"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Las expectativas de América Latina frente a la agenda post-pandémica del expoliador y desvergonzado capital financiero internacional

Nuevamente América Latina queda a la expectativa de la última movida del expoliador y cínico capital financiero internacional, cuya camarilla  nucleada en el poderoso Foro Económico Mundial (World Economic Forum) que cada año, en la última semana de enero, se reúne en la localidad suiza de Davos, en el sentido de que, ante la pandemia del Covid-19, ha determinado presentar en 2021 una agenda que busca salvaguardar el fracasado sistema capitalista, cuyos operadores mundiales son directamente responsables tanto de la crisis socioeconómica, climática como sanitaria por la que atraviesa actualmente el planeta.

Secundado por del depredador Fondo Monetario Internacional (FMI) y de organismos rapaces que congregan gánsteres económicos como el Club Bilderberg y la Fundación Rockefeller, el Foro Económico Mundial (FEM) quiere reinventar el horizonte del capitalismo para, a través de una nueva agenda de acciones, continuar asaltando a la humanidad, como lo ha venido haciendo a través de los “Big Money” (léase bancos, fondos de pensiones, entidades financieras e inversoras de alcance global), con la complicidad de los Estados que en su gran mayoría han adoptado el modelo neoliberal.

Frente a la propuesta de agenda de los buitres financieros, América Latina no puede quedar a merced de lo que terminen imponiendo estos despojadores planetarios, por lo que se hace prioritario y urgente que los sectores denominados progresistas, o de izquierda, los movimientos sociales y los gobiernos que en la región le apuesten a un nuevo horizonte una vez superada la crisis generada por la emergencia sanitaria, comiencen a debatir una serie de temas que permitan anteponerlos a las pretensiones de nuevo despojo de los globalistas neoliberales que han malgobernado el mundo, llevándolo a una crisis civilizatoria.

El coronavirus está permitiendo clarificar los debates y esclarecer las pugnas que estaban planteadas veladamente. Queda, sin embargo, sacar las conclusiones adecuadas y aprovechar el contexto para actuar rápidamente. El reto para las fuerzas progresistas de la región es hacer una lectura pertinente de las tendencias en desarrollo.

Expectativas para Latinoamérica

Varios analistas coinciden en que la pandemia es una oportunidad para transitar hacia un mundo algo más justo recuperando las funciones del Estado, cercenadas por un modelo económico criminal como el neoliberal que ha condenado a la mayoría de la humanidad a la miseria, la depredación ambiental, ahondando las inequidades sociales, convirtiendo la vida humana en una vil mercancía en beneficio de unos pocos.

En lo que concierne a América Latina, amplio sectores aspiran a que luego de los rigores de la pandemia, los países del hemisferio tengan la posibilidad de entrar por la senda del Estado de Bienestar en términos de acción y de consenso social y político. La realidad, en contraste, de ninguna manera es halagüeña frente a tan legítima aspiración, por cuanto lo que demuestra la crisis vírica es que mientras buena parte de la economía mundial se hunde, los gigantes de la economía digital se expanden aceleradamente con dos tendencias muy firmes: ganancias extraordinarias de corto plazo y concentración monopólica. Además, se consolida el desarrollo de un capitalismo de vigilancia. Ello deja en evidencia la existencia y profundización de un campo de tensión entre la dinámica técnica-económica y las ingentes necesidades, así como las dificultades por lograr el desarrollo social.

Una nueva agenda para afianzar el despojo y el control global

En medio de la emergencia planetaria, el Foro de Davos a través de dos de sus más representativos e inescrupulosos voceros como el príncipe Carlos de Gales y el empresario alemán, integrante del Club Bilderberg, Klaus Schwab, fundador de esa cofradía de la especulación y la usura que se reúne en la mencionada ciudad helvética anualmente, anunciaron la realización de una ‘cumbre gemela’ en la que se presentará la nueva agenda de la ‘élite’ gobernante y financiera, bautizada con el nombre de El gran reinicio.

Para estos delincuentes financieros de cuello blanco se trata de reiniciar o ‘resetear” el mundo, como cuando se paraliza un computador, de ahí la alegoría, una vez las naciones superen la crisis sanitaria. De esta manera, buscan pasar a la ofensiva y sentar las bases de lo que será el mundo post-pandémico para continuar sus actividades de pillaje, ampliamente conocidas y así perpetuar el despojo y el control global.

En un lenguaje edulcorado, Schwab escribió un artículo periodístico publicado en el portal web del FEM el pasado 3 de junio que tituló Ahora es el momento de un “gran reinicio”, en el que de manera ladina plantea la necesidad de invertir la lógica neoliberal retornando al fortalecimiento de los Estados, a la regulación fuerte de los mercados y a la aplicación de un sistema tributario en virtud del cual los potentados contribuyan más para equilibrar las obscenas desigualdades sociales en el mundo.

Aunque el FEM viene repitiendo demagógicamente que su propósito es impulsar la equidad y el progreso de la humanidad, construyendo “los fundamentos del sistema económico y social para un futuro más justo, sustentable y resiliente”, en esta oportunidad su narrativa la quiere disfrazar con un lenguaje ciber-fármaco-ambientalista, aludiendo a su muy controvertida “Cuarta Revolución Industrial”. Dentro de ese contexto, estos aprovechadores económicos se enfocan también a promover el debate sobre la crisis climática, aunque siguen hablando de “catástrofes naturales” para evitar referirse a los efectos depredadores de un sistema como el capitalista, para lo cual buscan escarbar cómo sería una economía “descarbonizada”.

Necesidad de una contra-agenda de los países víctimas del neoliberalismo

Ante la agenda farmacológica, cibernética y financierista del Foro de Davos que hay que analizar cuidadosamente entre líneas y develar sus calculadas intenciones, es preciso que el mundo marginado y en vías de desarrollo genere una contra-agenda. Ojalá se pudiera reeditar una especie de Foro Social Mundial, con el suficiente peso específico intelectual para darle una respuesta por parte de los pueblos víctimas del neoliberalismo a estos gánsteres financieros. Se trata, en consecuencia, como ya lo han señalado algunos analistas del campo progresista, de formular una propuesta en que si bien se planteé la necesidad de devolverle los fueros al Estado, revirtiendo el mal llamado libre comercio, acabando con las privatizaciones de los bienes comunes y estructurando un sistema tributario equitativo, también se aborden asuntos de gran trascendencia, entre otros como la condonación de la deuda externa, el tratamiento a las migraciones, la utilización de la inteligencia artificial, el acceso democrático a la información, la cibervigilancia global y la garantía a la soberanía alimentaria de los pueblos y a una Renta Básica Universal para todo ciudadano.

El reto, entonces, es que los pueblos, ojalá desde América Latina, se preparen y asuman el debate que han planteado los expoliadores económicos y timadores financieros para que no continúen tomando por asalto y estafando a la humanidad.

 

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