Unión Europea: cinco datos en caliente de una democracia que nunca fue

Escrito por Misión Verdad

Como adalides de la democracia se reunirían en Bruselas los 30 aliados de la OTAN, la Unión Europea (UE) y el Grupo de los Siete (G7), que incluye a Japón. La élite occidental en pleno se encontrará para debatir la inclusión de un embargo de petróleo en la batería de medidas coercitivas buscando forzar la retirada militar rusa de Ucrania. Entretanto la rusofobia y los movimientos neonazistas cobran fuerza dentro de su sociedad y los gobiernos alimentan ese crecimiento.

A continuación se presentan cinco datos sobre el vacío que se crea cuando desde la UE se habla de democracia.

1. La UE prohíbe medios de comunicación

El bloque comunitario prefirió combatir la supuesta desinformación por parte de los medios rusos censurando más en vez de hacerlo informando mejor. Luego de ocho años silenciando la agresión ucraniana al Donbass, y a pocos días de darse la respuesta de parte del Kremlin, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, promovió el bloqueo de Sputnik y RT en el territorio de la UE por «difundir mentiras con el fin de justificar la guerra de Putin».

Asimismo se revocaron todas las licencias y contratos de las organizaciones europeas para distribuir sus señales y contenidos. El 2 de marzo la corporación Meta, que aglutina a Facebook, Instagram y WhatsApp, restringió el acceso a dichos medios de comunicación desde los 27 Estados europeos, así lo declaró este lunes el vicepresidente de la empresa, Nick Cregg, a través de Twitter agregando que «Hemos recibido peticiones de varios gobiernos y de la UE para que tomemos nuevas medidas en relación con los medios de comunicación controlados por el Estado ruso».

2. La UE avala la prohibición de partidos políticos

Las actividades del segundo partido más votado en Ucrania, la Plataforma de Oposición – Por la Vida, con 44 escaños en el parlamento nacional, fueron prohibidas junto a otros 10 partidos políticos de oposición durante la ley marcial en Ucrania, bajo el pretexto de supuestos lazos con Rusia.

Agrupaciones como el Partido Sharia, Nuestro, Bloque de Oposición, Oposición de Izquierda, Unión de Fuerzas de Izquierda, Estado, Partido Socialista Progresista de Ucrania, Partido Socialista de Ucrania, Socialistas y Bloque de Vladimir Saldo se incluyeron en la lista de partidos prohibidos, donde ya estaba el Partido Comunista de Ucrania desde 2015.

El pasado 19 de marzo el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, declaró: «Quiero recordar a todos los políticos de cualquier campo: la guerra muestra la escasez de ambiciones personales de aquellos que intentan poner sus propias ambiciones, o su propio partido por encima de los intereses del Estado, los intereses del pueblo» a la vez que el Fiscal General de Ucrania quedó encargado de velar por la aplicación de esa prohibición, ‎de inmediata aplicación por parte de la policía ucraniana.

Los cuerpos de seguridad procedieron a la realización de registros en las oficinas de al menos dos ‎partidos políticos y varias personalidades políticas y periodistas han sido detenidos. ‎Aunque el líder de la Plataforma de Oposición – Por la Vida, Víktor Mevdevchuk, fue detenido en 2021 y puesto bajo arresto domiciliario acusado de «traición» y «saqueo de recursos nacionales» en Crimea.

El portavoz comunitario de Exteriores, Peter Stano, manifestó en rueda de prensa que cualquier medida que las autoridades legitimas ucranianas estén tomando en medio de una agresión brutal es para preservar la vida de los ciudadanos y para combatir esta agresión» y aseguró que en plena ofensiva militar rusa «no es el momento apropiado» para denunciar el hecho porque «ahora tratamos de que haya un país en el que haya gente que disfrute libertades y principios (democráticos)».

Otra frase:

«Tratar de dar la imagen de Ucrania como un país no democrático y en el que los derechos de sus ciudadanos se limitan es básicamente hacerse eco de la propaganda rusa de que es un país dirigido por nazis, por extremistas nacionalistas y donde hay violaciones de derechos sistemáticas. No hay nada de eso«.

3. La UE entrena y envía armas a batallones nazis

El pasado miércoles 23, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirmó que el bloque ha ayudado a aumentar la capacidad militar de Ucrania durante años afirmando que: «Los aliados de la OTAN han entrenado a decenas de miles de tropas ucranianas desde 2014, y ahora [estas tropas] están en primera línea luchando contra las fuerzas invasoras». Como se sabe estas tropas son dirigidas en gran parte por sectores políticos de ultraderecha, más específicamente personajes vinculados a movimientos nazis como el Sector Derecho y grupos armados como el Batallón Azov.

Ya el pasado 11 de marzo, el alto representante para Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, anunciaba que el ente doblaría, hasta alcanzar 1 mil millones de euros, la cantidad que destinó para comprar material militar en apoyo a Ucrania lo cual fue respaldado por los jefes de Estado y Gobierno y luego fue anunciado al final de la cumbre informal que se celebró en Versalles (Francia). Esa fue la primera vez en la que la UE activó su Fondo Europeo en Apoyo de la Paz (FEAP).

Residentes de las zonas afectadas llevan un mes publicando a diario imágenes y videos que muestran cómo los militares ucranianos utilizan las áreas residenciales para desplegar su armamento y torturan a ciudadanos en sus calles mientras Moscú ha denunciado en reiteradas ocasiones que los radicales pretenden utilizar a los civiles como escudos humanos. Pese a todas las pruebas visuales, en Occidente persiste un silencio político y mediático sobre el tema.

