¿Qué busca EE.UU. con sus inversiones en América central?

Escrito por Daniela Arévalo

La nación norteamericana ha usado a Centroamérica como un territorio del cual puede extraer recursos y del que puede apropiarse sin permiso alguno. Implementando sus famosas Doctrinas o políticas como la del Gran Garrote, que han servido como móvil y justificación a sus acciones injerencistas. Estas maniobras han desencadenado un caos regional, que no ha permitido aún la estabilidad y social de los países que la conforman.

Estados Unidos está mirando al “patio trasero”

Recientemente el presidente Joe Biden, ha designado a su Vicepresidenta para que lleve a cabo un plan de inversiones por parte de compañías privadas, que contribuya con la disminución y desaparición del las migraciones masivas de centroamericanos que han abandonados sus países natales en la búsqueda del famoso “Sueño Americano”. El plan de Joe Biden se ejecutará con la ostentosa cifra de 861 millones de dólares y contará con el respaldo de empresas como Microsoft, Nespresso, Mastercard, Bancolombia, entre otras. Los grandes beneficiados de esta llamada “política humanitaria” serán Honduras, Guatemala y El Salvador.

Un detalle que no se menciona dentro de las líneas de este proyecto, es la gran ausencia de Nicaragua dentro de la lista de beneficiarios, país que ha estado bajo la mirada de los Estados Unidos y siendo receptor de sanciones y que está sumergido en una crisis sociopolítica desde el año 2018.

La Vicepresidenta Kamala Harris, realizó un viaje el 6 y 7 de junio, en donde se discutieron los planes de inversión y además, se tocaron temas como la corrupción y el Estatuto de Protección Temporal al que tendrán acceso los guatemaltecos que se encuentren en tierras estadounidenses. Pero ¿estas acciones tratan solamente la problemática de la migración masiva?

Evidentemente, la agenda oficial no incluye que a través de estas “bondadosas” inversiones, se está reprivatizando toda la economía de dichos países y el control económico de esas naciones pasará de nuevo al mando de los Estados Unidos.

El “patio trasero” de los Estados Unidos en la historia

Hay hechos históricos que deben tenerse en cuenta al momento de analizar el problema de las migraciones masivas de países centroamericanos hacia Estados Unidos, el por qué Nicaragua no posee grandes cifras dentro del número de migrantes que se suman a las caravanas y por qué los Estados Unidos plantea esta solución.

En primer lugar analizaremos las cifras de migrantes que parten desde América Central en busca de una mejor calidad de vida en la nación norteamericana. Desde Guatemala, El Salvador y Honduras, las personas se han embarcado en inseguras caravanas, motivados por problemas de inseguridad, violencia sexual, falta de trabajo y pobreza extrema, entre otros. Estos países fueron invadidos por grandes trasnacionales estadounidenses, que llegaron a convertirse en los directores de las políticas de estado que fueron ajustadas en defensa de los intereses de estas.

Como resultado de estas acciones, los países de esta región pretendieron formarse como Estados soberanos en medio de guerras de terratenientes y una situación de pobreza extrema para los indígenas autóctonos.

En Guatemala, Nicaragua y, El Salvador, se formó un Estado débil que posee problemáticas como ausencia de recursos, ineficacia, y que además, está colonizado por intereses corporativos, corrupto y con baja legitimidad, marcado por grandes desigualdades sociales. Dentro de estos

Estados, que se han formado en medio de situaciones tan adversas, en el día a día se muestran conflictos de intereses entre quienes los dirigen, así como constantes violaciones a los derechos humanos, heredadas de las grandes dictaduras. Son Estados donde el narconegocio, el crimen organizado y la corrupción, siempre están a la orden del día.

Por otra parte, encontramos una Nicaragua que aún no se recupera de los estragos causados por los enfrentamientos entre Sandinistas y la Contra, un Estado que logró construir una identidad en medio de una Guerra que financiaba Estados Unidos para tomar el control de la región. Ese mismo Estado que no ha podido consolidarse porque aún se mantiene un plan desestabilizador en contra del gobierno, que no se adhiere a las líneas ideológicas emanadas por la nación norteamericana.

Centroamérica, se convirtió en el “patio de juegos”, donde Estados Unidos podía extraer recursos, derrocar o colocar gobiernos y lo más importante, inocular cualquier tipo de problema social que incentivara en caos en el territorio. No podemos dejar de mencionar, casos como las maras, un

grupo norteamericano de pandillas delincuenciales que fue deportado a El Salvador, que se ha expandido y ha tomado el control del territorio centroamericano, convirtiéndose en los protagonistas de las dinámicas propias de la región.

De zona sin control a zona estratégica

Teniendo en cuenta que Estados Unidos se ha forjado una fama, que no está para nada alejada de la realidad, de no realizar acciones sin que escondan un beneficio propio, es sencillo asumir que además del hecho de hacerse con el control de la economía de esas tres naciones centroamericanas, esta nación está preparada para asumir ese territorio como una nueva zona estratégica para controlar las actividades políticas de la región.

Otro factor a tomar en cuenta, es que el presidente Biden pretende borrar del imaginario del pueblo de América Central, todas las faltas e injerencias de los cuales ha sido responsable su país.

La inversión y la presencia de diversas compañías privadas, no garantiza que mejore el panorama económico regional, así como no ofrece un camino seguro para solucionar problemáticas como la corrupción, la violencia y la criminalidad, que en realidad podrían profundizarse.

Lo único seguro de este programa de inversiones, es que ofrece grandes ventajas a los Estados Unidos para acercarse un poco más a la construcción del imperio Americano, en el cual todos los países del continente, están destinados a servir como piezas manipulables dentro de ese proceso.

Dando cumplimiento al Destino Manifiesto, que según ellos le ofrece el derecho divino de expandirse bajo la premisa de la libertad de adquirir todo el continente que la Providencia le ha otorgado.

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