"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

“Estados Unidos está perdiendo la carrera de la energía limpia frente a China”

Por Amy Goodman (Democracy Now!). Entrevista de David Uberti -6/01/2026

Las acciones de las empresas petroleras estadounidenses se han disparado tras el ataque de la administración Trump contra Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. El presidente de Estados Unidos ha dejado clara su intención de reafirmar el control de las empresas estadounidenses sobre la industria petrolera nacionalizada de Venezuela. Con esta demostración de fuerza de Trump sobre la soberanía política de Venezuela, muchos inversores ven el potencial de un dominio similar sobre la independencia económica del país socialista. Sin embargo, según señala el reportero financiero David Uberti, no será tan fácil para Wall Street obtener beneficios. Además de mejorar la “decrépita” infraestructura petrolera de Venezuela, “tienen que impulsar un mayor apetito por el petróleo en todo el mundo”.

Querría hablar sobre cómo ha afectado a Wall Street el ataque de Estados Unidos a Venezuela. El lunes, el índice Dow Jones Industrial Average subió casi 600 puntos hasta alcanzar un nuevo máximo histórico. Las acciones de la gigante petrolera Chevron subieron un 5%. Por favor, háblenos de la importancia de Chevron en Venezuela y de que el presidente Trump haya dicho que, si bien no consultó al Congreso, sí habló con ejecutivos de empresas antes y después del ataque de Estados Unidos a Venezuela y del secuestro del presidente Maduro.

Las empresas petroleras estadounidenses tienen una larga historia en Venezuela durante las últimas décadas: ExxonMobil, Conoco Phillips, Chevron. Varias de ellas abandonaron el país a mediados de la década de 2000, después de que el Gobierno nacionalizara muchos activos de ese sector. Pero Chevron ha sido la única empresa que se ha mantenido en el entorno político y económico de Venezuela desde entonces, operando más recientemente bajo una licencia especial del Gobierno estadounidense que la exime de las sanciones a Venezuela. Ahora los inversores de Wall Street creen que Chevron será la empresa mejor posicionada para aprovechar las nuevas oportunidades que surjan en el país.

Mejorar infraestructura decrépita de Venezuela requerirá años y millas de millones de dólares

Sin embargo, el camino para obtener beneficios es extremadamente largo. Por ejemplo, está la cuestión de la infraestructura decrépita del país, que requerirá años y una inversión de millas de millones de dólares de inversión para arreglarse. Además, las instituciones políticas y legales del país se han deteriorado con el tiempo y Trump ha puesto en tela de juicio su futuro.

¿Podríamos hablarnos de Paul Singer, el multimillonario partidario del presidente Trump, que compró la petrolera Citgo, por 5.900 millones de dólares? ¿Es verdad que ahora vale 18.000 millones?

Ha habido inversores de todo el mundo que han invertido en activos venezolanos, apostando a largo plazo con la esperanza de poder sacar provecho algún día. Singer ha invertido en Citgo, que es subsidiaria de PDVSA, la empresa petrolera estatal venezolana. También son propietarios de un negocio de refinería y comercialización. Lleva algún tiempo en proceso de venta, y es posible que eso avance en los próximos meses y años.

Usted señala que el mundo no tiene interés en más petróleo, y que algunas empresas petroleras, como Chevron, no están seguras de seguir invirtiendo en Venezuela. Dado que el presidente Trump asegura que Estados Unidos controla ahora el suministro de petróleo en Venezuela, necesitan fomentar el interés por el petróleo en todo el mundo.

No existe mucho interés por el petróleo en el mundo

La información más importante en el mercado del petróleo es su precio. Y el 5 de enero los precios del petróleo en Estados Unidos rondaban los 58 dólares por barril, lo que indica que no existe mucho interés. Esa misma noche se emitió una entrevista de la NBC con Trump en la que sugirió que Estados Unidos podría subvencionar a algunas de estas empresas petroleras para que volvieran a Venezuela. No solo es una medida difícil de poner en práctica, sino que quizá no sea incentivo suficiente para las petroleras.

