Pecados Mortales

Escrito por Arles Gómez

A la luz de la razón: las decisiones del corazón carecen de sentido.

Venezuela:

El Pueblo Venezolano recuerda con hidalguía su legado histórico y su acervo político-cultural. Fueron muchas las luchas (que aún no terminan); así como las derrotas que a lo largo de la historia ha sufrido nuestro Pueblo son cuantiosas, y al recordar nuestras victorias (que no han sido pocas), podemos decir que son realmente gloriosas.

Vestidos con pantalones que no nos llegaban a los tobillos, sin camisa y con simplemente lanzas, machetes y algún mosquete, nuestro Pueblo le dio libertad a lo que hoy son 6 repúblicas (aunque algunas sean ingratas). Sin más que caballos y lanzas, los llaneros al mando de Páez arrasaron a los españoles (que venían de derrotar al genio napoleónico). Un montón de zambos, liderados por un hombre que no pertenecía a la oligarquía, logró: machete en mano arrebatarles el poder a los godos herederos de los mantuanos (Ezequiel Zamora, asesinado a traición y por la espalda; ya que de frente y limpiamente, era invencible).

Partiendo de las montañas andinas, una montonera de hombres que no contaban más que con algunos fusiles, machetes y lanzas; irrumpieron en la Caracas de finales del XIX y comienzos del XX para hacerse con el poder; derrocando a un régimen (el guzmancismo) que había sumido al país en la miseria mientras sus oligarcas se habían enriquecido grotescamente, el líder era Cipriano Castro: un hombre nacionalista, moral y digno al que no le fallaba el pulso para defender a su patria y su pueblo; aunque le falló el tino para elegir a su compadre (Juan Vicente Gómez).

El pueblo que es refranero canta con su propio rezo, aunque un rosario de penas lleve guindando en su pecho – Alí Primera. El Bravo Pueblo fue acumulando arrecheras y un 6 de Diciembre de 1998 la arrechera pasó del corazón a la cabeza; así que el juicio se esclareció y Hugo Rafael Chávez Frías logró la contundente victoria que lo convirtió en presidente. El Bravo Pueblo no se equivoca (es nos decía Chávez), casi una hazaña épica fue la que empezamos aquel día y era Chávez nuestro Santo convertido en redentor. El que se mete a redentor muere crucificado (reza el refrán popular), así que un 11 de Abril de 2002 salieron los Judas de sus madrigueras y junto con los caifases y los pilatos de aquel entonces, crucificaron al Santo del Pueblo Venezolano: no se imaginaron nunca que Dios habla a través del pueblo y, el Bravo Pueblo no se iba a quedar quieto. No pasó mucho tiempo para que el Pueblo conscientemente reaccionara y entendiera que su Santo había sido martirizado (Chávez no renunció, ¡lo tienen secuestrado! Era el grito del pueblo), así que Dios al ver la fe y el fervor de su pueblo; obró un milagro y como salido de la misma tumba, Chávez “resucitó” de entre los muertos y lo vimos volver al palacio rodeado de pueblo, luminoso y gigante, sin derramar una sola gota de sangre. Chávez cargó su cruz, el expió sus pecados, y su Pueblo lo acompañó con valor porque sabía que Chávez no le había fallado. Se nos eriza la piel al recordar la mítica historia de un Pueblo que no se deja pisotear, nos brotan las lágrimas al recordar nuestra leyenda y nuestras hazañas como pueblo.

Chile:

Recordamos en estas líneas a un hombre que también sufrió el martirio: Salvador Allende. Un hombre que luchó con dignidad y gallardía para liberar a su pueblo de las cadenas imperiales. Allende que no renunció y no flaqueó, aun cuando la CIA y el Departamento del Tesoro habían decidido acabar con la economía de Chile y hacer sufrir al Pueblo para culparlo. Él escogió el martirio en lugar de la traición, se entregó por completo a su Pueblo y se desprendió de su propia vida, lamentablemente Judas hay en todo el mundo, así que un 11 de Septiembre de 1973 Judas salió de su madriguera y Salvador se inmoló por su Pueblo, dando a las generaciones futuras una luz con la cual iluminar su porvenir: el ejemplo de dignidad y sacrificio que todo líder debe dar. Allí está el Pueblo chileno 46 años después, renace la rebeldía y con dignidad los desposeídos se sublevan contra los opresores.

