Por Alí Rojas Ramírez
“Un paso adelante, dos pasos atrás…
Es algo que sucede en la vida de los individuos,
en la historia de las naciones y en el desarrollo
de los partidos.”
V. Lenin
Cuando en 1823 surge la famosa Doctrina Monroe de dominación del continente americano, los EE.UU no tenían la fuerza necesaria para respaldar ese ambicioso plan, pero sí para empezar construyendo una falsa narrativa de que ellos eran los defensores de este hemisferio, con la intención de apoderarse más adelante de las antiguas colonias europeas. Ante esto, ya había surgido la Doctrina Bolivariana antimperialista como parte fundamental de la contradicción histórica en la que todavía nos encontramos librando.
En la actualidad, existe una Doctrina Monroe 3.0 que está claramente plasmada en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los EE.UU de finales del 2025, cuando su Departamento de Guerra desde meses antes, ya tenía sus piezas navales y aéreas desplegadas en el Mar Caribe para cercar a Venezuela, trazando su narrativa comunicacional del narcoterrorismo, bombardeando lanchas y ejecutando personas extrajudicialmente.
Dentro de este contexto, el 3E del 2026 se demostró que el verdadero interés siempre fue el mismo, su expansión territorial, montar un mercado, la obtención de los recursos naturales y desde luego, tratar de contener la presencia ideológica al igual que la comercial de China, Rusia e Irán en el continente.
No obstante, la dialéctica nos ha enseñado que la fuerza bruta nunca es el método adecuado de cambiar la realidad, ya que es la cultura la que siempre sobrevive ante cualquier reflujo histórico y el pueblo venezolano en su gran mayoría por esencia es chavista hasta sin saberlo, ya que en tiempos de Chávez en términos generales estuvo en muy buenas condiciones materiales y espirituales, donde se desarrollaron una gama de derechos que ni siquiera existían en otros países.
Entonces, Trump antes de aventurarse en Irán, tenía que restablecer los negocios con Venezuela que los propios EE.UU habían fragmentado desde diciembre del 2014 con las mal llamadas sanciones internacionales que son violatorias de los DD.HH, las cuales fueron los demócratas con Obama que las iniciaron y luego Trump las continúo en su primer mandato, pero para que Trump no se vea como hombre débil ante los demócratas, se vio obligado a bombardear Venezuela para nivelar el terreno de juego político que lo tenía ganado el chavismo a pulso en la guerra multiforme, lo cual representaba en el juego del ajedrez político, una tabla.
Por lo que, Trump buscó ese diálogo por la fuerza con la revolución bolivariana y después que se reunió a principios del 2026 con los ejecutivos de las principales empresas petroleras para restablecer la inversión con el Estado venezolano, aquí comienza a surgir una estructura de inserción debido a los resultados de una zona de acuerdos posibles que se viene ampliando con las licencias que EE.UU está otorgando poco a poco. EE.UU se dio cuenta que ellos mismos fueron perjudicados con las ilegales sanciones internacionales que le impusieron a una Venezuela rica en recursos naturales.
A partir de ese momento, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez, le tocó asumir uno de los más grandes desafíos en la historia de Venezuela, hablar y negociar con los mismos que difamaron al Libertador Simón Bolívar en su momento, los que bloquearon a Venezuela por pensar y ser diferente, los que bombardearon el país secuestrando al Presidente Nicolás Maduro y los que tienen una sed desesperada de petróleo para preservar su decadente sistema civilizatorio occidental.
Dentro de esta realidad mundial, donde ninguna organización internacional ha sido capaz de detener la instrumentalización de la guerra para conseguir los objetivos de un sistema imperial, que, si no habría comprendido en carne propia que está en decadencia, no se hubiera atrevido a revelarse contra el derecho internacional del cual él mismo fue arquitecto después de la Segunda Guerra Mundial.
