Piar trascendente

Escrito por Aldemaro Barrios

Siguen apareciendo contenidos sobre la Campaña de Guayana, en esta oportunidad y a propósito de los 205 años de la Batalla de San Félix, Antonio Valdez Mederico de la mano de su hermano Alonso Hipólito, eterno piarista hoy fallecido, vuelven sobre el inmortal guerrillero patriota Manuel Piar, con una pieza documental de fardos memorables titulada “Piar y Bolívar La verdad Histórica de la Campaña de Guayana 1816-1817”.

La obra impresa por la Gobernación del Estado Bolívar contiene sustancias históricas conocidas y otras que en una relectura nos llevan a rescatar o recuperar información que en entre líneas dicen de la capacidad táctica y estratégica del general en jefe Manuel Piar. Por otro lado retratan el afecto devoto del pueblo de Bolívar por un “marino guerrillero” como Piar, donde reconocemos al combatiente múltiple, diverso y genial capaz de unir a los excluidos para incorporarlos con pasión a la lucha por la libertad y la felicidad posible.

Este libro es una cuenta de apegos compartidos entre hombres y mujeres apasionados por la gesta heroica de Piar donde se encuentran centenares de gente patriota que desde las escuelas, las tertulias en San Felix, Ciudad Bolívar, El Tigre, Maturín, Cumana, Barcelona, las conversas entre maestros, maestras  y estudiantes hicieron que en Guayana la región y en el Oriente, en plano mayor, se identifique una simbología de devociones que perdura en el tiempo.

Hombres de Sucre, como Ovidio Figueroa Salazar y su hermano Amílcar desde las trincheras historiográficas y editoriales, los Valdez Mederico en Bolívar, que es un contingente familiar de abundante energía histórica, Luis Rafael Peñalver Bermúdez en Monagas, Omar Hurtado Rayungsen radical patriota guayanés de todas partes y mucha gente del Oriente, hayan cultivado por años los estudios sobre el personaje para continuar hoy emitiendo conocimientos y esfuerzos por el reconocimiento de la gesta de Manuel Piar.

Se ha hecha nombradía de Piar, el General en Jefe, el heroico del Juncal en 1816 y el máximo invicto de la Batalla de San Félix en abril de 1817, y en esta obra de los Valdez  encuentro documentos que destacan nuevas fibras del discurso histórico como sus métodos guerrilleros de lucha.

Marlon Regales,  junto a una delegación que motivo la Cónsul venezolana en Curazao, la Dra. Marisol Gutiérrez, vinieron desde Willemstad Curazao a compartir en Guayana, la misma pasión por Piar. Señaló Regales que al General en Jefe hay que releerlo en esa misma dimensión, general, pero también desde los detalles, que es lo que muestra la obra de los Valdez y es cierto, la visibilización que es ver desde lo “microscópico” documental, nos da cuenta de la anchura del relato de un hombre sensible que tuvo la dura tarea de unir a los indios, negros y las mujeres en tropas y reconocer la capacidad popular de combatir para incorporarlos como partidas de milicias guerrilleras a la gesta independentista.

Marino como era, aplicó las mismas tácticas partisanas en las persecuciones a los buques españoles que intentaban cruzar el Orinoco para auxiliar a los realistas asediados  en Angostura. Piar organizó una avalancha de pequeñas curiaras conducidas por diestros originarios que combatieron no solo contra las naves monárquicas sino contra la corriente y el viento del cajón orinoquense.

Reviso el Diario de Operaciones del General Piar, que son partes de novedades, reveladoras de detalles que describen la osadía de su tránsito de guerra, y encuentro estas operaciones guerrillas fluviales a las que los españoles no estaban acostumbrados y que son los aportes tácticos de las cuadrillas indianas acostumbradas a las faenas de pesca de esas corrientes y remolinos del aparente sereno río Orinoco.

Todavía con el olor de la tinta fresca, leo del libro los partes operativos y sorprende la cantidad de detalles que ofrecen un panorama de la temeridad manifiesta del General en Jefe, los tiroteos desde la curiaras combatientes  alertas a toda hora a lo largo de las bocas, caños y en la anchura del río Orinoco, dan cuenta del apoyo indiano que logró Piar. Las maniobras ordenadas a sus oficiales de operaciones pero también de su preocupación por la logística minuciosa, son documentos para el análisis que nutren una doctrina militar.

Pero además la sustentación política manifiesta en sus proclamas al generar confianza y convencimiento patriota en el pueblo indígena: “Nosotros los miramos como hermanos y como tales les concedemos los mismos derechos nuestros. Lo que trabajéis será para vosotros; los servicios que os hagáis se os pagarán y seréis premiados por ellos con todos los honores a que os hagáis merecedores”.

Es la hora de pasar la página de la discordia y encontrar de nuevo a Bolívar y a Piar, y esta obra permite pensar en cátedras para la comprensión desde el detalle hasta la trascendencia en el tiempo de estos hombres que hicieron posible la colosal tarea de construir la República que hoy somos.

 

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