Argentina:

El pueblo argentino vio la luz cuando Juan Domingo Perón; los oligarcas reconocieron la llegada de un hombre que los llevaría a su fin, así que la reacción fue violenta por demás. Heredero de aquella historia, Néstor Kirchner llega a la presidencia de Argentina y con mucho tino logra conducir con éxito a su pueblo hacia el portal del camino a la libertad. La conjura no se hizo esperar y, en medio de una batalla mediática colosal un mequetrefe como Mauricio Macri se hace con la presidencia: volvió el neoliberalismo fondomonetarista a la Argentina. Bastaron sólo 4 años de ese nefasto y pútrido mal gobierno para que el Pueblo argentino entendiera que la apuesta es: el todo por el todo. Lamentablemente el costo de ese error es elevado: una deuda externa (cuasi eterna) con el FMI por cien años y un retroceso social abismal, niveles de pobreza iguales o peores a los que recibió Néstor cuando inició su mandato y una conjura en la geopolítica internacional en la cual se ven entrampados. En paralelo a ello, su aliado natural, Venezuela, transita las peores consecuencias de un bloqueo imperial y genocida, así como un debilitamiento en su potencia económica y productiva.

Bolivia: La Hija Predilecta de Bolívar.

Glorioso fue el día en que el Pueblo boliviano salió de la oscurana, eligieron a Evo Morales Aima. Un líder indígena, por primera vez en la historia posterior a la colonización española, gobernaría a un Pueblo indígena, que durante más de 500 años ha sido gobernado por oligarcas de “raza blanca” y de espaldas al Pueblo.

No quisiéramos estar en los zapatos de Evo. Y debemos recordar que fue ese mismo hombre que con lealtad acompañó a nuestro Chávez, caminó kilómetros al lado de su féretro, en medio de la multitud de Pueblo que acompañó a Chávez hasta su última morada terrenal. Fue Evo una voz (muchas veces solitaria), que defendió a Venezuela en el escenario internacional.

Aun así, Evo cometió algunos errores (según nuestro juicio, posteriormente la historia tal vez lo absuelva). Algunos no son tan graves, otros fueron pecados mortales.

¿Por qué permitir que el ministerio de colonias, llamado OEA sea observador de las elecciones soberanas del Pueblo boliviano?

¿Por qué permitir que el deleznable, repudiable y despreciable Almagro metiera su lengua en los asuntos del Pueblo boliviano?

¿Por qué renunciar? ¿Por qué no eligió la senda del martirio?

El ejemplo de Allende, el ejemplo de Chávez, el ejemplo de Fidel, debieron ser más que suficientes para saber que cuando se alzan las banderas de libertad del Pueblo: sólo existe el camino al calvario.

El de seguro pensó con ternura en su Pueblo y en los sacrificios que debería hacer la población para sostener a su líder. De seguro ha pensado que su renuncia calmaría a los nazis que hoy persiguen al Pueblo boliviano y lo quieren muerto.

¿Será acaso que ha olvidado que los nazis no tienen alma? ¿Qué los nazis no conocen la piedad, la misericordia y la cordura?

Los nazis sólo entienden una cosa: la fuerza. Sólo se rinden ante una cosa: la amenaza real de aniquilación. Los nazis no respetan Pueblos ni vidas, no saben lo que es eso.

Evo ha pecado y el Pueblo boliviano pagará las consecuencias de ese pecado. Es necesario entender que la pelea es a muerte y que no existe camino de retirada.

Sabemos que Evo ha sido presionado por las fuerzas armadas de Bolivia (que siguen siendo elitistas) y, en su sencillez y serenidad, ha pensado que su renuncia librará a su Pueblo de un baño de sangre.

Pensamos nosotros que ha olvidado una lección histórica: las oligarquías no conocen el perdón. Los nazis no saben de clemencia, no conocen el amor. Los imperios y, especialmente el gringo: sólo saben hacer ríos de sangre.

Lo único que ha logrado Evo con su renuncia es: darle carta blanca a los que quieren arrasar con su Pueblo. … ¡Ojalá el Pueblo boliviano recuerde sus hazañas y libre con hidalguía su batalla! ¡Ojalá el Pueblo redima el pecado de su Santo y la fe obre un milagro!

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