REVOLUCIÓN BOLIVARIANA, SOCIALISMO DEL SIGLO XXI Y MOMENTO POLÍTICO-ELECTORAL 2022-2024

Escrito por Red Angostura

I

¿Qué hacen y pueden hacer   las fuerzas chavistas como las de derecha y de  extrema derecha para pulsar, estratégicamente, las tendencias fundamentales de la coyuntura política?

Para calar la  coyuntura y el momento político de los 24 meses que vienen, con base de una visión estratégica y de proceso, las fuerzas chavistas están impelidas  a descartar la creencia de que las revoluciones  tendrían por escenario un solo país, el ámbito de una nación:

Existimos  en el  sistema mundo, tenemos presencia activa en el sistema de  relaciones interestatales,  en tanto un pueblo que representa y  moviliza la idea  de nación independiente y soberana de Francisco Miranda, Simón Bolívar, Simón Rodríguez Bolívar y Ezequiel Zamora,   que el subversivo Hugo Chávez, recupera, actualiza  y consolida.

Desplegar   esta  existencia, nos exige  de la reflexión acerca de los procesos imbricados que configuran  las fuerzas motrices de un sistema mundo  multilateral y en paz. Reflexión que decide si   jugamos ajedrez o jugamos damas.

II

La caída inexorable de los imperios, de todo imperio,  debe apreciarse    como un conflicto que  es contestado por las oligarquías imperiales y  los amos del capital, con políticas y estrategias para desplazar el punto de quiebre absoluto  de las fuerzas hegemónicas  en  una época dada. La Economía Digital, el Capitalismo Verde,  el  Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN y  otro apretón de tuercas neoliberal configuran la modalidad de salida capitalista para confrontar el   tránsito político en curso, emplazando así una situación geopolítica de alta conflictividad que incluye el escenario del empleo de armas nucleares y de una guerra nuclear.

Entonces, ante esta mega interpelación a la existencia de todas las  fuerzas populares, democráticas y revolucionarias, preguntaremos: ¿Qué pasa si no actuamos ahora?  ¿Cuál narrativa política y cuáles estrategia movilizamos en las actuales circunstancias? Es en este lugar que se define la política de toda organización que se presume de izquierda.

III

Avanza una forma de  tránsito geopolítico que es absolutamente diferente a la regulada por el desplazamiento de un centro hegemónico por otro. Ahora el movimiento es anti hegemónico, hacia una situación mundo  multilateral  fundamentada en la autodeterminación de los pueblos, la soberanía de las naciones y  las relaciones interestatales simétricas:

Proceso de  reconfiguración política, cultural, económica-financiera  y militar   cuya magnitud podemos apreciar tomando nota de que no hay  salida de este brete por la vía de un relanzamiento  del capitalismo tal como lo conocemos: abundan las pistas y datos acerca de la imposible acumulación mundial de capital, a gran escala, perpetuando  las relaciones imperialistas-eurocéntricas (las asimetrías políticas,   económicas y militares del actual sistema mundo) y exprimiendo el más que agotado orden liberal.

Que “Europa arda” en un clima de creciente inestabilidad política, de oleada inflacionaria y de ralentización económica duradera, no es una fantasía de “propagandistas” anticapitalistas.

Y que Estados Unidos carezca de las condiciones para defender y conservar su papel hegemónico post Segunda Guerra Mundial es el dato crucial de toda geoestrategia

IV

Asumir la existencia,  como pueblos y nación,  en esta coyuntura de transición geopolítica, implica  dejar de lado las lecturas apuradas y simplistas de lo que acontece en el mundo y en nuestra Patria:

No pueden ser obviados ni desestimados  los cambios sustanciales, en el ámbito de las luchas de clases, que movilizan el descontento y la resistencia de los pueblos, y su  expresión de  diferentes formas políticas y organizativas: existencia diversa que denota el amplio y  creciente  proceso deslegitimador no simplemente del neoliberalismo y del imperialismo, sino del capitalismo.

Entonces, es más que urgente y necesarias las  políticas que articulen la unidad de este movimiento para  transformarlo en un haz de fuerzas con la capacidad de librar victoriosas  batallas populares, democráticas y socialistas.

Siempre ha sido un fallo la  separación entre  el ideal del socialismo y  las situaciones concretas en las que se realiza, pensar la construcción del socialismo al margen de las circunstancias en las que se abre paso.  En este sentido, la guía no es el abc de los expertos en hacer revoluciones, sino la lección de la A, a la Z que resulta del movimiento real de las luchas de clases.

