La monta del toro

Un espectáculo corto, gratuito y sorpresivo se produce cada vez que un toro «monta» una vaca. Es poco el cortejo que realiza para que ésta admita sus patas anteriores sobre el anca, soporte parte de su peso y una penetración violenta que dura escasos segundos. Ese evento natural siempre despertó nuestra curiosidad infantil en las «materas».

El toro detecta el olor y enrojecimiento de su vulva, la inquietud y sus mugidos. No hay tiempo que perder, todo le indica que la hembra se encuentra en el período de celo que dura unas 18 horas. No habrá rechazo y procede en consecuencia. De lo contrario, tendrá que esperar 3 semanas para «montarla», lapso fatal para un nuevo y fructuoso intento.

Las vacas maduran sexualmente a temprana edad. No más de año y medio y dará comienzo a su vida reproductiva por más de 8 años.

Los montunos perijaneros, de cualquier parte del Zulia y todo el país, han procurado siempre que «la monta del toro» se produzca cuando hayan alcanzado cierto peso corporal. 300 kilos son suficientes para un período de preñez o gestación similar al de nuestras mujeres, es decir, 9 meses aproximadamente.

El ejercicio semental del toro puede realizarse varias veces al día y un solo individuo puede «cubrir» con eficacia un rebaño de hasta 40 vacas. Una buena alimentación, fortaleza genética y agudeza visual y olfativa garantizan su papel inseminador.

«Montarse» en la tarea de desmantelar las viejas estructuras de un Estado burocrático, ineficaz y corrupto no admite ciclos de espera. Cambiar su naturaleza y carácter de clase, sustituyéndolo por un Estado Comunal, no tiene el rasgo intespectivo de «la monta del toro», porque esa tarea es constante, progresiva y sin recreo. Para ello, negar las instituciones burguesas desde adentro en lugar de fortalecerlas o conservarlas, debe ser propósito prioritario de los revolucionarios.

No basta hacer un buen gobierno y conformarnos con «pasar el examen electoral». Dejar pasar el tiempo, «remozar» el viejo Estado, no «montarse» en la construcción de uno nuevo, es copiarse erróneamente o sin quererlo, de la paciencia que tiene el toro.

¡ORGULLOSAMENTE MONTUNO!

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