El Tipo De Cambio: Nudo Crítico, Componentes y Pulseo Económico

Escrito por Misión Verdad

Recientemente se han registrado alzas en el tipo de cambio del bolívar frente al dólar estadounidense, tanto en el tipo de cambio de referencia oficial publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV) como en marcadores paralelos, principalmente los usuarios de redes sociales llamados «Monitor Dólar».

Para este viernes 26 de julio, el marcador paralelo alcanzó un promedio de 9,20 bolívares por dólar, mientras que el marcador de referencia BCV cerró en la jornada anterior en 7,84. Entre ambos hay una diferencia significativa, considerando que usualmente el diferencial entre ambos es mínimo, entre 5 y 8%.

Sobre el dólar paralelo, el pico de subida más alto durante esta semana se registró el miércoles 24 de agosto, con 18,9% de alza. Este marcador no oficial registraba un tipo de cambio de 5,97 bolívares por dólar hasta el 31 de julio.

La noticia de la variación del precio del dólar, que es claramente negativa, terminó posicionándose en la disputa por los relatos económicos. Justamente el mismo miércoles, el presidente Nicolás Maduro presentaba al país las cifras de crecimiento económico.

De acuerdo al BCV, el Producto Interno Bruto (PIB) pasó a terreno positivo. En el tercer trimestre de 2021, la economía venezolana creció 14,65% acorde a la medición del mismo trimestre del año anterior. Según ese mismo parámetro de medición, el cuarto trimestre de 2021 la economía creció 19,07% y en el primer trimestre de este año 17,04%.

El BCV proyecta para el segundo trimestre de este año 18,70% de crecimiento.

Las cifras, más que relevantes y alentadoras, son en términos objetivos un rasgo claro de la recuperación de la economía del país, pues se enmarca en las estimaciones que ya habían hecho otras firmas nacionales y extranjeras, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), la firma Credit Swisse, entre otros.

Por contexto, durante varios de los últimos meses ha predominado en la percepción general un clima de recuperación y estabilidad, alentado por varias variables, como estabilidad en el tipo de cambio, superación de la hiperinflación y recuperación de la actividad comercial, que avizoraba la posibilidad de crecimiento del PIB, entre otras razones.

De ahí que la reaparición de tendencias disruptivas de devaluación que comenzaron a manifestarse en el tipo de cambio paralelo, sin lugar a dudas, hayan generado graves incertidumbres, asombro e indignación, pues revive en la psiquis de los venezolanos situaciones ya conocidas en los últimos años.

¿Ajuste? ¿Burbuja? ¿Devaluación inducida? ¿Fin de ciclo cambiario? ¿Pugna?

El movimiento brusco que ha tenido el tipo de cambio ha desatado un debate sobre el cual parece que no habrá consensos en el corto plazo. Han surgido teorías múltiples sobre las razones de la subida.

La mayoría de las conclusiones apuntan a que desde hace varias semanas el sistema cambiario había comenzado a manifestar debilidades, dado que las colocaciones de divisas por parte del gobierno nacional habían disminuido conforme a meses anteriores.

El gobierno venezolano ha optado por colocar divisas en el sistema liberado para financiarse con bolívares, pues ha concentrado su política monetaria en fortalecer el valor y uso de la moneda nacional.

De esta manera, al vender sus limitadas divisas en este sistema, el gobierno ha obtenido bolívares para no incurrir en la emisión de maneras descontroladas. Este esquema, cuestionado por varios analistas como un esquema «monetarista», se basa en contener la liquidez por emisión monetaria a fin de contener la devaluación. El Estado ha decidido no financiar sus gastos con emisión monetaria.

Sin embargo, acorde a cifras del BCV para la segunda semana de agosto, el aumento de la liquidez ya había sido de 106%, es decir, ya en agosto había el doble de bolívares de los que había el primero de enero de este año y ello descarta que la política «monetarista» sea tan ortodoxa como algunos señalan. Sigue aumentando la liquidez, solo que en niveles muy inferiores a los de otros años, como 2018, cuando estuvo por 66.000%.

Las colocaciones de divisas que ha hecho el BCV en el sistema liberado, que son denominadas como «intervenciones cambiarias», habían tenido una fluidez tal que se mantuvo contenida la devaluación de manera evidente. Esto incluso ayudó a contener al tipo de cambio paralelo.

El economista venezolano Luis Fernando Guanipa refirió por redes sociales que, acorde a Monitor Dólar, el primero de octubre de 2021 el tipo de cambio era de 5,25 bolívares por dólar. El primero de agosto, justo antes de esta racha al alza, dicho marcador alcanzó 6,01 bolívares por dólar.