He ahí porque la Patria ha sido etiquetada de amenaza inusual y extraordinaria: la desesperación imperialista y de las oligarquías regionales es el alcance de la sospecha, la aprensión y el temor, acerca  de la capacidad y potencialidad de nuestra política para  construir el Socialismo del Siglo XXI.

V

El actual tránsito geopolítico resulta y a la vez posiciona  un conjunto de coordenadas  que son radicalmente diferentes a las de la  coyuntura geopolítica en la  que emerge el Movimiento de los Países No Alineados (Conferencias de Bandung (1955) y de Belgrado (1961).

La  Organización de Cooperación de Shanghái;  la Ruta y la Franja de la Seda; las alianzas el BRICS y del “otro BRICS (Rusia-Irán-China, alianza centralizada por la integración de un sistema financiero); la Unión Económica Euroasiática   (UEE);   el Foro Económico de Eurasia, enfocado en la integración de Euro Asia y en la alternativa de un  monetario-financiero;  la unidad latinoamericana caribeña del CELAC y  la del   ALBA; los sistemas de pago alternativos al SWIFT y al papelillo verde como las diversas formas de intercambio comercial basadas en el uso de monedas nacionales y/o  de monedas digitales centralizadas; las modalidades   de  intercambio directo y de   transacciones financieras sin la mediación de las divisas claves (del dólar, el euro, el yen y la libra esterlina); y la propuesta de divisas basadas en una canasta de  materias primas (más que en el oro):  denotan  la realidad política de la cadena de valor del Sur que claro está, es absolutamente diferente a la tradicional debilidad política,  económica y militar del Sur.

VI

La salida capitalista ya no va, en sentido estricto,  por las vías tradicionales del keynesianismo y del monetarismo. El sistema mundo capitalista está arrojado en un escenario de incertidumbres que nos habla del  porque los amos del capital perdieron sus certezas y seguridades en torno  del orden liberal y de las políticas económicas burguesas. Dicho a la vieja usanza:

Los dispositivos de la dominación diseminan valores  cuya   eficacia depende de si los amos del capital integran en sus  discursos ideológicos  y práctica política una determinada dosis de intereses populares, si esta  raya  o límite es ignorado, entonces  emerge sin filtros  la violencia objetiva  del sistema capitalista.

El actual apretón de tuercas neoliberal avanza la destrucción de los residuos del  Estado de Bienestar que el monetarismo apenas dejó en las sombras. Tal agotamiento del liberalismo económico y de la democracia liberal significa un límite cero del capitalismo. Los amos del  capital  para llenar este vacío están apelando, in extremis, al recurso de políticas reactivas, conservadoras  y neofascistas. En ese tope anti pueblo y anti democrático están aconteciendo movilizaciones del pueblo,  los trabajadores y campesinos europeos  contra el alto costo de la vida y la inflación, por el aumento de salarios y contra el cambio climático que vislumbran  jornadas de lucha que vislumbran una situación política que sobrepasa la idea de un “invierno turbulento”.

VII

En Nuestra América, la saña de gobiernos neoliberales y de extrema derecha  que se apiñaron en  el Grupo de Lima y en la OEA  que  viabilizaba la estrategia intervencionista de los Estados Unidos  experimenta un punto de quiebre que quizás sea definitivo. La trayectoria de las Cumbres de las Américas, en tanto el espacio de “encuentro” entre los presidentes y jefes de Estados dibuja claramente la tendencia de los desencuentros y contradicciones entre  la región   y los Estados Unidos:

26 años después de   la Primera  Cumbre en Miami  (1994),  con el objetivo de alinear la región  con el Tratado de Libre Comercio  (ALCA), a 17 años de la IV (2005), la del entierro del ALCA en Mar del Plato y  a 4 años de la VIII (2018)  regulada por un pico alto del neoliberalismo,  la  administración Biden, dada la  condición de Estados Unidos de anfitrión,  convoca la IX Cumbre (junio de 2022) con  la   Cuba, Nicaragua y Venezuela. Política de exclusión  que es contestada por  un cierre de filas de la región: de   35 jefes de Estados convocados solamente asisten 22 (el número de ausencia más elevado de las nueve Cumbres realizadas); y la  mayoría de los participantes avanzan andana de discursos críticos. Este hecho político   tiene el significado literal de un desfondamiento del poder de convocatoria del monroísmo y del dominio del hegemón.   A un extremo   tal que la IX Cumbre culmina sin  acuerdos: los temas presentados por la administración Biden no dan lugar a consensos. De esta manera

Además de la resistencia neoliberal de nuestros pueblos, acontece que en el ámbito económico, los Estados Unidos  esta siendo  desplazado y hasta sustituido  desplazado  por China, esto es, se evidencia incapacitado para presentar propuestas que pudiesen tener el alcance de   los acuerdos económicos firmados por China con   Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, México, Perú y Venezuela y de las inversiones directas de China en la región.