El exejecutivo de Chevron, Ali Moshiri, está intentando recaudar 2.000 millones de dólares para proyectos petroleros venezolanos y ha declarado al Financial Times: “He recibido una docena de llamadas en las últimas 24 horas de posibles inversores. El interés en Venezuela ha pasado del cero al 99 %”. ¿Sus informes lo reflejan?

Siempre habrá especuladores dispuestos a apostar fuerte en entornos muy inciertos. Me gustaría hablar con ese inversor dentro de uno o dos años para ver si realmente lograron recaudar ese dinero y se decidieron a invertirlo.

¿Cómo planea beneficiarse de todo esto la familia Trump? En The Wall Street Journal, usted reveló recientemente que las empresas creadas desde la reelección de Trump han generado al menos 4.000 millones de dólares en ingresos, cifra basada en declaraciones de la empresa y documentos presentados ante la Comisión de Valores. Además, ha informado de cómo una de las empresas familiares, Trump Media & Technology, ha anunciado recientemente una fusión empresarial de 6.000 millones de dólares con otra empresa que pretende construir la primera planta de fusión nuclear viable del mundo para alimentar proyectos de inteligencia artificial y centros de datos. Esta unión es especialmente interesante, ya que se anunció poco después de que Trump firmara una orden ejecutiva para impedir que los estados y los gobiernos locales promulgaran sus propias regulaciones sobre inteligencia artificial.

La cifra de 4.000 millones de dólares corresponde a ingresos generados estrictamente por negocios que se han puesto en marcha desde que Trump fue elegido. Es una estimación conservadora, pues se trata únicamente de los datos que se han hecho públicos, ya sea a través de documentos presentados ante la Comisión de Valores o de declaraciones federales realizadas por el presidente o su familia. Estos negocios abarcan los tradicionales del sector inmobiliario, el golf y la hostelería, pero se inclinan cada vez más hacia cosas como las criptomonedas y otras mercancías.

Si el presidente no se desprende sus activos, se producen conflictos de intereses

Algunos votantes escogieron a Trump porque es un hombre de negocios, porque iba a dirigir el Gobierno como si fuera una empresa. La consecuencia de ello es que, si tienes un presidente que no se desprende de sus activos como han hecho los presidentes anteriores, se producen todos estos conflictos de intereses en áreas que regula el Gobierno, lo que plantea muchas preguntas.

Háblenos de las inversiones de Trump en todo el mundo.

Sus intereses son globales. Los hoteles, los inmuebles, los campos de golf, se extienden por todas partes, desde Estados Unidos hasta Irlanda, pasando por el sudeste asiático, el sur de Asia y Oriente Medio. Y luego están las criptomonedas que son, por su propia naturaleza, un tipo de industria global. Y ahí es donde se está generando el dinero de verdad en este momento. Es muy difícil rastrear cuántos ingresos se generan con ese tipo de cosas.

Cuando nos hemos puesto en contacto con la Casa Blanca y la Organización Trump, ellos dicen que no hay conflicto de intereses, que han instalado barreras de protección alrededor de todo esto. Pero hemos comprobado que muchos de estos activos conducen al Trump Revocable Trust, que es un fideicomiso y un vehículo controlado en última instancia por Donald Trump Jr. y que beneficia a Donald Trump.

La mayor empresa de criptomonedas es World Liberty Financial. ¿Quién es su propietario, qué es y con qué países trabaja?

World Liberty Financial fue fundada por Trump y sus hijos junto a Steve Witkoff y sus hijos. El 40 % pertenece a la familia Trump. Y a través de una compleja estructura de propiedad, varias entidades devuelven esa inversión al Trump Revocable Trust. Ahora, World Liberty Financial emite sus propios tokens de gobernanza, así como tokens estables, o stablecoins, que están respaldados por bonos del Tesoro de EEUU. A través de esas dos ofertas diferentes, pueden obtener tanto comisiones por operaciones como pagos de intereses por sus tenencias del Tesoro. Como han informado algunos de mis colegas, diferentes inversores en criptomonedas de todo el mundo han invertido dinero en las ofertas de monedas estables, entre ellos inversores de Oriente Medio y Asia.

