Por Alí Rojas Ramírez
CONTEXTO HISTÓRICO CIVILIZATORIO
A nivel internacional, la resurrección del fascismo ha venido expandiéndose como una pandemia de muerte en contra de las ideas de los pueblos que piensan y son diferentes a la hegemonía decadente de la civilización Occidental. Hay una visión de mundo donde el verdadero racismo no es por ser migrante, pobre o fracasado. No se trata del color de piel o de los ojos, no tiene nada que ver con la religión, ni tampoco consiste en si estas de acuerdo con el neoliberalismo o el socialismo.
El verdadero racismo es estructuralmente civilizatorio, es propio de una élite blanca que se creen los enviados de Dios a la tierra, dentro de la concepción fanoniana, son aquellas personas que están en la zona imaginaria del ser humano y todos los demás estarán ubicados o condenados a estar en la zona del no ser, subhumanos, animales como le dicen los sionistas a los palestinos. En esa zona del no ser ubican al Sur Global y por ende para esa élite fascista que se considera químicamente pura, nadie excepto ellos tienen derechos humanos.
Es válido aclarar dos cosas. La primera es que no todas las personas blancas tienen ese pensamiento distorsionado y enfermizo, sino tan solo una élite política supremacista. La segunda es que la zona del ser y del no ser pueden estar en cualquier país del mundo, bien, si es cierto que esa élite principalmente se encuentra territorialmente hablando en el Norte Global, también allá hay personas que creen pertenecer a esa secta por solo el hecho de vivir en esa zona o lo quieran ser por la fuerza de filtros digitales, aunque jamás serán bien aceptados, pero si muy utilizados hasta ser explotados física y mentalmente.
En este sentido, la historia nos indica, que tanto la industria militar y la cultural ha influenciado fuertemente en el imaginario de todas las personas durante siglos; solo la ideología y los avances concretos en los procesos de descolonización ha permitido tener la grandiosa oportunidad de pensar distinto a la visión de mundo Occidental, aunque por eso se corra el peligro de dejar de existir.
Al final de cuentas, los diferentes tipos de guerras de esa decadente civilización Occidental son por los recursos naturales, mano de obra barata y territorios donde las transnacionales puedan colocar sus mercancías para reproducir su capital, sin importar la vida; para todo eso se requiere neocolonizar la mente humana de todas las civilizaciones existentes con los espejos negros.
LA REALPOLITIK INTERNACIONAL
Tenemos que empezar diciendo que el sistema capitalista está en una banca rota intelectual y económica como nunca lo ha estado desde hace dos siglos y por eso resucita al fascismo como herramienta política, con la finalidad de contener el mundo multipolar y cualquier otra alternativa que desplace el sistema imperial.
En este momento las guerras en Ucrania y en el Medio Oriente representa el principal peligro para la humanidad. El genocidio en Palestina no ha parado, hay una Ucrania peligrosa que insiste en desestabilizar el mercado mundial energético, al atacar la mayor central nuclear de toda Europa y los puertos exportadores de petróleo ruso para que Europa solo comercialice con EE.UU.
Además, después del ataque y secuestro del presidente de Venezuela el 3E para garantizar el restablecimiento del negocio petrolero, fue la apertura principal en el tablero de juego de este año que desataría la guerra de EE.UU e Israel contra Irán y sus aliados en la región; básicamente esta piratería del siglo XXI puede desencadenar una Tercera Guerra Mundial y/o derivarse en un ataque nuclear contra Irán fundamentalmente a pesar de la aparente pausa de la guerra.
Mientras tanto, Irán ha logrado demostrar su preparación tecnomilitar y política de más de 25 años en contra de cualquier tipo de ataque a su país, ejerciendo el derecho a la legítima defensa y atacando a las bases militares norteamericanas ubicadas en diferentes países de la región y sitios estratégicos de la hegemonía Occidental. Todo esto surge después del acto de provocación y de guerra con el bombardeo de la escuela donde murieron 175 personas, en donde la mayor cantidad fueron niñas. Al igual que el asesinato de sus principales figuras, como el Ayatolá que es el máximo líder religioso y experto en derecho islámico del país.
El desespero de EE.UU e Israel por avanzar en la reconquista mundial, hace que cometan crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, a tal punto de bombardear estructuras no solamente militares, nucleares o energéticas, sino también civiles como centros educativos, hospitales y plantas desalinizadoras de agua. Sin importar las condenas contra la guerra y oraciones por la paz mundial realizadas por el Papa.
Como hemos podido apreciar a nivel global, los precios de los diferentes productos han venido incrementándose principalmente desde que se desató la guerra contra Irán: la producción de alimentos, distribución de medicamentos, la producción de metales, sustancias químicas y aparatos electrónicos debido a que Irán se vio obligado a cerrar el Estrecho de Ormuz, que es por donde pasa más del 20% del consumo mundial de petróleo, gas y una gran cantidad de alimentos.
