La masacre de Caño Cruz

Escrito por Omar Narvaez Aché

“Todos ellos fueron concentrados en Carúpano y asesinados en Caño Cruz. TODOS ESOS CRÍMENES SON DENUNCIADOS POR SUS FAMILIARES Y NO HUBO RESPUESTA ALGUNA DEL ESTADO”. Así actuaba la democracia criminal del puntofijismo (AD-Copey) … en un “libro de novedades” del ejército, se dice que “fueron muertos cuando intentaban huir”, de las desapariciones silencio total. TENEMOS LA VERDAD, FALTA LA JUSTICIA.

En Caño Cruz, una pequeña población situada entre Caripito y Casanay (en los límites de los estados Monagas y Sucre), el ejército instaló un campamento anti-guerrillero: un centro militar para torturar, asesinar y desaparecer a militantes, colaboradores, campesinos y amigos del Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodríguez que era comandado por Alfredo Maneiro.

El gobierno de Raúl Leoni había implantado el exterminio, como política de Estado por instrucciones del gobierno norteamericano, de todo lo que oliese a comunismo, socialismo.

Después de la emboscada del Pinto, el 17 de junio de 1965, por el Frente Guerrillero Manuel Ponte Rodríguez, cerca de Quiriquire (estado Monagas), los cuerpos represivos y el ejército reprimen sin compasión a los pobladores y zonas campesinas, donde presumían la existencia de guerrilleros.

El 09 de julio asesinan, con una granada explosiva en su conuco, caserío Domingo, a los campesinos Gabriel García (18 años) y Juan Vallejo (17 años); el 18 de julio a Manuel Antonio García (17 años) cerca de Caño Cruz; 17 de agosto son asesinados los hermanos Teodoro y Juan Germán García, en el caserío El Silencio (cerca de Catuaro, al oeste de Casanay); el 24 de agosto asesinan a Roberto Cortéz, campesino de Carrizal (Quiriquire); el 26 a Juan Subero y Juan Centeno (el padre del Comandante Vicente Raquel Centeno, el “Vikingo”.

La Digepol había detenido entre otros a Carlos Nuñez Tenorio (“Luisito”), Alexis Martínez (“Tito” o “Tarzán”) y a Helimes Chirinos (“Pantaleón”), miembros de la retaguardia del Frente Manuel Ponte Rodríguez, quienes se convierten en delatores y luego forman parte de un “gang de la muerte y del exterminio, con el Teniente Ildemaro Sarmiento, Luis Camilo Peña (uno de los jefes de la Digepol de Carupano), Patiño González (hermano del director nacional de la Digepol); el digepol Miguel Montaño o Miguel Laufa.

El ejército instala en Cachipo (estado Monagas) el centro de tortura “la carpa de la verdad” (dirigido por el teniente coronel Víctor Molina Vargas, el ejecutor de las desapariciones de la comandancia del Frente Ezequiel Zamora) y en Caño Cruz otro campamento de exterminio y desapariciones:

El 15 de agosto detienen en Carúpano y desaparecen a Jesús Arrieta Casteleni, y el 17 (también en Carupano) a Roger Zapata, Cesar Burguillos y Jesús Inocencio González (todos desaparecidos); en Casanay a Gabriel Andarcia Rosas (desaparecido), y en Campearito al comerciante Octavio Romero (desaparecido). El 20 de agosto detienen en el caserío Santa Rosa, cerca de Caripe a los campesinos Manuel Estrada, Cruz García y Joel Belmonte, y los desaparecen.

Todos ellos fueron concentrados en Carúpano y asesinados en Caño Cruz.

En Caracas detienen a Donato Carmona y lo trasladan a Cachipo, y lo desaparecen; el 18 de agosto a Alberto Lovera, es torturado en Cachipo y su cuerpo sin vida aparece en las playas de Lechería (estado Anzoátegui); el 19 de agosto detienen al pintor Juan Pedro Rojas, y lo ahorcan en Cachipo.

¡TODOS ESOS CRÍMENES SON DENUNCIADOS POR SUS FAMILIARES Y NINGUNO TUVO RESPUESTA DEL ESTADO! Así actuaba la democracia criminal del puntofijismo (AD-Copey) contra sus opositores: en un “libro de novedades” del ejército, se dice que “fueron muertos cuando intentaban huir”, de las desapariciones silencio total. TENEMOS LA VERDAD, FALTA LA JUSTICIA.

¡Honor y gloria a nuestros camaradas!

¡Hasta la Victoria Siempre!

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