¿Cuáles son exactamente los países que están invirtiendo miles de millones en estos negocios de la familia Trump?

Varias naciones del Golfo. Estos países están muy interesados en las criptomonedas. Están invirtiendo en esta área con la esperanza de diversificar sus economías más allá de la energía. Y debido a que los Trump tienen tantas conexiones comerciales y políticas, también es casi natural, en cierto sentido, que trabajen juntos. Y da la casualidad de que Donald Trump también es el presidente.

Hablemos de los centros de datos de inteligencia artificial y de la empresa de Trump, que ahora se dedicará a la fusión nuclear.

Están sucediendo dos cosas. En primer lugar, la administración Trump ha apostado por los centros de datos de IA. Quieren impulsar esto como una nueva industria estadounidense y fomentar la inversión de los principales actores de Silicon Valley. Quieren reducir el mayor número posible de regulaciones, tanto para construir centros de datos como para construir la infraestructura energética, principalmente de gas natural, así como nuclear, pero que es necesaria para alimentar esos centros de datos.

Trump Media busca un negocio real tras haber sido creada para administrar Truth Social

Al mismo tiempo, Trump Media, que se fundó originalmente para administrar la red social Truth Social, ha pasado por un peregrinaje en busca de un negocio real en el que convertirse. Se fundó en 2021, cuando Donald Trump estaba enfrentado con las grandes empresas estadounidenses y Wall Street. Este acuerdo comercial con TAE Technologies, una empresa bastante consolidada en el incipiente campo de la fusión nuclear, representa en cierto modo el cierre del círculo para el imperio empresarial de la familia Trump. Cuenta con el respaldo de Goldman Sachs y Chevron. La familia de Charles Schwab también participa en ella. Son personas muy importantes del mundo financiero de Estados Unidos. Así que realmente se ve cómo los Trump integran cada vez más su imperio empresarial en la, por así decirlo, “economía real” de EEUU, así como en las finanzas convencionales.

Es muy importante que esto se entienda. Los centros de datos de IA requieren enormes cantidades de energía, a veces equivalentes a las que se necesitarían para abastecer a una ciudad pequeña. En cuanto a la fusión nuclear, algunos dicen que le quedan décadas para ser viable. Pero si Trump también está a cargo de la regulación o, mejor dicho, de la desregulación, ¿quién va a controlar esto?

Su empresa afirma que puede estar operativa en 2031, pero se trata de una tecnología que no se ha probado comercialmente. Ahora hay capital detrás de esta empresa para respaldarla. En cualquier caso, juegan en ámbitos muy especulativos y de alto riesgo de los mercados financieros.

¿Y la idea de que no se pueden regular los centros de datos de IA? Gran parte del activismo en todo el país gira ahora en torno a comunidades profundamente preocupadas por estos centros energéticos. El presidente Trump dice que ahora esto sería ilegal.

Así es. Las organizaciones comunitarias de diferentes lugares del país rechazan la idea de construir centros de datos a este ritmo tan rápido. A esto se suma el hecho de que la administración es muy hostil hacia las energías renovables y, en cambio, apuesta por los combustibles fósiles y la nuclear, con la que EEUU tiene una historia muy accidentada.

A mediados de diciembre, la administración Trump anunció que iba a suspender los arrendamientos de todos los grandes parques eólicos marinos en construcción, alegando riesgos para la seguridad nacional. ¿Podría hablarnos de esto?

Como ya hemos dicho, los centros de datos de IA requieren una enorme cantidad de energía, pero la cuestión es cómo se produce esa energía. Bien gestionada, no afectaría significativamente al precio de la electricidad. Pero al desmantelar los proyectos energéticos existentes y entorpecer los planes para proyectos nuevos ejercerá una presión al alza sobre los precios.

Y está la falta de interés por el petróleo, que el presidente Trump está impulsando aún más al decir que está dirigiendo Venezuela.