Entonces, Irán mantiene el control legal y militar del Estrecho de Ormuz, y solo permite pasar barcos petroleros de países aliados que entren en coordinación con ellos, como por ejemplo China, la cual normalmente compra el 80% de la producción de petróleo iraní. Sin olvidar que Irán es un punto neurálgico por donde pasa la Nueva Ruta de la Seda para Europa, Oriente Medio y Asia Central. Por lo que es obvio que la guerra de forma directa e indirecta es contra el mundo multipolar planteado por los BRICS+.
La guerra contra Irán disparó el precio del petróleo de 73$ a un promedio de 116$ por barril. Ante esta crisis de suministro histórica, la Agencia Internacional de Energía y 32 países coordinaron la mayor liberación de reservas de la historia para evitar que el crudo alcance los 200$ o los 250$ antes que los 250 años de independencia de los EE.UU.
El Tit for Tat de Irán, le ocasionó un gran revés económico a la política exterior guerrerista de EE.UU y hasta los momentos una deuda de 15 mil millones de dólares a Israel. Por lo cual, EE.UU se ve obligado a acordar un alto al fuego momentáneo con los 10 puntos planteados por Irán para estabilizar los mercados y cambiar el foco de atención antes que el moribundo Congreso norteamericano con un golpe de suerte destituya a Trump y a su Gabinete, no por las guerras, quizás por cualquier otro motivo que no precisamente sea de alta densidad global.
No obstante, es importante recordar que hace pocas semanas EE.UU solicitó desafiar ese control territorial del Estrecho de Ormuz ya antes mencionado, proponiendo una misión naval compuesta por diferentes países para reabrir esa zona militarizada, pero ningún país se atrevió y la OTAN le dio la espalda, lo cual es parte de las contradicciones entre la ultraderecha internacional.
Ahora bien, independientemente del alto al fuego, EE.UU maneja en sus planes ejecutar una invasión terrestre en donde un millón de iraníes están preparados para defenderse hasta con un cuchillo entre los dientes y poder sobrevivir en un primer frente de batalla cuerpo a cuerpo. Por esta razón, Trump amenaza con aranceles a los países que le vendan armas a Irán.
A pesar del inicio del desplome del crudo con la pausa de la guerra, este volvió a subir, ya que está en disputa si ese respiro de paz aplicaba para los aliados de Irán, como el Líbano que fue bombardeado por Israel, lo cual obligo nuevamente a cerrar el Estrecho de Ormuz y a quedarse las tropas norteamericanas en el sector.
Con gran concepto político y asimetría militar, Irán ha parado en seco al complejo militar norteamericano y más de 14 millones de iraníes están dispuesto a ser mártires para hacer valer su existencia y demostrar que ningún imperio es invencible, por mucha computación cuántica e inteligencia artificial que utilicen con
fines militares, como el Proyecto Maven del Pentágono o que logren en un futuro incierto que empresas como Anthropic violen sus códigos éticos.
Todo esto acelera el tecnomilitarismo global y en particular el plan AGILE de la Unión Europea, donde invertirán 115 millones de euros en defensas disruptivas, con la finalidad de prepararse con la inteligencia artificial, drones y computación cuántica para las guerras del futuro. Surge la doctrina formal de la guerra 3.0.
Por esa razón, existe una nueva carrera espacial para tratar de establecer una superioridad tecnológica, a través de los satélites y bases espaciales sobre el planeta. De forma simultánea, la carrera en la tierra consiste entre lo cuántico y la creación de una superinteligencia artificial capaz de desplazar en gran medida los procesos realizados por la humanidad.
Por otra parte, la guerra contra Irán no solamente afecta al mundo Occidental, sino también impacta en África, llevándolos a una crisis energética y geopolítica. Ya que dependen mucho del comercio marítimo; cuya carencia por ejemplo de fertilizantes, al igual que los derivados del petróleo, ocasionan el incremento de los precios de alimentos y combustibles provocando más vulnerabilidad social. Sin duda alguna, este hermoso continente también se tendrá que preparar para la sombra del futuro como todo el Sur Global.
A nivel mundial la situación no está para nada fácil, Rusia continúa enfrentando al neofascismo ucraniano que sigue apoyado por la OTAN, y la Unión Europea aprueba 90.000 millones de euros de ayuda a Ucrania para el 2026-2027. Aquí podemos comprender porque la resurrección del fascismo ha sido mucho más fuerte en el viejo continente durante los últimos años.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos Donald Trump, se retira de más de 60 organizaciones internacionales, convenciones y tratados por considerarlas que no sirven para sus intereses. Al mismo tiempo que plantea la necesidad de un incremento del presupuesto para el 2027 de 1.500.000.000.000 dólares destinados a los gastos militares a diferencia de los 901.000 millones de dólares para la misma causa en este año 2026.
Lo que indica claramente que el realismo político regresa con la intención de tratar de recuperar el control del ambiente y resultado del escenario político global a punta de múltiples guerras en nombre de Dios, de la Seguridad Nacional, de la Libertad o de la Autocracia.
Todo esto, generó un movimiento de China en su tablero nacional, buscando modernizar sus Fuerzas Armadas e incrementando su gasto en Defensa para estar a la altura del momento histórico, no con la intención de provocar una guerra, sino de defender su soberanía, al igual que su propio modelo de desarrollo y construcción del socialismo con características chinas.
