"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Tretas imperiales

¿La III Guerra Mundial? Nooooo.  Es la misma que anda por ahí desde principios del siglo pasado llevada a clave Todo o Nada por el capital/sionismo/anglo  con miras a imponer  un nuevo orden  capitalista mundial sin las restricciones del  andamiaje jurídico, administrativo y cultural montado en nombre de la civilización occidental para  darle un viso institucional a su política de expansión permanente.

Es la misma guerra. Activa hoy en distintos frentes -Palestina, Yemen, Siria…- sacadas de escena por los cárteles mediáticos  dedicados a la difusión minuto a minuto  de una ficción amarillista, rusofóbica y anticomunista sobre la “repentina, injustificada y cruel invasión a Ucrania”.

Ficción que afortunadamente  no parece estar teniendo el efecto esperado pues   los gobiernos de EEUU y sus cómplices no han logrado paralizar a su “enemigo”, ni contener  su desprestigio nacional e internacional.   Como lo evidencian en el caso de EEUU, los artículos y declaraciones de personajes de distinta formación y tendencias   contra de la política injerencista y guerrerista  de su país.   Y en el de las naciones élites de la Unión Europea, el creciente rechazo a sus dirigentes.

Ello no quiere decir que los amos del poder occidental estén a punto de caer. Mucho menos  que estén dispuestos a ceder espacios o  control  en  “su” América, territorio indispensable para mantener una posición hegemónica,  total o compartida, en el orden geopolítico  en gestación.

Por lo contrario, pareciera que más bien aprovecharon las diferencias expresadas  en torno y durante  la supuestamente fracasada Cumbre de las Américas para tomarle el pulso a nuestra región (Judith Valencia dixit).

Lo cual a mi entender  los indujo  a poner en práctica unas pruebas piloto del reseteo planteado en Davos.  Una de ellas,  acotar las  trampas electorales colombianas, limitándolas a una reducción forzada de la diferencia entre los votos a favor de Gustavo Petro y los supuestamente obtenidos por su insólito contendor.   Otra, adaptar a su conveniencia una  versión distorsionada y espuria  de la corriente de pensamiento decolonial que va ganando espacio en nuestra América latino-caribeña, como lo refleja  Alexander Terekhin en su artículo “Descolonizar a Rusia” en Sputnitknews.com.

Texto donde el autor destaca  las intenciones  del  gobierno estadounidense de identificar  sus planes de dividir a Rusia en varios países más pequeños como  un proyecto políticamente mucho más correcto de “decolonización”.

Con base en  “imperativos  morales y estratégicos” imaginarios,  argumentan cínicamente «ya es hora de tomar en cuenta que Moscú mantiene su dominio sobre muchos pueblos indígenas no rusos dentro de las fronteras de su país. Es hora de ver la crueldad con la que el Kremlin está suprimiendo su autoexpresión y autodeterminación».

 

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