Según Guanipa, en 10 meses de «intervención cambiaria» el dólar aumentó solo 0,76 bolívares a tasa paralela. Es un dato sumamente relevante para una economía que venía de una hiperdevaluación y una hiperinflación, y que además sigue bajo bloqueo económico. Conviene recordar que en 2018 la inflación oficial fue de 130.000%.

El sistema cambiario liberado es un referente para explicar la desaceleración de la inflación mediante la combinación de las colocaciones del BCV y la liquidez moderada. Acorde a datos del BCV, la inflación acumulada de 2022 hasta finales de julio fue de 48,8%, la más baja de los últimos siete años. No es poca cosa, considerando de dónde venimos.

Las razones que aluden a las «debilidades» del esquema de «intervención cambiaria» no son otras que la de «sequía de divisas» para ser inyectadas en ese sistema, o al menos es lo que refieren algunas fuentes del tema económico. Las mismas que aluden a un «fin de ciclo cambiario» y a calificar al esquema como «fallido», aunque sus resultados en estabilizar la moneda han sido claros.

El lunes 22 de agosto, el BCV había ofrecido bonos pagaderos en bolívares en lugar de dólares a los actores económicos, y según opiniones en el tema económico, esto produjo una «reacción negativa» e «incertidumbre» entre los agentes. Cada quién que saque sus conclusiones.

Sin embargo, el día jueves 25, el BCV realizó una inyección al sistema cambiario y hay datos cruzados que difieren de la cantidad inyectada. Se hablaba de 200 millones de dólares, pero muchos han desestimado ese monto.

Al mismo tiempo, ha trascendido que el BCV instó a las entidades bancarias a colocar divisas disponibles para contener la racha alcista. Es decir, para el gobierno venezolano no hay un esquema agotado.

También han surgido otras hipótesis, como la de que se generó una «emisión inorgánica» de bolívares para pagar bonificaciones a docentes y personal educativo y que, por ello, se generó una «maxidevaluación». Esta hipótesis no cuenta con el dato del actualizado de la liquidez, que podría reflejar esa posibilidad de emisión.

Este señalamiento, que en lo narrativo endosa a los trabajadores públicos y al ejecutivo nacional la «causa» del «descalabro», tiene claros condimentos políticos, e incluso aporofobia, pero cuenta a su favor con la «coincidencia» de que, justo al ordenarse el pago de los bonos, el tipo de cambio paralelo comenzó a dispararse, por «incertidumbre de los agentes económicos», dijeron algunos economistas.

Otra hipótesis que ha surgido es la de una devaluación inducida por la clase empresarial para «sincerar» el tipo de cambio, dadas las posibilidades de apertura de la frontera con Colombia, pues según ese criterio la «sinceración» implica más bolívares al cambio y ello puede potenciar las exportaciones venezolanas.

Esto, a modo de cortafuegos. La economía privada venezolana podría ser «engullida» por la colombiana y se puede producir una invasión de productos colombianos, inhabilitando la producción nacional, señala esta hipótesis, pues insólitamente y pese a los bajos sueldos en dólares que los privados pagan a sus trabajadores (comparativamente con otros países), muchos productos hechos en Venezuela, en dólares, cuestan el doble o triple de su similar en Colombia.

En teoría, la inflación persistente, combinada con un dólar «artificialmente» a la baja o «pisado», encarece los precios en dólares de los productos venezolanos y ello crea ventajas para los importadores desde Colombia.

Las reacciones

Hay un dato no económico pero muy relevante que ha surgido durante estos días. Es el de la respuesta social de rechazo al marcador Monitor Dólar. Se trata de un rechazo transversal, que no se limita por identidades políticas.

Las cuentas llamadas «Monitor Dólar», que son copias una de la otra en la red Instagram, han sido abordadas con comentarios contundentes de rechazo por parte de los usuarios, los cuales consideran que los marcadores paralelos son parte del problema y generador de estampidas especuladoras.

Una de estas cuentas con más seguidores, el usuario @emparalelovnzla, perdió más de 100 mil seguidores. Sus publicaciones eliminaron la opción de comentarios y desde el día martes 23 dejaron de publicar la tasa paralela y solo presentan la imagen de la referencia BCV.

Esta reacción social no es un asunto menor considerando los antecedentes que la cotidianidad económica ha acumulado en estos años. Mientras marcadores como DólarToday hicieron estragos en la economía nacional, al paso de la profundización de la crisis y luego de la respuesta gubernamental durante estos años, la referencia del BCV sobre el tipo de cambio se abrió paso y se posicionó como un marcador sinónimo de estabilidad y confianza.

La mayoría de los comerciantes formales usan el tipo de cambio BCV para sus actividades cotidianas, no solo por regulaciones gubernamentales, sino por la propia cualidad del marcador de ser una «referencia fiable» del valor liberado de la moneda nacional.

