“Vacilar es perdernos”. La unidad de las revolucionarias y revolucionarios es necesaria.

Escrito por Dámaso Pérez

La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres sino inexorable decreto del destino. Unámonos y seremos invencibles.

Simón Bolívar

A estas alturas del desarrollo de los acontecimientos políticos y económicos en Venezuela en su relación con los Estados Unidos de Norteamérica, debería ser evidente para la más distraída o distraído de nuestros habitantes que estamos en presencia de una guerra, una guerra, cruel y desigual.

Negar esta confrontación, entre la decadente potencia del norte con la Venezuela que se atreve a proponer un modelo de justicia y paz, pudiera suceder por simple ignorancia o clara mala intención.

Desde los mismos momentos en que el presidente Hugo Chávez asume la presidencia de la República y emite su decreto convocando a una Asamblea Nacional Constituyente, se inician los ataques en su contra.

Desde esos momentos, no pararían los ataques de los enemigos históricos de nuestro pueblo a la naciente propuesta de la República Bolivariana y lo que ella representa.

Durante todo este proceso, el pueblo venezolano y su dirección política con la unidad que lo ha caracterizado, ha logrado asestar importantes derrotas tácticas al imperialismo y sus representantes internos.

Sin embargo, el imperialismo no cesa en impulsar su objetivo estratégico, consistente en detener los avances y logros del experimento político y económico de la construcción de la República Bolivariana de Venezuela y lo que ella representa.

Los Estados unidos y sus aliados externos e internos, han probado e intentado distintas tácticas en su empeño por acabar con la revolución bolivariana, desde golpes de estados, guarimbas, paros, Lok up, magnicidios, intentos de invasión, referéndums…

Gracias a la unidad del pueblo y a sus niveles de consciencia forjados por el Presidente Hugo Chávez, ninguno de estos intentos les ha dado resultados satisfactorios.

Lo que faltaba: Resquebrajar la unidad interna

Ya desde los mismos inicios de este proceso revolucionario se mostraron algunos intentos de resquebrajar la unidad monolítica lograda por el comandante Hugo Chávez, fue superior su capacidad y habilidad al minimizar a los elementos divisionistas y colocarlos en su apropiado lugar en la historia.

Hoy, con los terribles efectos causados por la guerra económica y financiera, el bloqueo, el continúo sabotaje en la infraestructura eléctrica y de los servicios básicos, sumando a esto el desgaste propio de una gestión de más de 20 años, el imperialismo apela a esta nueva táctica, que seguro estamos, será derrotada.

Acuñando y elevando a su máxima expresión, el discurso anticorrupción y la ineficiencia administrativa, que ciertamente existe, pretenden, como ya lo han logrado en países aliados, debilitar la unidad dividiendo al movimiento revolucionario, buscando con ello debilitar su base social y apoyo popular.

De esta manera pretende el imperialismo norteamericano, hacer más viable el logro de sus objetivos estratégicos consistentes en derrocar a Nicolás Maduro y detener el proceso revolucionario.

Las revolucionarias y revolucionarios convertidos en pueblo con sus estructuras organizadas, debemos estar alertas y ponernos en la primera fila del combate ante esta nueva arremetida imperialista.

Debemos hacer frente a las intenciones del enemigo imperialista que con el uso de sus medios de comunicación y alentando los intereses individualistas y grupales de algunos sectores de la política nacional, utilizando la máxima maquiavélica de “divide y vencerás” pretenden acabar con “el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional”.

 

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