Lecciones de Irán: cómo recuperarse ante la expulsión del SWIFT

Escrito por Misión Verdad

Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá anunciaron en la noche del 27 de febrero la desconexión de algunos bancos rusos del sistema de mensajería financiera SWIFT. La oficina de prensa del gobierno alemán aclaró que se refería a los bancos rusos afectados por las «sanciones», pero que otros bancos rusos también serían desconectados de SWIFT «si fuera necesario». La jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que la desconexión de SWIFT «bloquearía las exportaciones e importaciones rusas».

Una decisión que está enmarcada en la tendencia, fundamentalmente desde los países occidentales tecnológicamente más avanzados, de convertir los servicios de pago y las relaciones monetarias en general, en una parte integral de la presión geopolítica en el mundo moderno.

El uso político del dólar siempre ha estado en la agenda imperial

La historia reciente conoce ejemplos de deshabilitación de países individuales de los servicios SWIFT. En 2012, esta medida se aplicó a Irán. En ese caso, el órgano ejecutivo de SWIFT cumplió con una resolución especial de la ONU que fue emitida bajo la presión de Estados Unidos.

En 1992, el Banco Central de la República Islámica de Irán, junto con los bancos Saderat, Melli, Tejarat, Mellat y Sepah, se convirtieron en miembros del sistema interbancario global SWIFT.

El sábado 18 de marzo de 2012, con la escalada de «sanciones» contra Irán, SWIFT eliminó a todos los bancos iraníes de su red internacional y bloqueó la conexión de los bancos iraníes con la red. La acción privó a Irán del acceso a miles de millones de dólares en ingresos, y los iraníes tuvieron que recurrir a intermediarios en otros países para sus intercambios, lo que resultó en asombrosas pérdidas financieras y costos en aumento.

Tres años más tarde, tras la aprobación del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), la mayoría de los bancos iraníes volvieron a esta red, pero esto duró poco. Con la retirada de Estados Unidos de JCPOA en 2018 y la imposición de nuevas «sanciones» contra Irán, todo bajo órdenes de la Administración Trump, fueron añadidos bancos iraníes específicos en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y se notificó a SWIFT para que los desconectara de la red bancaria.

La respuesta de Irán al apagón financiero

La desconexión de SWIFT en distintos periodos, sumado a la dependencia de los ingresos por exportación de petróleo, ha hecho que Irán enfrente duros desafíos en el ámbito económico, sin embargo, no ha logrado ponerlo en completo aislamiento. El país comenzó a usar monedas nacionales, oro en transacciones y realizar acuerdos de trueque. Al mismo tiempo, se propusieron crear sistemas análogos de SWIFT para las comunicaciones financieras con otros Estados. Esto ha servido particularmente para que Europa pueda llegar a acuerdos con Teherán al margen de las «sanciones».

Una de esas medidas es la de la «hawala«, que permite que una empresa iraní, a través de terceros, pague a un proveedor en el extranjero sin que el dinero salga del país. Muy efectivo, este sistema de compensación informal irrita a Washington.

La otra medida fue el lanzamiento del sistema de mensajería financiera electrónica SEPAM y el intento de conectar este sistema de mensajería financiera al sistema de mensajería ruso. SEPAM tiene una función similar a SWIFT y fue encargado por el Banco Central de la República Islámica de Irán por Informatics Services Company para suplantar a la red bancaria global controlada por el dólar estadounidense.

«El sistema de mensajería financiera electrónica (SEPAM) ha sido diseñado e implementado ante la necesidad de la red bancaria de establecer una infraestructura integrada, centralizada y estándar para la mensajería en el país, y también con el objetivo de atender las presiones derivadas de la intensificación de sanciones internacionales, especialmente la posible restricción en el acceso a redes de conexión global como SWIFT», dijo Seyed Mahmoud Ahmadi, secretario general del Banco Central de Irán, en una circular a los bancos iraníes al momento del lanzamiento del sistema.

En 2019, el asesor presidencial ruso para asuntos internacionales, Yuri Yushkov, anunció que Irán y Rusia establecerían una conexión entre sus sistemas nacionales de transmisión de mensajes financieros (el sistema ruso de transmisión de mensajes financieros y el iraní SEPAM) sin utilizar el SWIFT.

«Con el fin de supervisar las relaciones comerciales y económicas bilaterales, estamos evaluando medidas como el uso de monedas nacionales y la interconexión de los sistemas de mensajería financiera de Rusia e Irán», dijo Yushakov sobre el mecanismo financiero entre Irán y Rusia.

De ese modo, las dos partes se animaron a crear las condiciones para que al menos la cooperación económica entre Teherán y Moscú no se vieran gravemente dañada como resultado de las presiones y «sanciones». En el año de ese anuncio, el 50% del comercio entre ambos países se basó en sus monedas nacionales.

La cooperación como condena del SWIFT

Las políticas de «sanciones» han hecho que los países sean cada vez menos tímidos en propuestas que prescinden del sistema financiero controlado por Occidente y eliminan el riesgo de castigos. Por ejemplo, cambiar a pagos en sus propias monedas sobre la base de acuerdos bilaterales o el uso del euro para sustituir al dólar en algunos casos. Una tendencia que muchos esperan es la de las monedas digitales y la liquidación en ellas, al margen de cualquier «sanción», como la del yuan digital.

En lo que respecta al SWIFT, no se puede negar que la desconexión de Irán de esa red afectó negativamente a la economía del país en el mediano plazo, y probablemente también tenga repercusiones negativas en Rusia a corto y mediano plazo. Pero la reputación de SWIFT, que se ha convertido en un medio de represalia política, también se ha visto afectada.

El riesgo para la propia plataforma es que la continuación de la práctica del aislamiento financiero de Estados enteros le va a terminar perjudicando más a la hegemonía dolarcéntrica, a medida que se vayan consolidando formas alternativas de acuerdos financieros.

 

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