VIII

El tránsito geopolítico,  la erosión creciente de la hegemonía  estadounidense, la debilidad innegable de la Unión Europea y  su hasta ilimitada  subordinación con relación de los Estados Unidos y la crisis económica prolongada del sistema mundo capitalista, implica que las fuerzas democráticas y revolucionarias   no pueden actuar como si:

  • No ha caducado  la gobernabilidad de Bretton Wood  ni  es efectivo el desfondamiento de la globalización al modo de las últimas décadas.
  • No asistimos a la emergencia de una oleada de descontento y rebelión popular y de resistencia  mundial.
  • Las luchas antineoliberales de los pueblos suramericanos y caribeños fuesen una mera revuelta reformista.

IX

Las políticas y los gobiernos progresistas desentendidos de que Nuestra América es la  fuente y epicentro de una diversidad de  procesos de resistencia antineoliberales; los discursos  “progresistas” que  excluyen de   su pizarra a Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, carecen de la sensibilidad y capacidad para hacerse cargo del empuje y la fuerza de las luchas de los pueblos latinoamericanos y caribeños y por tanto para avanzar una política con el alcance de construir un haz de fuerza con base  de  la particularidad y la universalidad de cada nación. Sin rodeos, tal  progresismo es un atajo que desdibuja los acontecimientos  que impulsan   una inflexión histórica en Nuestra América, el síntoma del mal que padece el liberalismo del capitalismo tardío.

El liberal de derecha extrema que es Emmanuel Macron la destrucción  de los vestigios del Estado de bienestar que sobreviven; el fascista ilustrado   Mario Vargas Llosa declara, sin tapujos  que no es legítimo  el triunfo  en una elección normada por los dispositivos formales de la democracia liberal  si la “gente no sabe votar bien”;  los conservadores del Reino Unido juegan la ruleta rusa de la ingobernabilidad permanente; los misiles comunicacionales “del mundo libre” atribuyen el triunfo del neofascismo en Italia a  una fuerza de  “centro derecha”;  España está copada por la histeria monárquica, derechista y neofascista; y Alemania se queda sin industria porque el capitalismo flotaba por la energía barata suministrada  por la Federación Rusa.

He ahí descrita a la Unión Europea sin proyecto propio; a merced de los Estados Unidos, relación de subordinación que tanto la alianza de los tres mares (Báltico, Negro y Adriático)  o  del Intermarium gestionada por  Estados Unidos e Inglaterra a través de Polonia y Ucrania e integrada por  países de Europa del Este como el Pacto de Seguridad Aukus (Australia, Inglaterra  tienen por una de sus finalidades reforzar.

X

En Nuestra América no escasean las políticas de derecha extrema y neofascista, tampoco las relaciones y vínculos de estas fuerzas con la denominada Internacional Fascista centralizada desde España, México y los Estados Unidos. Los neofascistas Bolsonaro y  Macri y diversas “micro organizaciones”  en la región forman parte de este operativo mundial al  que hay que agregar   el neoliberalismo a plomo grueso de Luis Lacalle, Mario Benítez y  Guillermo Lasso y el  totalitarismo de Nayib Bukele.

Y tampoco escasea  la confusión “progresista” al estilo  de Gabriel Borci y de determinados ambientes políticos e intelectuales a los que les “cuesta un mundo” digerir,  el eclipse de los bloques panamericanistas, como se derrumba la gobernanza neoliberal y el agotamiento del liberalismo y el atolladero del capitalismo.

X

El gobierno de Gustavo Petro ha reforzado el movimiento de  resistencia neoliberal y  el perfil anti hegemónico de Nuestra América,  el combate contra el cambio climático y la defensa  de la Amazonia. Y la lucha por la  paz y la democracia:

La reafirmación de los Acuerdos de Paz firmados en La Habana y las conservaciones entre el gobierno de Petro y el ELN realizadas en Caracas,  los proyectos  de las leyes de Reforma Política y de  la Paz Total, la revisión de la guerra contra las drogas, y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Venezuela y Colombia significan un giro de 360 grados que define una política exterior que es  crucial para Nuestra América.

