CRONICÓN.NET/03 enero, 2026
El año 2026 marca el centenario del nacimiento del comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016), figura central en la historia contemporánea de Cuba, Latinoamérica y el mundo. Su vida y obra trascienden las fronteras nacionales, constituyéndose en un referente ineludible para los pueblos del Sur Global en su lucha por la emancipación y la justicia social. Reflexionar sobre la vigencia de su pensamiento y ejemplo resulta fundamental en el actual contexto latinoamericano y mundial, donde los desafíos y amenazas externas persisten, pero también la esperanza y la inspiración siguen vivas entre las nuevas generaciones.
Fidel Castro emergió como líder indiscutible de la Revolución cubana, proceso que transformó radicalmente la estructura política, económica y social de la isla a partir de 1959. Su capacidad para interpretar el sentir popular, articular un proyecto nacional soberano y resistir las agresiones externas, especialmente el criminal bloqueo económico impuesto por Estados Unidos consolidó su figura como conductor de un proceso revolucionario inédito en América Latina.
El mundo imperialista se quebró el 1º de enero de 1959. La Habana era multitud trabajadora soberana. El comandante guerrillero Fidel Castro había declarado ante el tribunal que le juzgaba en 1953 por la toma del Cuartel Moncada: “Se nos enseñó que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete”, y así ocurrió la Revolución. Desde el intento de asalto de dicho cuartel el “estado profundo” del imperialismo debía contemplar lo que sucedía en Cuba con cierta perplejidad cuando aquel dirigente guerrillero hacía semejante declaración a la espera de su condena. La confianza en sus conocimientos del pasado y su conciencia política daban al luchador por la libertad las palabras finales: “La Historia me absolverá”.
El triunfo de la Revolución no solo supuso la independencia definitiva de Cuba, sino que sentó precedentes para los movimientos de liberación en el continente, demostrando que la autodeterminación de los pueblos era posible incluso frente a grandes adversidades.
El liderazgo de Fidel se caracterizó por su visión estratégica, su inquebrantable compromiso con los más desfavorecidos y su capacidad para adaptarse a contextos cambiantes sin renunciar a los principios fundamentales de la Revolución. Su papel trasciende el ámbito nacional: fue un actor clave en la historia latinoamericana, apoyando procesos emancipatorios y solidarios, como la ayuda internacionalista en África y América Latina, y promoviendo la integración regional.
El pensamiento y la praxis de Fidel Castro han tenido un impacto profundo en los pueblos del Sur Global. Desde los años sesenta, su figura se convirtió en símbolo de resistencia frente al imperialismo y la dominación extranjera. Países de África, Asia y América Latina encontraron en Cuba —bajo el liderazgo de Fidel— un ejemplo de dignidad, solidaridad y cooperación desinteresada. La participación cubana en la independencia de Angola, el apoyo a las luchas anticoloniales y el envío de brigadas médicas son muestras concretas de cómo el ideario fidelista se plasmó en acciones que trascendieron lo discursivo.
Fidel Castro promovió una diplomacia activa y solidaria, abogando por un orden internacional más justo y equitativo. Sus intervenciones en foros multilaterales, como la ONU y el Movimiento de Países No Alineados, defendieron el derecho de los pueblos a la soberanía y al desarrollo. Así, su legado continúa siendo un faro para los movimientos sociales y políticos que, en la actualidad, luchan por la justicia social y la autodeterminación en el Sur Global.
El pensamiento de Fidel Castro se fundamenta en valores como la justicia social, la igualdad, la solidaridad internacionalista y el antiimperialismo. Su ética revolucionaria, expresada en la máxima “ser cultos para ser libres”, impulsó la educación, la salud y la ciencia como pilares del desarrollo humano. Fidel concebía la cultura como escudo de la nación y promovió la participación popular como base de la democracia socialista.
Su ejemplo personal —de austeridad, disciplina y entrega absoluta a la causa revolucionaria— marcó a generaciones enteras. Fidel no solo fue un estadista, sino también un pedagogo político, capaz de dialogar con el pueblo, escuchar y rectificar. Enseñó que la revolución es un proceso permanente, que requiere creatividad, estudio constante y adaptación ante nuevos retos. La vigencia de sus enseñanzas radica en su capacidad para inspirar a quienes buscan transformar la realidad desde la ética y el compromiso.
En la Cuba de hoy, el legado de Fidel Castro enfrenta desafíos complejos. El recrudecimiento del bloqueo económico, la hostilidad de potencias extranjeras y las dificultades internas ponen a prueba la resistencia y la creatividad del pueblo cubano. Sin embargo, como ha expresado el presidente Miguel Díaz-Canel, la obra y el pensamiento de Fidel siguen siendo guía insustituible para la nación. La defensa de la soberanía, la justicia social y la solidaridad internacional continúan siendo principios rectores del proyecto cubano.
En este contexto, el estudio y la emulación del pensamiento de Fidel adquieren renovada importancia. Su legado no es un dogma, sino una fuente viva de reflexión y acción, capaz de orientar las transformaciones necesarias para enfrentar los retos del presente y construir un futuro digno para Cuba y los pueblos del Sur.
1º de enero de 2026, Cuba, 67 años de heroica resistencia ante el más prolongado y brutal asedio que imperio alguno haya impuesto a un país o una ciudad que hubiera tenido la osadía de rebelarse contra su opresión. Cuba es una notable excepción histórica. Ha resistido 67 años de ataques que comenzaron ni bien triunfó la Revolución y resistirá, no cabe la menor duda de ello, gracias a un pueblo que se inspira en el legado de líderes como los comandantes Fidel Castro y Ernesto Che Guevara.
La continuidad de la obra de Fidel Castro depende del compromiso consciente de las nuevas generaciones con los ideales revolucionarios. Estudiar su pensamiento implica comprender la historia, analizar críticamente los desafíos actuales y asumir la responsabilidad de actuar con ética y creatividad. Emular su ejemplo no significa imitar, sino inspirarse en su capacidad de liderazgo, su vocación de servicio y su apertura al diálogo y la autocrítica.
El legado fidelista constituye un patrimonio político y cultural de los pueblos del Sur Global, una brújula para quienes luchan por la emancipación y la justicia. En tiempos de incertidumbre y amenaza, la figura de Fidel ofrece certezas y enseñanzas sobre la importancia de la unidad, la resistencia y la esperanza.
A cien años de su nacimiento, Fidel Castro Ruz sigue siendo guía y fuente de inspiración para el presente y el futuro. Su liderazgo histórico, su pensamiento emancipador y su ejemplo de vida mantienen plena vigencia en Cuba, en Latinoamérica y en el mundo.
Estudiar y emular a Fidel es, hoy más que nunca, un acto de compromiso con la libertad, la dignidad y la justicia social. Su legado invita a las nuevas generaciones a asumir el desafío de continuar la obra revolucionaria, adaptándola a los tiempos actuales, pero siempre fieles a los principios que han hecho de Cuba un referente universal de resistencia y esperanza.