"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Los Deportes Como Arma Política: Caso Venezuela

En la ruta hacia los JJ.OO. París 2024

Es un mito que los deportes son un espacio neutral donde los conflictos geopolíticos no tienen cabida y las potencias imperiales no imponen su lógica de dominio y sometimiento. Una prueba de ello puede verse en el constante acoso al que son sometidos los deportistas venezolanos cada vez que tienen que representar el país en competencias internacionales.

Retrasos en la entrega de visas, negación de las mismas y la imposición de condicionantes son algunos de los obstáculos impuestos a nuestros atletas, lo que sin duda ha tenido un impacto en el desempeño ya que tal incertidumbre generada por la burocracia deportiva incide psicológica y físicamente en su desenvolvimiento.

Recientemente, el gobierno venezolano denunció que el Departamento de Estado de Estados Unidos, valiéndose de que su país es presidente pro témpore de la XXIV Asamblea General del Consejo Americano del Deporte (CADE), y que Washington fue sede del encuentro, negó injustificadamente la acreditación y acceso al representante designado por la República Bolivariana a dicho evento.

En un comunicado de la Cancillería del 25 de abril, se señala que esta acción «representa una violación flagrante de lo establecido en los reglamentos internos y los principios fundamentales del olimpismo».

El hostigamiento contra el país también ocurrió por otra vía, por lo cual una semana después se emitió otro comunicado. Esta vez sería en rechazo del método implementado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) al escoger el Equipo Olímpico de Refugiados, «en el que inadecuadamente incluyó a un señor de nacionalidad venezolana en la disciplina de Tiro Deportivo, quien no cumple los criterios internacionales para ser catalogado en condición de refugio».

Venezuela critica la falta de transparencia al momento de seleccionar a esta persona que carece de las cualidades para practicar un deporte de alto rendimiento. En el fondo se busca politizar la «participación» en la cita deportiva en aras de proyectar que en el país hay personas desplazadas por motivos de persecución y guerra.

Además, el llamado se hace con miras a impedir que esto impacte negativamente en el ánimo de las selecciones nacionales que aun se encuentran en proceso de clasificación para los Juegos Olímpicos París 2024, y sobre el deporte a escala mundial.

El hecho de que participen connacionales en el equipo de refugiados de Acnur fijaría la imagen de Estado fallido que se ha estado construyendo en los últimos años. Por ello, no es descabellado visualizar escenarios donde el Comité Olímpico Internacional (COI) pudiera dejar a Venezuela fuera de las competiciones internacionales, como ya hizo con Rusia y Bielorrusia en 2022 tras el inicio de la Operación Militar Especial en Ucrania.

Paradójicamente, el presidente del COI, Thomas Bach, argumentó que se excluyó la Federación Rusa como una «medida de protección para salvaguardar la integridad de las competiciones internacionales» a la luz de los «profundos sentimientos antirrusos y antibielorrusos en tantos países tras la invasión».

Sin embargo, queda claro que el deporte internacional sigue siendo un asunto predominantemente occidental, como afirma Leo Goretti, por lo que no cuesta excluir un país que no esté alineado con sus intereses. A Rusia le borraron sus méritos deportivos de un plumazo, le prohibieron exhibir sus símbolos nacionales en las competiciones, entre otras decisiones similares.

El doble rasero del COI queda en evidencia cuando hasta el momento no se ha excluido a Israel de ninguna competencia después de perpetrar un genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. Al parecer, para la FIFA y el COI el deporte y la política están separados solo cuando se trata de un aliado. Cada día crece la demanda para censurar a Israel de competiciones internacionales, pero se intuye que no va a pasar nada al respecto.

El uso del deporte como arma política no es nuevo, tampoco el ataque sistemático a nuestros atletas. En los últimos años se ha boicoteado la participación de Venezuela en certámenes internacionales.

En 2022 el gobierno nacional denunció a Canadá por no emitir las visas que, por derecho, correspondía a la selección de baloncesto masculino. Ese mismo año, en septiembre, Chile le negó visas a la delegación del equipo masculino de voleibol para su participación en la jornada de clasificatorios de cara a los Juegos Panamericanos. La lista de estas acciones que buscan condicionar y mermar el ánimo de nuestros atletas es larga e incluye selecciones de distintas categorías y edades.

 

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