La victoria de Lula el 30 de octubre  acelerará y consolidará el proceso de erradicación de la gobernanza  neoliberal, el dominio político ideológico del neoliberalismo  y  la sujeción impuesta por las viejas y actuales formas de dominio colonial e imperialista.  Esto es, profundizará el combate de las fuerzas democráticas y revolucionarias   por la  existencia soberana de cada nación,  las transformaciones sociales y económicas que demandan los pueblos latinoamericanos-caribeños y un sistema mundo justo, solidario y democrático

He ahí el flujo de  acontecimientos con el sentido de una lucha prolongada, emancipada y emancipadora de la Patria Grande que han sido obviados por el “progresismo” de medio pelo.

XI

Desde el 2015 a la fecha, el lugar común “nadie dijo que era fácil” adquiere su significado integral: la guerra de amplio espectro enfocada en la desestabilización económica, en el aislamiento mundial y regional y en generar un clima de conflictividad política,  que presagiaba  el desenlace de una guerra civil, emplazan la crítica situación  que el voluntarismo de izquierda y los críticos de oficio que se presentaban como “expertos en guerra económica” ahora ignoran.

En tan crucial periodo, ante el látigo contrarrevolucionario de los imperios de EEUU y Europa, de  las oligarquías de la región y de las fuerzas de derechas  y de extrema derecha internas, acontece la existencia de Vivir y Vencer, la resistencia del pueblo venezolano y la conducción política  del presidente Nicolás Maduro obtienen una serie de victorias políticas.  Victorias políticas que gravitan con fuerza y rigor en los  26 meses que vienen, en el  momento político 2022-2024.

La política del diálogo y la paz disuelve, significativamente, el clima político de aguda conflictividad política

La tendencia a la recuperación económica es un hecho político inobjetable, y Venezuela está venciendo la histeria sancionadora de EEUU y la UE

El  tránsito geopolítico determina  condiciones cada vez  más favorables  para  construir la Venezuela soberana, socialista y potencia económica.

Y el Partido Socialista Unido de Venezuela se consolida como la vanguardia para el Socialismo del Siglo XXI

XII

La política del diálogo y la paz y el  proceso de  recuperación económica,  dos huesos en la garganta del imperio y de fuerzas hostiles de signo ideológico variopinto, datan de los meses más cruentos de la guerra de amplio espectro que fueron superados por la situación política a qué da lugar la Constituyente de 2017 convocada por el presidente Nicolás Maduro y cuando nos la “inventamos” a punta de sardinas, plátano, yuca y maíz “pilao”.

El innegable estado de paz política y la fractura del aislamiento, están en la base del proceso de recuperación económica, cada vez más visible  en la calle, los paisajes urbanos y rurales y también en las cifras y/o estadísticas. La percepción  intuitiva, la sensibilidad  “a pepa de ojo”  que   aprecia las  realidades materiales que  flotan  en el aire, ahora son consolidadas  en las cifras del PIB  del 2021 y de los nueve meses del 2020: la producción petrolera y no petrolera,  las actividades comerciales y el consumo experimentan una módica pero sustancial mejoría, en  circunstancias en las que aún prevalecen   la guerra de amplio espectro y las medidas coercitivas unilaterales.

Un dato relevante del proceso de  recuperación económica, exactamente de las victorias políticas en el ámbito de la economía, es la dinámica de las exportaciones petroleras y no petroleras, el comercio y la producción manufacturera como agrícola,  radica en la capacidad de agrietar las políticas de bloqueo al desarrollo de la economía venezolana, el cerco de las sanciones,  reducir los altos índices de inflación y la extrema desigualdad de la paridad cambiaria.

En resumidas cuentas, si existimos podemos hacer lo que no hemos hecho.

XIII

La oposición impactada como un todo (incluye el sector con representación parlamentaria, que aún no consolida su perfil democrático y constitucional),  por sus derrotas de los últimos siete años, se evidencia incapacitada para deslastrarse de la causa fundamental de su derrota: la carencia de una idea soberana de nación y de un proyecto  democrático para la sociedad venezolana.

La gravedad de tal fracaso gravita en fragmentación de las estructuras organizativas de las oposiciones,  la falta de confianza y de credibilidad de sus bases sociales y también del pueblo venezolano y los elevados  índices de deslegitimación del liderazgo opositor. Barranco político que no es gestionable con base de mecanismos y acuerdos electorales; las tendencias  centrífugas, que dan lugar a rivalidades políticas internas incontrolables  y a decenas de precandidatos  presidenciales, obedecen a la naturaleza política del campo opositor y a la precariedad de sus cabecillas.

