El juramento ante el Monte Sacro

Escrito por Rodulfo Pérez

Bolívar entró a la historia haciendo un juramento que comprometerá su accionar y que lo colmó de gloria, tanto por la tarea cumplida como por la grandeza de la misma. Su vida se apagó habiendo cumplido heroicamente su juramento.

«Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por la Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español»

Veamos los antecedentes del juramento.

Después de perder a su esposa Bolívar se traslada a París a pasar el dolor de la perdida. Ahí; cuenta Leivano: «Se inicia… una etapa de existencia en la que la fuerza del instinto alcanza sus máximas exaltaciones. «Situación que llevó a Humboldt a calificarlo como «…hombre pueril…» y atreverse a decirle «Yo creo que su país ya está maduro; más no veo al hombre que pueda realizarla. Según Cristóbal Mendoza.

Fue en Viena en 1805 donde Bolívar acompañado de Fernando Toro, aun viviendo el amargo trauma de la pérdida de su esposa y sin poder todavía encontrar sosiego ni orientación a su vida, se reencuentra con Rodríguez y este le propone el viaje a Italia para presenciar la coronación de Napoleon como rey de esas tierras. Todo indica que fue un viaje lleno de tertulias y diálogos, diálogos que exaltaron el ánimo de Bolívar y lo orientaron hacia el nuevo rumbo que debía tomar su vida. Desde ahí hasta el final de sus días.

Veamos ahora algunos debates surgidos en torno del Juramento

1.- El contenido mismo del juramento.

Debido a que el mismo fue ampliamente conocido a partir de la publicación de la obra de Jules Mancini:  Bolívar y la emancipación de las colonias españolas, desde sus orígenes hasta 1815, utilizando como fuente la información recibida verbalmente por Manuel Uribe por parte de Simón Rodríguez hacia 1850 y que reprodujera en 1883 en un artiículo titulado El Libertador, su ayo y su capellán, contenido en el libro Homenaje de Colombia al Libertador Simón Bolívar en su primer centenario, 1783-1883, publicado en Bogotá el año 1884.

 

Esto significa que Manuel Uribe recibió el Juramento verbalmente por parte de Rodríguez 45 años después de haberse producido el mismo y lo publicó 79 años después, finalmente Mancini citando a Uribe publica su escrito en el Boletín de la Biblioteca Nacional Año VII N° 30 del 17 de diciembre de 1930, es decir 125 años después.

¿Con que éste es el pueblo de Rúmulo y de Numa, de los Gracos y de los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano. Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna. Octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César con la suyá propia; Antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Si la degüella a sus compatriotas; y Tiberio, sombrío como la noche y deprava- do como el crimen, divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza. Por un Cincinato hubo cien Caracallas; por un Trajano cien Calígulas y por un Vespasiano cien Claudios. Este pueblo ha dado para todo: severi- dad para los viejos tiempos; austeridad para la República; depravación para los Emperadores; catacumbas para los cristianos; valor para conquistar el mundo entero; ambición para convertir todos los Estados de la tierra en arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacrílegas de su carro sobre el trono destrozado de sus padres; oradores para conmover, como Cicerón; poetas para seducir con su canto como, Virgilio; satíricos, como Juvenal y Lucrecio; filósofos débiles, como Séneca; y ciudadanos en- teros como Catón. Este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapa- ces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perceptibilidad definitiva de la razón, bien poco, por no decir nada. La civilización que ha soplado de Oriente ha mostrado aquí todas sus fases, ha hecho ver todos sus elementos; más en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo.

 

Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor; juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del pueblo español.

¿Es posible que todo el contenido del juramento, donde se hace un denso, profundo y extenso recorrido por la historia de Roma, sea idéntico al que se dijo en el sitio original?

Todo es posible en un caso como este. No existen elementos probatorios que fundamenten conclusiones definitivas. Nos ha llegado que Simón Rodriguez trasmitió verbalmente a Uribe el contenido del Juramento, no hay referencias sobre notas o apuntes tomados por el maestro en el momento, tampoco hay referencias a que lo haya transcrito posteriormente. Es decir todo fue verbal. Mancini en su obra habla de «recuerdos» de Rodriguez trasmitidos a Uribe.

También es posible que un evento tan importante haya sido fotografiado memoristicamente por el genio del maestro, pero también es probable que tanto el mentor como Uribe en un ejercicio de defensa del héroe desde la visión romántica imperante en ese momento, hayan construido la estructura y contenido del juramento desde el «estilo literario de Bolívar».

2.- La veracidad del acontecimiento

Poner en duda la veracidad del discurso, es una necedad debido a que el mismo fue reconocido por Bolívar en la carta que dirige a Rodríguez cuando se entera de que está en Bogotá, dicha Carta fechada en Pativilca el 14 de enero de 1824. «¿Se acuerda Ud. cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria? Ciertamente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que anticipó por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener.»

3.-El lugar del acontecimiento

Homero Calderón en Una Reflexión más sobre el Juramento de Bolívar en el Monte Sacro (Boletín del Grupo de Investigaciones y Estudios sobre Historia Antigua y Medieval, año 4, Vol. Iv, julio-diciembre 2005.) indica que una «Una errada interpretación del documento de Mancini encendió la polémica …» acerca del lugar exacto donde se produjo el Juramento, en la misma participaron: Vicente Lecuna y Rufino Blanco Fombona, José Gil Fortul y Marius André, Caracciolo Parra Pérez, Felipe Larrazabal, Joaquín Díaz Gómez. El Monte Sacro, El Aventino, incluso algunos indican al Capitolio y otros al Palatino. Dicha polémica lleva a la Academia Nacional de la Historia a encomendar al embajador ante El Vaticano Díaz González para aclarar la polémica sobre el lugar. Las conclusiones están expuestas en El Juramento de Bolívar sobre el Monte Sacro, editado en el Boletín de la Academia, VO xxx- VIII, N° 151, julio-septiembre de 1955, y abundan en elementos de carácter histórico y geográfico para ratificar lo que quizás era evidente desde el principio; es el Monte Sacro como lo dicen las referencias y no el Aventino ni ningún otro.

Finalmente, lo trascendente del mismo es el carácter ético con el que Bolívar orientó su vida y el compromiso que en ese lapso, entre su llegada a Viena desolado y desorientado, hasta su llegada a Roma y dar su Juramento, adquiere con el cumplimiento del mismo.

Dedicar su vida a romper las cadenas que oprimían a su pueblo y a su país, convencido de eso se lanzo a Venezuela, convencido de la necesidad de romper los lazos coloniales con España y convencido de la necesidad de establecer la República y de unir a los pueblos del continente sobre la grandeza de los principios éticos que en esa época y aun hoy este vigentes para producir felicidad al mundo y a la humanidad.

Eso es lo realmente trascendente, un hombre que atormentado por las tragedias que había conocido en su vida, por la presencia permanente de la muerte para quitarle de su lado a quienes amó y lo amaron, condenándolo a una terrible soledad que cubierta únicamente por la gloria de la libertad.

2 comentarios

  • Excelente síntesis de ese hecho histórico de nuestra Patria Venezuela,referente de nuestra historia para ser estudiado,la historia se repite una y otra vez en diferentes tiempos y contextos Geopolíticos.

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