Si hablas con los grandes hiperescaladores [empresas especializadas en proporcionar potencia informática en la nube] que trabajan en este lugar, los Microsofts, los Googles del mundo, verás que están interesados en obtener energía de forma rápida y barata. Esto podría ser gas natural; o energías renovables, como la solar o la eólica, según el caso. Pero se les están poniendo muchas trabas.

Usted afirmaba en septiembre que “Estados Unidos está perdiendo la carrera de la energía limpia frente a China”.

Durante la administración Biden, parecía que Pekín había tomado el control de estas cadenas de suministro masivas y cada vez más importantes para productos como paneles solares, turbinas y góndolas para parques eólicos, y que, debido a ello, podían ejercer un gran poder sobre los países en desarrollo de todo el mundo de la misma manera que Estados Unidos había hecho con el petróleo.

Con la Ley de Reducción de la Inflación Biden buscaba producir energía limpia y fabricar todo lo necesario para ello.

Por supuesto, Trump ha desmantelado todo eso, lo que ha sumido a la industria de las energías renovables en una gran confusión durante el último año.

Hace poco usted escribió un texto titulado “Qué pasó cuando los pequeños pueblos de EEUU se convirtieron en centros de datos”. Hablemos de Umatilla, Oregón.

Umatilla, Oregón, es una pequeña ciudad en el noreste de Oregón, a unas tres horas al este de Portland. Tiene aproximadamente 8.000 habitantes. En la última década no ha habido mucha actividad económica allí. Hay una prisión estatal con unos 2.000 presidiarios. Es una ciudad de paso para los camioneros que se dirigen a Portland.

En los últimos años Amazon Web Services se ha convertido a Umatilla y sus alrededores en un enorme centro neurálgico para sus centros de datos. Está estratégicamente situado entre los núcleos de población de Portland, San Francisco y Seattle, con un cable de fibra óptica que llega hasta Umatilla. Así que hay más de una docena de centros de datos.

Esto ha convertido los alrededores en una ciudad industrial. Hay mucha gente trabajando en la construcción. Hay un número cada vez mayor de personas que trabajan en los propios centros de datos, aunque todavía no son muchos. Y a pesar de que estos centros de datos han encontrado mucha oposición en diferentes partes del país, donde hay preocupaciones sobre la energía, el uso del suelo, etc., la gente de Umatilla ve muy positivamente lo que ha ocurrido allí, porque antes no había mucha actividad en la economía local. La inyección de capital ha creado puestos de trabajo. Si eres propietario de una vivienda, ha aumentado su valor. Y se han creado muchas oportunidades de negocio para la gente del pueblo.

La tribu Ponca de Oklahoma o el legislador estatal de Tennessee se han enfrentado a los centros de datos porque consideraban que estaban comprometiendo sus comunidades. Mientras tanto, Trump emitió una orden ejecutiva diciendo que no se pueden regular, a nivel local ni estatal, los centros de datos, pero eso también se aplica a la energía que consume.

Un centro de datos necesita tierra, agua y energía. Y cómo se desarrolla cada uno de estos factores en cada circunstancia concreta depende realmente de la zona. ¿Cuáles son los problemas climáticos que afectan a la comunidad local? ¿Es una zona cálida? ¿Es una zona fría? ¿Hay abundantes recursos hídricos en las cercanías? ¿El estado o la región circundante tienen suficientes centrales eléctricas? Estas cosas son cuestiones inherentemente locales. Por eso, vemos que estas empresas, los gigantes de la tecnología, intentan cada vez más ampliar su alcance a algunos de estos lugares, a veces sin éxito. Algunas comunidades quieren centros de datos. Quieren el desarrollo económico. Otras comunidades tienen grandes preocupaciones sobre las necesidades energéticas u otras cuestiones relacionadas con los centros de datos. Así que, sí, creo que se ve esta tensión entre la regulación local y las necesidades de la comunidad local, que se puede observar a nivel municipal o estatal, frente a lo que podría ser la estrategia tecnológica y de seguridad nacional de Estados Unidos.

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