La Casa Blanca ante tal estado de  las fuerzas opositoras avanza   un conjunto de iniciativas, a cargo de “los grupos de tareas”  del Departamento de Estado y el Pentágono.  Al respecto, existen demasiadas evidencias que no dan lugar a dudas  ni a las ilusiones acerca del ablandamiento o flexibilización de la guerra hibrida. Es extremadamente notorio que el látigo contrarrevolucionario, desplegado por  los cuartos de guerra del imperio a través de los voceros militares del Comando Sur, del Congreso de los Estados Unidos, los “diplomáticos” estadounidenses y por los misiles mediáticos del imperio, se ha planteado dos objetivos:

  • Posicionar condiciones políticas, económicas-sociales y militares para reconducir la identificación del pueblo venezolano con la Revolución Bolivariana y el Presidente Nicolás Maduro.
  • Desmoralizar y dividir  las fuerzas chavistas.

XIV

Es ineludible tomar nota de los dispositivos ideológicos, de eficacia  comprobada, enfocados en determinar que los pueblos piensen, actúen y voten contra los intereses populares:  en ningún caso podemos obviar que los cuartos de guerra y los misiles comunicacionales del imperio y de las derechas han tenido el alcance de revertir la tendencia emplazada por el empuje de la resistencia de los pueblos al neoliberalismo y de los gobiernos populares, democráticos y revolucionarios   a pesar de la reducción significativa de los índices  de pobreza y desempleo,  y  de mejorar sustancialmente  el consumo y el acceso a los servicios públicos;

En un escenario de correlación de fuerzas evidentemente  favorable para la victoria del pueblo venezolano  en las elecciones presidenciales de diciembre de 2024 o en una mega elecciones, es menester que las fuerzas chavistas no ignoremos a la capacidad del imperio para  reconducir los procesos de transformación democrática y revolucionaria.

XV

La pandemia, los impactos del COVID 19 a la vez que mostraron las dimensiones reales del desastre social causado por el neoliberalismo y la fragilidad del aparato estatal para solucionar las penurias de las poblaciones evidenciaron la gravedad de la recesión  económica del sistema mundo  capitalista.  En esta situación crítica y hasta caótica, los gobiernos populares están enmarcados por condiciones socioeconómicas críticas que pueden convertirse en una “arma de doble filo”:

La resistencia antineoliberal de los pueblos plantea dos desafíos cruciales a  los gobiernos democráticos y revolucionarios: la superación del desastre neoliberal, de las penurias sociales y económica de las mayorías en el marco  de la onda  prolongada de recesión económica, Y simultáneamente  hacerse cargo de los impactos sociales y económicos que resultan de la histeria sancionadora de los Estados Unidos y la Unión Europea así como también de la manipulación política de las necesidades de los pueblos que implementan las derechas en su condición de fuerzas opositoras que avanzan, claro está, una defensa (abierta y descarada) de los privilegios de las oligarquías   capitalistas.

Dados estos dos frentes de batalla, el asunto no es que únicamente estamos  ante una “guerra cultural” que  decide la eficacia de los valores que separan las aguas entre la Revolución Bolivariana y el campo de la oposición. Además, es menester darle otra vuelta a la lucha de clases, esto es, hacerse cargo de que el ámbito de lo económico, en tanto  un escenario de las contradicciones sociales, paradójicamente provee de misiles políticos y comunicacionales a las derechas.

Este es el desafío revolucionario que resulta incomprensible para el  progresismo de medio pelo, el voluntarismo de izquierda y para los intelectuales de izquierda radicalmente desencantados. He ahí las coordenadas del compromiso real de las fuerzas chavistas en el momento político-electoral 2022-2024, en los 26 meses que se avecinan:

No tenemos de otra que vencer en el frente cultural- ideológico, en  el socio-económico y en el político-electoral, para que el Socialismo del Siglo XXI sea.

Red Angostura:

Fernando Soto Rojas         Francisco Cedeño Lugo        Ismael Pérez

Francisco Álvarez              Karla Alfonzo                         Aron Barrios

José Barroso                     Jorge Barroso                        Luis Borges                       

Nelly Carrillo                      Ingrid Cortes                          Ali la Cruz                              

Allison García                    Belkis García                         Freddy Gil                           

Roger Jiménez                  Wilfredo Jiménez                   Faddy Khala                       

Orángel López                   Ali  Martínez                          Jesús Martínez                        

José Omar Molina             Arnoldo Padrino                     Dámaso Pérez                  

Rodulfo Pérez                  Jorge Prieto                            Blanca Romero 

Vianney   Siveyra              Walkiria Zurita

25 de octubre 2022

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