4. La UE aplica sanciones sin aprobación de la ONU

Von der Leyen anunció aquel 11 de marzo que decidirían un cuarto paquete de sanciones contra Rusia en coordinación con el G7, afirmando que permitirían “aislar todavía más a Rusia de la economía mundial». Agregó que «en solo quince días de sanciones la economía rusa está en caída libre», con el rublo ruso que se ha depreciado de forma notable respecto al euro; una inflación que ha aumentado; y la deuda soberana rusa considerada por las agencias de calificación como «bono basura», el escalón más bajo.

Las sanciones, que son unilaterales y no han sido planteadas en organismos como la ONU, facultados para ello, pretenden golpear a los sectores financiero, energético y de transportes de Rusia, e incluyen controles de exportación y prohibiciones de financiación comercial.

La funcionaria europea dijo que ahora apuntan al 70% del sector bancario ruso y a las principales empresas estatales, pretenden hacer «imposible que Rusia mejore sus refinerías de petróleo» y buscan limitar su acceso a tecnología sensible, así como a componentes y equipos de aviación.

Este 24 de marzo llegaría el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a Bruselas para «endurecer» la respuesta de Occidente a Moscú. Se ha planteado que atacar al petróleo ruso, como han hecho Estados Unidos y Reino Unido, es una decisión difícil desde el punto de vista económico para Europa dada la dependencia energética de casi todos sus 27 países.

El pasado 21 de marzo, cuando los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de la UE se reunieron, el canciller de Lituania declaró que «es inevitable que empecemos a hablar del sector energético, y sin duda podemos hablar del petróleo porque es el mayor ingreso del presupuesto ruso». Su país, junto a los otros países bálticos, están presionando para que se imponga un embargo como el próximo paso lógico, mientras que Alemania está advirtiendo que no se debe actuar demasiado rápido ya que los precios de la energía ya son muy altos en Europa.

5. La UE acepta periodistas presos en Reino Unido y Polonia

Los supuestos delitos de los que se acusa al periodista Julian Assange pusieron al descubierto la esencia delincuencial de las guerras promovidas por Occidente. Se relacionan con las publicaciones de su portal WikiLeaks, que en 2010 y 2011 expuso abusos de Estados Unidos en Guantánamo (Cuba) así como presuntos crímenes de guerra en Irak y Afganistán.

Mientras en sus foros y medios pontifican sobre «libertad» el Reino Unido actúa en contra de la verdad de manera alevosa. El pasado 14 de marzo su Tribunal Supremo rechazó la petición de apelación realizada en diciembre de 2021 por Assange contra la decisión de extraditarle a Estados Unidos, donde el cofundador de WikiLeaks se enfrenta a cargos de espionaje. Se espera la autorización de la extradición por parte de la ministra del Interior, Priti Patel.

Assange ha argumentado que las garantías de Estados Unidos de no mantenerlo en aislamiento ni someterlo a tortura psicológica no eran fiables, y lo fundamentó citando a Amnistía Internacional. El Tribunal Superior aceptó su petición en enero pero le denegó el permiso para una apelación directa, lo que significa que el Tribunal Supremo debía decidir si examinar su caso o no.

Se trata de los mismos tribunales que liberaron a Pinochet y mantienen secuestrado el oro venezolano en plena crisis económica global por la pandemia de covid-19. Es un escarmiento para quien ose a denunciar cómo las élites occidentales recurren al genocidio para, irónicamente, imponer sus postulados liberales.

El pasado 28 de febrero, en Polonia, país de la Unión Europea (UE), fue detenido el periodista español Pablo González acusado de ser un agente de la Inteligencia rusa. Se trata de un periodista freelance y politólogo vasco afincado en Polonia, nacido en Moscú por asuntos derivados de la Guerra Civil española y es reconocido por sus estudios del entorno postsoviético.

Antes de su detención fue «invitado» por la inteligencia ucraniana a dejar el país en tres días tras ser acusado verbalmente de “prorruso” mientras la inteligencia española (CNI) «visitaba» a sus familiares y amigos para comprobar si efectivamente lo era.

Agentes de los servicios de seguridad polacos (ABW, por sus siglas en polaco) lo detuvieron en un hotel de Rzeszow, en la frontera con Ucrania y pudiera pagar hasta 10 años de prisión, aun cuando se le han vulnerado 18 artículos de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Algunos aspectos han sido puntualizados por Gonzalo Boye, su abogado:

  • El «problema» son las coberturas informativas de González que realizó el año pasado sobre movimientos sociales, reivindicaciones políticas y manifestaciones en Polonia.
  • Hay una «clara contradicción», que consiste en «llamar servicios de Inteligencia a los servicios de información, porque no es lo mismo aplicar la inteligencia que informar».
  • Tanto el Tribunal General de la UE como su Tribunal de Justicia han señalado que Polonia se encuentra en rebeldía con respecto al derecho de la UE: «La gravedad es que Polonia está demostrando que el derecho de la Unión es algo que pasa por ahí, pero que con ellos no va».
  • «Se está aprovechando la guerra en Ucrania para, bajo esa posición política que ha adoptado la Comisión Europea, restringir derechos y libertades en términos generales».
  • «Creo que la cosa no solo va de periodistas, sino de los derechos y libertades de todos nosotros. Es incomprensible que la UE se plantee defender la democracia en Ucrania a costa de cargarse nuestra propia democracia».

El bloque europeo ha anulado derechos propios y de ciudadanos rusos en nombre de una guerra en la que quiere entrar por no tener agenda global propia sino la de salvaguardar los intereses de la plutocracia estadounidense. El fondo ideológico de cada una de las acciones descritas queda claro y no es la pluralidad precisamente lo que prevalece en ellas.

 

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