Habrase visto mayor descaro

Pasó a la historia la época en que los espías se encriptaban de tal manera que localizarlos ameritaba arduas investigaciones y operaciones de contra espionaje. Igual sucede, con los colaboradores y asalariados de la CIA, ahora andan como Pedro por su casa, a cielo abierto, algunos tienen hasta franelas negras y letras de 40 puntos  blancas, en diapositiva, a la altura del pecho,  que dicen CIA.

Pero los más descarados al servicio de la CIA, son aquellos, que venden sus propios pueblos, sin ninguna vergüenza, sin ni siquiera importarle la huella de deshonor que dejará  en generaciones de su descendencia, no tienen ningún escrúpulo y ellos llevan la marca de la CIA, en plena frente.

El comentario viene a propósito de las declaraciones emitidas por Elliott Abrams, donde admite que el salario de los opositores venezolanos, se les ha retrasado, pero que más vale tarde que nunca, ellos lo reciban porque forma de una relación contractual, a través de la cual la ultra derecha venezolana les presta servicios y ellos lo recompensan.

Bueno estas declaraciones destapan una olla putrefacta, que desde hace años se viene denunciando, la entrega de la oposición venezolana, a los intereses imperiales, con la promesa de que si llegan al poder, los recursos naturales que son de todos los venezolanos pueden ser explotados y disfrutados por ellos, como en la época de la IV República, tan vil, que fue recogida hasta en canciones como la del pana Alí Primera, Tío Juan.

Bastaría una sola estrofa de esa canción para evidenciar lo que queremos expresar:

Perdóneme Tío Juan

No se me quede callao

Es que Ud. No se ha fijaó lo que pasa con el hierro

Nos pagan la tonelada a menos de tres centavos

¡Vamos a pelear carajo o nos quedamos sin cerro!

Esa  es la mantequilla en pote verde, refrán popular de antes, que les gusta a las naciones imperiales, explotar la riqueza de otras naciones para su propio beneficio y el confort de sus sociedades a costa de la miseria y esquilmar a otros seres humanos, cosa que les importa poco o nada.

Y esa es precisamente la actitud sumisa y entreguista de la oposición de ultra derecha venezolana, hoy  auto exiliada, que con la obsesión  de llegar al poder para ponerlo al servicio de sus partidos y de sus patrimonios personales, no les importa ofrecer las riquezas naturales de su patria, mejor digamos de su país, porque tales esperpentos no se les puede calificar con esa palabra tan sublime de patriotas.

Las declaraciones de Elliott Abrams, despojadas de toda forma, de toda solemnidad, hecha por el piso el honor de esta costra de opositores de ultra derecha, que hoy quedan ante Venezuela y ante el mundo desenmascarados. No son más que marionetas. No son más que mercenarios al servicio del imperialismo. No son más que lacayos, indignos de ser incluso calificados como venezolanos.

Pero ellos han labrado su propio camino, el del deshonor, ellos han engañado a miles de venezolanos que transitoriamente creyeron en sus falsas promesas, ellos, hoy, se develan ante el mundo, ante muchos países que también se confundieron, como lo que son, marionetas al servicio del imperio y en ningún momento ciudadanos que pretendían rescatar su país de las garras tenebrosas de una dictadura, como la etiquetaron, para justificarse.

Gracias Elliott, por tu sinceridad, o por tu desliz, porque tus declaraciones anunciándoles a los opositores de ultra derecha venezolana, que no se preocuparan, que la mesada de la CIA, les llegaría en cualquier momento, permitirá seguramente que muchos venezolanos observen la verdadera catadura moral de los que se oponen al gobierno venezolano y le quitará también la venda a muchos países, que ven desmembrarse a los opositores venezolanos, que huyen cuando el barco se les está hundiendo y dejan sólo a la marioneta mayor: EL AUTOPROCLAMADO Y UNGIDO POR LOS ESTADOS UNIDOS . Despidámoslos con una frase de alguien que no está precisamente de nuestro lado: “Está llegando la época en que la honorabilidad es la excepción y la traición es la norma”. Mario Vargas LLosa

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