En tanto Rusia continúa con su economía de guerra intensiva tratando de derrotar el germen del neonazismo y en paralelo ofreciendo sus servicios como mediador en la guerra regional del Medio Oriente. Y sin duda alguna, como es normal, aprovechando ciertas flexibilizaciones que hay en el campo petrolero internacional.
Mientras tanto, en Europa y en Norteamérica podemos observar cómo se ha incrementado el consumo de drogas para resistir a la depresión neoliberal, el suicidio de casi un millón de personas al año, el psicoterror infundado contra el migrante y la hiperconexión digital alienadora que está a la orden del día para mantener al margen de la verdadera política a las masas.
Definitivamente, los monstruos de la guerra quieren desesperadamente evitar el lento parto de un mundo multipolar que es irreversible con los países del BRICS+ y entre otras organizaciones multilaterales, pero falta el factor fundamental, que son los pueblos conscientes en permanente movilización, con la finalidad de crear juntos una estructura o pensamiento rizomático, capaz de tener varios centros de poder y crear nuevas dimensiones alternativas a la ley de la selva.
Un mundo en donde existen múltiples formas de guerra en contra de las alternativas reales e ideales, es sin duda un mundo sin alma. Donde la hegemonía Occidental quiere reinar o por lo menos caer de pie y para lograr eso no hay que descartar un posible acto final de desaparición, donde no cabe un juego suma cero, sino un juego de suma negativa (destrucción mutua asegurada).
Si la guerra mundial híbrida que existe en el mundo se logra convertir en una guerra mundial total con el formalismo tradicional, más allá de la guerra regional que hay en torno a lo de Irán, posiblemente podremos observar una ONU dividida en dos bloques de poder, el nacimiento de una nueva organización mundial tipo Junta de Paz u otras diferente o simplemente dos organizaciones mundiales, una de corte Occidental y otra Alternativa; siempre que exista humanidad, claro está.
Por otra parte, la destrucción sistemática del ambiente producto del capitalismo ha producido un calentamiento global que está incendiando literalmente el planeta y este elemento se suma a la policrisis apocalíptica del sistema imperial, tratando de mutar al tecnocapitalismo para que su cadáver congelado no desaparezca. En este contexto tecnológico, hay 18 industrias estratégicas que serán perfiladas como el principal motor del crecimiento futuro, con la capacidad de generar 48 billones de dólares en ingresos para el año 2040.
Paralelamente, en una América Latina desunida, podemos observar en la Ventana de Overton el comportamiento social y los cambios de tendencia electoral de los pueblos, cuyo análisis indica que la automatización de las personas ha permitido que la ultraderecha llegue al poder político. Dentro del marco, de un continente americano que en el año 2014 fue declarado territorio de paz, ahora quiere predominar las intervenciones militares partiendo de los fake news, deepfakes y de las shitstorms en contra de políticos de izquierda y progresistas.
Sin duda alguna, lo más peligroso para la democracia en América Latina es que los sectores progresistas no planteen alternativas reales al conjunto de la sociedad. Esa falta de alternativas le regala a la ultraderecha esa capacidad de representar el enfado contra el neoliberalismo impuesto, distorsionando la realidad y generando además de ruido, esas viejas y falsas promesas de un sistema que no es capaz de ofrecer más que depresión, pobreza, guerras y muerte para el planeta y todas las demás especies que cohabitamos en ella.
En este sentido, la élite supremacista que maneja muy bien el Poder Inteligente (Smart Power), hoy está desafiando al viejo orden constituido por normas, establecidas principalmente en la Carta de las Naciones Unidas, sin olvidarnos de otros instrumentos internacionales, que, si bien fueron el traje a la medida del imperialismo, ahora, son un obstáculo después de haber perdido en ese terreno diplomático ante las potencias emergentes.
Para concluir, es necesario construir nuevos paradigmas económicos, políticos, legales, sociales, militares y ambientales dentro del moribundo paradigma capitalista, porque lo contrario sería aceptar la muerte o el transhumanismo. Existen enormes desafíos históricos y la humanidad está obligada a colocarse en el lado correcto de la historia y de su propia esencia.
Si la élite dominante está armada del realismo puro, los pueblos tienen que armarse del idealismo radicalmente transformador, pero antes tendrán que despertar y para llegar a hacerlo, es necesario recuperar el valor de la atención que nos hemos dejado quitar con los espejos negros.
Los pueblos tienen que ser conscientes y perseverantes como Gramsci, que desde la cárcel dijo: “soy pesimista por inteligencia, pero optimista por voluntad”. Ya que, si Gramsci se hubiera dedicado a abandonarse y abandonar la lucha contra el fascismo, hoy no tendríamos grandes aportes y referencias de una época donde el espíritu revolucionario del tiempo apareció para cambiar las injusticias del sistema capitalista, cuyo sistema económico está demostrado científicamente que no sirve para resolver los grandes problemas de la humanidad y mucho menos salvar el planeta.