Es decir, para muchos operadores es un referente de confianza, confianza en el BCV, algo que era impensable en años como 2017 ó 2018.

Un elemento a subrayar sobre las reacciones a este comportamiento cambiario vino del mismo mandatario nacional en la tarde del jueves 25 y en la mañana del viernes 26 de agosto. Conviene destacarlas no solo por lo relevante del vocero, sino que además consisten en una opinión sincera sobre la situación.

El presidente Nicolás Maduro ha indicado que el dólar BCV es «un dólar de mercado, no es un dólar fijo». Cuestionó los «cuentos de teóricos y analistas» y matrices posicionadas, y recalcó que el precio referencial se rige por las «reglas de mercado».

Este comentario es oportuno porque aclara que, aunque el país ha gozado de estabilidad cambiaria en el último año, la posición del tipo de cambio puede ser estacionaria, está sujeta a variaciones. Pero estas también pueden obedecer a presiones económicas internas.

«Hay quienes quieren perturbar la recuperación económica. Le pido a los comerciantes máxima conciencia y le pido al pueblo espíritu de combate, no se dejen robar», refirió el primer mandatario venezolano sobre el uso de la tasa paralela para el cálculo de precios.

«Hay un dólar de mercado legal que es el dólar del BCV», recalcó.

En un trino desde la red social Twitter en la mañana del viernes 26, el presidente Maduro indicó, refiriendo a una pugna económica y agentes tras bastidores:

A la 1 pm de este viernes 26, el marcador paralelo bajó a 8,56 bolívares por dólar, un 6,77%. Es la baja más pronunciada desde que inició la escalada y se estima que la inyección de divisas del BCV del día anteriores haya contenido coyunturalmente la tendencia alcista.

Ahora bien, durante los días y semanas por venir, el desarrollo de la actividad cambiaria mostrará rasgos aún inestimables. Concierne al gobierno y a los actores económicos determinar el nuevo punto de equilibrio del tipo de cambio y las condiciones para la sostenibilidad del mismo, pues este punto de confluencia es el epicentro de la gobernanza económica que más impacta a la población en lo cotidiano.

Evidentemente, este tema queda suspendido y con posibilidades abiertas. En realidad ofrece muy pocos escenarios.

Es probable que el tipo de cambio se estabilice por varias semanas entre 8 y 9 bolívares por dólar, e incluso podría duplicar ese valor para conformar una nueva «meseta alta», que podría durar meses.

Pero, por otro lado, si es que hay componentes políticos detrás de las presiones cambiarias, estos pueden interactuar para propiciar una nueva espiral de devaluación perjudicial, que detenga el crecimiento, la recuperación del consumo y acentúe una caída más profunda de los salarios públicos. Evidentemente, esto iría en perjuicio de muchos actores económicos privados que ya habían sido inmolados estos años a causa de la guerra económica interna y el bloqueo.

Ese escenario sería el de la imposición de una nueva economía de «platos rotos», diseñada para socializar y ampliar las pérdidas en una esfera tan amplia que incluiría a muchos agentes. Tal vez el presente arroje condiciones no viables para tal posibilidad.

Volviendo a las condiciones del presente y al escenario de que el sistema cambiario tenga un comportamiento «reptante», la economía venezolana de 2022 tiene particularidades que no tenía en años anteriores. La masa trabajadora del sector público es claramente la más perjudicada en la devaluación del bolívar. Pero, por otro lado, un espectro significativo de la población que mantiene ingresos dolarizados o calculados en dólares resultará menos perjudicado. Así que la esfera de impacto social es también diferenciada.

Las propias contradicciones, con puntos favorables y adversos en el desarrollo de la economía venezolana en el último año, no lo olvidemos, concurren en un marco muy adverso. El bloqueo económico y multifactorial al país continúa, no ha remitido. Es un factor que no hay que olvidar.

La economía venezolana sigue en un proceso de transición forzada, que el presidente Maduro ha referido como el «fin del ciclo rentista petrolero» y el desarrollo de una «economía virtuosa y diversificada», pero el marcador de producción de crudo, que sigue siendo cuantiosamente determinante, está condicionado por las prácticas evasivas del bloqueo que ha aplicado el gobierno venezolano pudiendo exportar una minúscula parte de su crudo a hurtadillas.

Ahí radica buena parte del crecimiento que se está registrando y es ello una fuente de ingresos de divisas al país, que van a retroalimentar el sistema cambiario. Esas condiciones seguirán siendo fundamentales en todos los plazos de la economía.

De ahí que el futuro del sistema cambiario y del tipo de cambio no será determinado únicamente por factores endógenos o por providencias cambiarias. Hay factores exógenos mucho más complejos involucrados. El marco de posibilidades es sumamente extenso y abierto.

27- 08- 2022

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