"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Confrontaciones y Crisis Económicas: ¿Hacia Dónde Va el Progresismo en América Latina?

En la actualidad, los gobiernos considerados progresistas de América Latina se enfrentan a desafíos que van desde confrontaciones con los políticos opositores hasta las crisis económicas que afecten a cada país, dijeron expertas consultadas por Sputnik.

Entre las naciones latinoamericanas que están en ese rumbo se encuentran Brasil, Chile, Argentina, Colombia y México. Aunque cuentan con directrices mayormente enfocadas al bienestar social y velar por los estratos con menores recursos económicos, aún cuentan con temas pendientes.

«Gran parte de ellos se encuentran bajo condiciones en las que el proyecto nacional ha estado sujeto a una confrontación constante. Por ejemplo, en el caso de Chile, Gabriel Boric, llega con una agenda bastante progresista, pero en la medida en la que avanza su [mandato] y tiene mayor tiempo en el ejercicio del poder, se coloca en una postura más de centro-izquierda; baja la intensidad [de sus propuestas] porque la negociación era problemática», considera la doctora en Relaciones Internacionales Claudia Serrano, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Otro ejemplo que rescata es el de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, quien, en su opinión, inició su segundo mandato presidencial con grandes bríos, pero que, con el paso del tiempo, ha requerido buscar mayor consenso con las fuerzas políticas que apoyaban al expresidente del país Jair Bolsonaro (2019-2023).

Estos problemas «generan que los gobiernos progresistas ya no tengan esta posibilidad de avanzar con tanta facilidad respecto a la oleada pasada. Hay mayores obstáculos y el intercambio que hay entre los distintos poderes provoca que no haya un consenso generalizado sobre el tipo de política a seguir. De esta manera, el Ejecutivo tiene mayores desafíos para [impulsar su proyecto]», ahonda la experta.

En América Latina, existe el progresismo y el populismo. De acuerdo con un análisis del diario argentino Clarín, el primero hace referencia a la ideología que busca el desarrollo de la sociedad en todos los ámbitos, especialmente en lo político y social. El segundo se enfoca en la tendencia política que defiende los intereses del pueblo.

En el caso de México, Serrano señala que la situación es similar, con la pugna entre el Frente Amplio por México, conformado por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y el oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Además, «también vemos que esta reagrupación de estas fuerzas opositoras ha llevado a que algunos funcionarios que están en el área legislativa o en el Poder Judicial tomen mayor prevalencia en temas donde normalmente no se veían tan visibles, esto respecto a su opinión. Ello está relacionado con el rol de agrupamiento [entre los grupos políticos]», expone.

Acercamiento a la derecha

La experta en temas internacionales del Instituto de Estudios Superiores de la Ciudad de México, Rosario Castellanos Ismene Bras-Ruiz, comenta que el acercamiento de algunas naciones latinoamericanas a un sector de derecha se da, en una parte, por fenómenos de antaño, como la corrupción.

El viraje se da «tras pensar que la clase política está en decadencia y, por lo tanto, se necesita una renovación. Particularmente está atado a la idea de que los valores ‘tradicionales’ son los correctos y que, en ese sentido, los nuevos nombres ya vienen acompañados de redes políticas de antaño. Esto fue lo que pasó con Bolsonaro o con [Donald] Trump y [obtuvieron el triunfo] solo por ser más radicales en sus propuestas», menciona la especialista.

En otro tenor, Serrano agrega que los ajustes de fuerzas políticas también se dan cuando hay crisis económicas.

«Normalmente, cuando existe un mayor desajuste económico o desigualdad, la tendencia es que las personas votantes se polaricen o radicalicen porque hay una pérdida de credibilidad ante el partido político», dice la docente de la UNAM, quien refiere que esto es lo que ocurre en la actualidad en Argentina.

«También se vive un desgaste de las figuras políticas que ya no están resolviendo las problemáticas estructurales en el país y que ya llevan bastantes décadas. Ante una constante crisis, de esta inflación que no ha podido ser controlada y la deficiencia de propuestas que tengan un impacto inmediato en las necesidades de las personas, tienden a irse por figuras que son alejadas del espectro político tradicional», dicta Serrano.

El fenómeno Milei

El fin de semana, las elecciones primarias en Argentina sorprendieron no solo a los oriundos de la nación latinoamericana, sino al mundo. En esta ronda, donde se definieron a los candidatos que buscarán sustituir a Alberto Fernández como presidente, quien tuvo la mayoría de votos fue para el candidato del partido La Libertad Avanza, Javier Milei.

El político obtuvo 30% de los votos. En segundo lugar, se posicionó Juntos por el Cambio (28,3%), con Patricia Bullrich como representante y, en tercer puesto, Unión por la Patria, la coalición del oficialismo liderada por Sergio Massa, actual ministro de Economía, (27,3%).

Los comentarios sobre los resultados de Milei han sido diversos. Por una parte, el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, cercano a Fernández, destacó que al gobierno de su par argentino le faltó «más decisión».

Además, dijo que la ventaja del político de derecha también es una secuela de la crisis económica en la nación suramericana, la misma que inició durante el mandato del expresidente Mauricio Macri (2015-2019), quien adquirió en la recta final de su Administración una deuda de 44.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«El FMI le dio la espalda, aunque ellos eran corresponsables de ese endeudamiento. Esto precipitó una crisis económica que, desde luego, afectó al pueblo de Argentina y produjo inflación», añadió el 14 de agosto pasado en su conferencia de prensa.

En otro rubro, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro celebró el posicionamiento del político argentino.

«Me ha gustado su victoria, quiero que se repita ahora en el segundo turno, ¿no? Para que Argentina vuelva, que salga de la izquierda. Esa es la intención, nada más», indicó en un audio divulgado un día después de los comicios primarios por el canal Band.

Sobre el tema, la analista Bras-Ruiz reflexiona sobre la postura de Milei ante la sociedad argentina.

«Milei pareciera libertario, pero con una guía de conservadurismo (…). Por un lado, promociona los valores más conservadores y, por el otro, muestra una receta de temas económicos que pondría a Argentina nuevamente en el plano internacional, esto para atraer inversiones», dice.

[El político argentino] «muestra un caso curiosamente extraño. Por ejemplo, los libertarios estadounidenses no se meten en el tema del aborto, que es una cuestión del Estado, pero Milei está en contra de este procedimiento», señala la también docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

El futuro latinoamericano

Las especialistas coinciden en que el viraje de gobiernos progresistas o cercanos al populismo en América Latina hacia una postura de derecha dependerán de los avances de esas administraciones previo a los comicios. Por ejemplo, naciones como México decidirán quién será su nuevo gobernante el próximo año.

Las Administraciones similares a las de Lula o AMLO «han estado más tiempo en el poder, lo que les ha llevado a avanzar en ciertos temas. Sin embargo, también han trastocado o generado una confrontación con sectores que no son flexibles en la toma de decisiones. En el caso mexicano, me parece que el hecho de que apenas vayamos a concluir el primer gobierno con características progresistas nos da una apertura a que exista un segundo mandato de este orden. Al final de él, puede que veamos un giro como el que podría dar Argentina», señala Serrano.

En su opinión, Bras-Ruiz apunta a que la estabilidad económica que tienen países como México o Brasil pueden evitar que cuenten con gobiernos de derecha.

«México y Brasil no están en las mejores condiciones, pero el crecimiento en materia económica de ambas naciones (…) [provocan] todavía la atracción de inversiones extranjeras. Eso les permite jugar todavía con la parte política sin tener que relacionarla con la economía como una sola fórmula», concluye.

15-08.23

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