Los 87 años de Soto Rojas

Escrito por Alirio Liscano

Este título sinceramente me asusta, porque ya tengo 77, o sea, diez menos que Soto Rojas y ya cumplí sesenta años en lucha. Me metí en estos “brollos”, según las palabras de mi abuela, con la huelga estudiantil del 21 de noviembre de 1957, contra la dictadura del hombre de Michelena, Marcos Pérez Jiménez.

Soto, en el chavismo, detenta la medalla de oro en “antigüedad”.

El camarada de los 87 mayos, seguramente había entrado en la pelea por allá por los años de la Asamblea Nacional Constituyente de 1947, la que presidió el bolivariano poeta popular cumanés Andrés Eloy Blanco. Allá también había nacido José Antonio Ramos Sucre, otro poeta descomunal, aunque sus versos eran magníficos de otra manera.

El Presidente Chávez presentó su última Memoria y Cuenta el 13 de enero de 2012. Todas y todos recordamos esa fecha conmovedora. El Comandante Eterno, que lucía afectado por la enfermedad, como siempre derrochó simpatía, cordialidad y buen humor.

Incluso frente a María Machado que lo agredió con palabras soeces. El Jefe Bolivariano no se inmutó y le respondió con absoluta serenidad: Usted está fuera de ranking para debatir conmigo…Usted me llamó ladrón delante del país…Yo no voy a ofenderla…Águila no caza moscas. Y esto bastó para definir el clima de aquella reunión.

Luego, el líder del pueblo batallador, nuestro líder, saludó hasta el último de los parlamentarios opositores, deteniéndose minutos con cada uno. Y después se lanzó 8 horas de pie, en una minuciosa exposición, no del período anterior sino de todo su gobierno desde 1999, una obra monumental simplemente incontestable.

En el sabio vocabulario campesino hemos oído decir: “el cambur verde mancha”.

Y luego, este desplante de la “Cori” se alargó por meses en la cháchara callejera.

La Asamblea Nacional días antes, el 5 de enero, había escogido su nuevo tren directivo: Diosdado Cabello, Presidente; Darío Vivas, Primer Vicepresidente y Blanca Eekhout, Segunda Vicepresidenta. Y ya en el podio frente al micrófono, el Presidente Chávez inició su inolvidable discurso:

Queremos expresar nuestro agradecimiento al diputado Fernando Soto Rojas “un político sagaz, paciente, maestro y conductor, que ayudó mucho a llevar la nave, sobre todo en circunstancias difíciles por las que pasamos, dada la enfermedad que me sorprendió a mediados de año y que se pretendió utilizar por algunos sectores del país para tratar de desestabilizar al Estado y a sus instituciones.

Chávez siempre decía la verdad. Y fue lo que hizo nuevamente. Calificó a Soto de “sagaz”, “paciente”, “maestro” y “conductor”. Cuando Chávez hablaba quedaba dicho todo. Sin embargo, por mi condición de articulista voy a decir algo más.

El diccionario es generoso con estos términos. Maestro, por ejemplo, entre varios sentidos, expresa: Persona muy diestra, Profesor de primera enseñanza y Persona que dirige el personal y las operaciones. Conductor, persona que conduce. Sagaz, prudente y previsivo, lo que incluye agudeza. Paciente, que tiene paciencia. No agrego comentarios.

Soto Rojas, además, queda “retratado” en algunas frases del Libertador: “Vacilar es perdernos”. “La mejor política es la honradez”. “Dios concede la victoria a la constancia”. “La justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostienen la igualdad y la libertad”. “Las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con que camina la educación”. “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló”.

O sea, hombre de buen corazón, justo, honesto, valiente, constante y estudioso.

Finalmente, vayamos a la sencillez de Altagracia de Orituco, donde la tierra llana se desprende de las colinas litorales para zumbarse al encuentro con el inmenso Orinoco y vamos a parafrasear al Comandante en Jefe Fidel Castro cuando le dijo al Comandante Chávez: Bueno Chávez, tú y yo somos “unos tipos que andan por ahí”.

Fernando Soto Rojas también es “un tipo que anda por ahí”. ¿O no?.

En el sueño de los hermanos infinitos Víctor y Pura, el primero, uno de los padres fundadores del Frente Guerrillero Ezequiel Zamora en las montañas de Miranda (Fernando fue uno de sus Comandantes) y la segunda Pura, militante revolucionaria de toda la vida, vaya hasta el Comandante “Ramírez” nuestro saludo militar.

Ordene usted Comandante!!!

(Ver Vinicio Romero Martínez. Diccionario del pensamiento bolivariano. Caracas, Panapo, s.f; y Alirio Liscano. La siembra del Comandante. Caracas, Trinchera, 2019)

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