"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

A 58 años de la Masacre de Monagas, todavía esperamos justicia

Crimen sin castigo: Julio César Millán y Rafael Guerra  fueron víctimas de un gobierno criminal y un presidente, Rómulo Betancourt, que tenía como lema “Disparar Primero y Averiguar Después”

 El 4 de Mayo de 1962, se cometió uno de los crímenes más aberrantes de la Cuarta República, durante el mandato de Rómulo Betancourt. Bandas Armadas de Acción Democrática y COPEI, asaltaron el Liceo Miguel José Sanz en Maturín, Estado Monagas y masacraron a dos jóvenes estudiante de Bachillerato de 17 y 19 años respectivamente, Rafael Guerra y César Millán.

Las Bandas Armadas de AD y Copei, se encontraban acantonadas en la Casa Principal del partido AD,  que quedaba a escasos metros del Liceo, y allí bajo el influjo de ron ligado con pólvora y bajo la dirección de los líderes regionales de AD, Los Alfaro Ucero, se preparaban, supuestamente para repelar un intento de golpe que militares adversos al régimen de Betancourt, iniciaron en la ciudad de Carúpano.

Los estudiantes habían llegado al Liceo desde tempranas horas de la mañana el Día 4 de Mayo, y en la madrugada se habían producido el alzamiento milita mencionado. Se colocaron en las puertas del Liceo a gritar consignas alusivas a lo que estaba sucediendo y contra la represión. Ya nuestro Liceo había sido objeto de muchas represalias de la Dictadura de Marcos Pérez Giménez y del gobierno de  Rómulo Betancourt y era conocido en toda Venezuela, como un Liceo, rebelde y luchador por la Libertad.

Una frase fatídica del llamado por los adecos Padre de la Democracia, Rómulo Betancourt, pero que en realidad, era el líder de  un gobierno que se entregaba a los brazos del Imperialismo norteamericano y reprimía sangre y fuego ( DIGEPOL y SIFA) a estudiantes, sindicalistas, obreros, intelectuales y gente de los barrios, marco el destino de esto dos jóvenes.

“Frente a quienes insurjan contra el régimen democrático, frente a quienes se alcen en armas contra el gobierno legítimamente constituido, la respuesta que se da y se dará es la respuesta de las armas”. Ya era un gobierno caracterizado por una intensa represión  y violación de los Derechos Humanos, que había popularizado otra frase que reflejaba la catadura moral de este  Presidente asesino: “Disparen Primero y Averigüen Después”

Y Eso fue lo que hicieron, las Bandas Armadas, instigadas por los Alfaro Ucero, arremeter a sangre y fuego contra los jóvenes estudiantes, entrar al liceo, amparados en una una lluvia de balas y ráfagas continuas, asesinando a Rafael Guerra y Julio César Millán, en la propia Sala de los Profesores del Liceo. Luego se evidencio la saña con que actuaron, a Rafael Guerra, por ejemplo, le destrozaron antes de dispararle. el rostro, con una bola de hierro, de las que se  usa en atletismo, para lanzamiento de bala.

Muchos profesores  estudiantes resultaron heridos, golpeados, con las cabillas que eran emblemáticas en las Bandas de AD para la época e incluso habían colocado a Diez estudiantes en un Paredón para fusilarlos, cuando la intervención milagrosa, de un teniente que participo en la operación, apareció, vio lo que iban hacer las Bandas Armadas de AD y COPEI,  los recriminó y liberó a los estudiantes, confesado por él mismo. Es decir que hubiese sido una masacre más espantosa y criminal que hubiera dado la vuelta al mundo. Después de la masacre se acentuó la represión, expulsado del Liceo a varios estudiantes, persiguiéndolos y no permitiéndoles la inscripción en ningún Liceo de la región.

También luego de  la Masacre, y queriendo borrar los vestigios de este hecho tan repudiable, los gobiernos de AD, pretendieron destruir el Liceo para construir un mercado, borrando de esta manera todo vestigio del espantoso hecho cometido. No lo lograron, pues el pueblo Monaguense no lo permitió

Cómo no han podido borrar de la Memoria del Pueblo Monaguense este atroz y despiadado crimen, porque cada 4 de Mayo, los estudiantes y el pueblo realizan en el Liceo Miguel José Sanz y en las Plazas Públicas del Estado, sentidos homenajes a estos jóvenes, que hoy son una muestra de la Rebeldía de nuestro pueblo contra la opresión y son un  ejemplo imperecedero de la heroica Juventud Venezolana.  Luego de 58 años, de esta masacre, todavía los venezolanos, sus familiares, sus amigos, estamos esperando que se haga justicia frente a este hecho criminal. HONOR Y GLORIA PARA ESTOS MARTIRES DE LA JUVENTUD VENEZOLANA.

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