Notas bicentenarias

En las dos décadas transcurridas desde 1810 hasta diciembre de 1830, cuando muere el más grande hombre de América, se dieron eventos que marcaron cada uno de esos veinte años. La guerra y la política se entrecruzaron, a veces en líneas difusas, reafirmando aquella máxima de Carl Von Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. La historia ha demostrado que también es cierta en sentido inverso.

El año 1819, a orillas del Padre Orinoco, el día 15 de otro febrero heroico, se realizó el Congreso de Angostura, donde Bolívar dio muestras una vez más de sus dotes visionarias y su condición de estadista. El Discurso de Angostura encierra de principio a fin el Pensamiento Americano, soberano y mestizo del libertador. Sigue siendo hoy un legado filosófico y político para las presentes y futuras generaciones.

Luego vino Vargas y Boyacá, también en 1819, en tierras neogranadinas. De Boyacá dijo el general español Pablo Morillo: “Bolívar en un solo día acaba con el fruto de cinco años de campaña, y en una sola batalla reconquista lo que las tropas del rey ganaron en muchos combates”.

Contrasta el sentimiento de un Morillo que avizora un devenir no precisamente victorioso, con la seguridad de Bolívar que ve estrechamente ligados a los deseos de libertad de América, la necesaria unión de Venezuela y la Nueva Granada para emprender la campaña por la libertad del Virreinato de Perú.

Culmina el año 1819 con la histórica aprobación por parte del Congreso de Angostura, de la unión de Venezuela y la Nueva Granada en una sola república: Colombia. El 17 de diciembre de 1819, exactamente 11 años antes de su muerte, Bolívar ve coronado su sueño histórico, que fue también el de Francisco de Miranda, el Patriota Universal.

Dijo Bolívar el 14 de diciembre: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela, es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas, es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de América del Sur”

Febrero, agosto y diciembre, tres meses, tres eventos, un año, un solo ideal. Política, Guerra y Política. Una realidad dialéctica, sabiamente interpretada por un genio de la Política y la Guerra: Simón Bolívar, el Libertador.

He ahí su legado. Chávez, otro grande, dos siglos después, supo interpretarlo. Es nuestro deber seguir el ejemplo de ambos. Hoy como ayer, nos hacen la guerra. Como la necesidad del Mando Único, también un manejo magistral de la política se hace Necesario. Eso hace Nicolás Maduro, y hasta ahora, en lo fundamental, lo ha hecho bien. Algunos no parecen entenderlo. Ellos siguen viendo el árbol e ignoran el bosque

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