En aquel tiempo

“En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Mi paz os dejo, mi paz os doy”. Tantas veces escuché esta letanía en la voz de Nélida que terminé asociando a la guerra con los tiempos pasados y a Jesucristo como promotor de la paz. La nueva iglesia de San José de Perijà era la caja de resonancia los domingos en misa, de esa lapidaria frase pronunciada por mi recordada prima.

Corrían los tiempos de la “Guerra Fría” y el más cercano referente era la Gran Guerra que terminó  en 1.945. De la de Corea muy poco supimos y en 1.967 se nos dijo que se trataba de un enfrentamiento de un “paicito” inocente acorralado por un montón de países árabes que sucumbieron en apenas 6 días.

La guerra de Vietnam que por más de 10 años azotó a los niños y las mujeres del Mekong, fue distraída por las “hazañas” del catirito sargento Nelson en las películas de Combate que no “pelábamos” los martes los muchachos en los pocos televisores del pueblo, “arremolinados” en una sala.

Todas las agresiones imperiales en América Latina y el mundo total, eran mostradas como simples y rutinarios ejercicios de la gran “preocupación” que los Estados Unidos han tenido por la libertad en todo el orbe. La revista Selecciones de Digest y el Observador Creole se encargaban de mostrar los portaviones con los que, los norteamericanos asegurarìan la paz en el mundo. Ya no haría falta Jesús o ellos eran sus enviados para promover y defender la paz.

Sentía terror imaginándome el Puente tumbado, mi colegio destruido, las “materas” asoladas, la fábrica de Indulac derribada, la gente que moría, la iglesia bombardeada, la plaza vuelta un cráter y que no habría más fiestas el 19 de marzo, miedo que se disipaba cuando nos percatábamos que de ello nos protegería Supermàn.

No muy tarde, digo yo, comprendí que la guerra no era solo de aquel bíblico tiempo remoto. Que vivir de la guerra ha sido propio de los egoístas gringos. Que para eso tienen bases militares en todas partes. Que Kosovo y Panamá fueron simples ejercicios de “tiro al blanco”. Que Vietnam fue un “tubo de ensayo” para criminales armas químicas. Que ellos “hacen la guerra por dinero”. Que la industria militar es el verdadero poder en los Estados Unidos. Que justifican la guerra como sea. Que así como los “daños colaterales”, inventaron la “responsabilidad de proteger” y las llamadas «sanciones» como parte de ella.

En aquel tiempo (in illo tèmpore) como en éste, la guerra ha sido siempre obra y beneficio de los “vivos” y sus resultados los seguimos padeciendo los ingenuos e inocentes.

¡ORGULLOSAMENTE MONTUNO!

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