"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Confiscación de Activos Como Mecanismo de Represalia

Los Estados Unidos de América y su periferia de acólitos a lo largo de este siglo XXI han demostrado que su herramienta principal para castigar la “desobediencia” es la imposición de sanciones que buscan reprimir y doblegar al sujeto de estas medidas coercitivas a través del dolor y el agobio, no obstante, en este libreto aplicado, se han tropezado con pueblos irreverentes, revolucionarios, guerreros, por lo que además de la implementación de deplorables bloqueos económicos y la congelación de activos que los países soberanos tienen en el extranjero, Washington y sus vasallos se tornan cleptómanos, los cacos [ladrones astutos] del siglo XXI.

El pueblo cubano, norcoreano, iraní, venezolano, ruso, belaruso, los pueblos libres del mundo que transitan por los senderos de la autodeterminación, el multilateralismo y la pluripolaridad, se han visto bajo constantes amenazas, bloqueos y hostigamientos, que han evolucionado a la fase de conspiración al robo, hurto y despojo de las riquezas de países incipientes que por “tradición” confiaron, hace muchos años, en resguardar sus bienes en terceros, cediendo así soberanía sobre recursos ampliamente esclarecidos como propios.

La Confiscación de activos como mecanismo de represalia ha sido una práctica recurrente impulsada y aplicada desde la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que se encarga de administrar y hacer cumplir las sanciones económicas y comerciales en apoyo de los objetivos de seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos.

Sobre el particular, el pasado diciembre de 2022, el presidente estadounidense, Joe Biden, firmó una enmienda que permite confiscar activos congelados de empresarios rusos para enviarlos al Gobierno de Ucrania. En la actualidad, el gobierno de Washington ha impuesto más de 12.000 medidas coercitivas a China, Belarús, Corea del Norte, Irak, Irán Libia, Nicaragua, Rusia, Siria, Venezuela, entre otros; oportunamente, el bloque de la UE también ha impuesto más de 4.000 medidas “sancionatorias” a la lista de países mencionados.

Caso Venezuela:

El Gobierno de Estados Unidos a través de un comunicado del 4 de enero de 2022, reconoció que había otorgado USD 1.900 millones a la fachada desestabilizadora del “Gobierno interino”. También se sabe de la autorización a Guaidó por parte de EE.UU. para controlar las cuentas del Banco Central de Venezuela (BCV), depositadas en el Banco de la Reserva Federal, así como el robo de la Corporación Petrolera CITGO, estimándose la apropiación ilícita de activos y bienes venezolanos por más de USD 342 millones, tan solo del BCV. Por otro lado, el caso del oro venezolano secuestrado en el Reino Unido, cuyo gobierno ha expuesto previamente su intención de negar la repatriación del mismo.

Caso Irán:

Para el valeroso pueblo de Irán, luego de la Revolución Islámica de 1979, inicia la imposición desmedida de sanciones de Washington manteniendo activos y bienes iraníes congelados desde hace más de 40 años. En ese entonces un total de 11.000 millones de dólares en activos fueron congelados (35.350 millones de dólares en la actualidad). Recientemente, luego de que la Administración Trump abandonara el Acuerdo Nuclear de 2018, EE.UU impuso nuevos paquetes de sanciones económicas a Teherán, por lo que Irán interpuso una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para revertir las sanciones estadounidenses, mediante la cual exigen descongelar unos 2.000 millones de dólares de compañías iraníes depositados en bancos estadounidenses, fondos que Washington confiscó para entregar a víctimas de atentados atribuidos a Teherán.

Caso Rusia:

A raíz del inicio de la Operación Especial de Rusia en territorio ucraniano, las potencias de Occidente y países aliados, como parte de la imposición de medidas coercitivas a la Federación de Rusia, han propuesto en distintas instancias y oportunidades la posibilidad de transferir los bienes y activos rusos congelados que reposan en sus países al gobierno de Ucrania. Es importante mencionar que Rusia, al mes de enero de 2023, posee un total de 597.035 millones de dólares de reservas internacionales, de los cuales, más de 300.000 millones de dólares se concentran en Europa.

Recientemente, los Estados Miembros de la Unión Europea (UE) encomendaron a la Comisión Europea a elaborar un esquema legal para que los activos rusos que se encuentran congelados sean transferidos a Ucrania. Sin embargo, según un artículo publicado por The Wall Street Journal (WSJ) del 30 de noviembre de 2022, las aspiraciones europeístas de transferir los activos rusos congelados al gobierno de Ucrania son imposibles. Los funcionarios de la UE reconocieron que el bloque no puede confiscar los activos congelados del Banco Central de Rusia y traspasarlos a Ucrania debido al principio internacional de inmunidad estatal. Por otro lado, un obstáculo legal basándose en el ordenamiento jurídico de la UE, es que para la confiscación del dinero de entes o personas jurídicas y naturales, se debe demostrar que los propietarios de los fondos han cometido un delito.

Por consiguiente, la UE en su afán de aislar a Rusia y generar heridas a la economía de este país, ha generado artimañas, aprobando que la evasión de sanciones sea una violación de ley en territorio de la Unión, y de ese modo, generar las “pruebas” necesarias para confiscar activos de Rusia y sus ciudadanos.

No obstante, tal legislación no será retroactiva y, en consecuencia, no podrá ser aplicada a la mayoría de los fondos rusos congelados hasta el momento. Por lo cual, no cabe vía legal alguna para confiscar y transferir los bienes congelados rusos, que como se mencionó anteriormente, ascienden a los 300.000 millones de dólares a Ucrania, para seguir financiando movimientos nazistas, asesinatos, pobreza y miseria en Ucrania.

¿Qué hacer?

Con el avance de la tecnología, el uso de los recursos es imprescindible para alcanzar los objetivos planteados, en este sentido, es menester avanzar desde distintos frentes.

La guerra mediática la tienen ganada los pro-imperalistas de mano con las grandes transnacionales, a sabiendas de esto, es obligatorio reforzar o crear nuevas fuentes y medios impulsados desde los países progresistas articulados, servirse de las circunstancias de Europa para este 2023 donde se estima el recrudecimiento de la crisis política, económica y energética; y visibilizar las pequeñas victorias jurídicas y políticas que son encubiertas al mundo por estas transnacionales.

Impera el reforzar los aparatos productivos de los países para cubrir las necesidades de las naciones y la exportación a través de interconexiones globales como la iniciativa del gobierno chino de la Franja y la Ruta, y retomar planteamientos como el Canal Interoceánico de Nicaragua, el Tren Atlántico-Pacífico que interconecte Brasil, Bolivia, Perú y Chile; o el planteamiento de Hugo Chávez, con el Tren del Sur, ferrocarril que interconecte a Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina, con el objetivo de reforzar estas naciones y pueblos progresistas basados en economías sólidas y estables que no dependan de sistemas de pagos como el SWIFT o que el comercio dependa de una moneda única impuesta por Occidente.

Como diría Alí Primera “nada se puede lograr si no hay revolución”. Que surja entonces la revolución definitiva antiimperialista, la revolución del saber, de la soberanía, de la multipolaridad. El pueblo del mundo unido, debe vencer.

Febrero, 2023

 

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