En vista de la brutalidad guerrerista y de la amenaza que pesa sobre toda Venezuela, no por ser chavista de corazón, sino por tener grandes riquezas naturales; la Presidenta (E) Delcy Rodríguez de forma sabía, inteligente y astuta ha decidido jugar la apertura de ajedrez llamada “Gambito de Dama”, donde Venezuela sacrifica temporalmente un peón que no es más que petróleo o cualquier otro recurso natural, no como un regalo, sino como una oferta condicionada al levantamiento de las sanciones internacionales contra Venezuela.
Cuya finalidad consiste en que Venezuela gane tiempo para obtener una mejor posición como país, salir del jaque perpetuo producto de dichas sanciones, garantizar un control en el tablero, reorganizarse integralmente, sumar consciencias, curar heridas, proyectar al país para que vuele libre, preservar la vida de todo el pueblo y en especial la del rey para mantener la esperanza.
Es necesario indicar, que el rey en un tablero de ajedrez político nacional, no es una figura presidencial, no es un comandante y ni siquiera el pueblo en general. El verdadero rey de un país son las niñas, niños y la juventud porque ellos son el relevo generacional y la esencia de la patria, a los cuales no se les puede condenar a vivir en un país bloqueado ni en un círculo de odio de acción-reacción.
Por esta razón, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez está tomando un conjunto de decisiones pragmáticas, objetivas y de honestidad selectiva de dar para ganar, siendo flexible en lo táctico y rígida en lo estratégico. Sin descuidar la locura del neofascismo que anda por ahí, ni los verdaderos intereses hegemónicos del imperialismo como la sombra del futuro planteada en la teoría de los juegos.
De este modo, no esperemos una revolución pura, porque jamás en la vida se conseguirá y las personas que no comprendan el desarrollo dialéctico de las medidas que se toman dentro del marco de la coyuntura internacional, simplemente serán parte del ruido o de la destrucción y no de la histórica construcción colectiva, sin desmeritar las opiniones conforme a esta apertura de juego que no deja de ser arriesgada, pero como decía el poeta Hölderlin: allí donde está el peligro, crece también la salvación.
En este sentido, podemos contemplar como el realismo político y el idealismo son dos caras de la misma moneda, ya que la apertura política del gambito de dama consiste en realizar un sacrificio táctico para destrancar el juego económico, gracias a ciertas reformas legales que permiten a Venezuela salir paulatinamente de ese atolladero en el que nos tenía el sistema imperial y tarde o temprano podía afectar social y electoralmente los ideales del chavismo de convertirnos en un país potencia.
En pocas palabras, tenemos que surfear por encima del tsunami de la guerra mundial híbrida, del neofascismo y de las sanciones criminales que violan los DD.HH de todas y todos los venezolanos, aunque para algunos opositores pareciera que no existe el bloqueo, porque no tienen comprensión de la realidad económica ni conexión con el pueblo más allá de las redes digitales.
Es válido destacar que antes de las licencias que viene otorgando los EE.UU en el 2026, las cuales no significa un levantamiento de las sanciones, Venezuela ya estaba comercializando petróleo y otros rubros con muchas limitaciones o incluso por los caminos verdes del sistema económico y financiero internacional, al igual que el incremento de su producción nacional, lo que permitió a Venezuela tener 20 trimestres continuos de crecimiento macroeconómico de casi 9% del PIB.
Ahora bien, este crecimiento se potenciará en el transcurso del tiempo, principalmente por concepto de la venta de petróleo y la ejecución de otras dinámicas financieras de la vida cotidiana de las naciones, ya que la propia PNUD proyectó que la economía de Venezuela para éste 2026 registrará un crecimiento de 7.4% de su PIB y la CEPAL indicó que sería de unos 6.5% del mismo. Aunque en el mejor de los casos podría llegar a casi el doble al cierre de año, pero dependerá principalmente de superar los 1.2 millones de barriles diarios de producción y del trabajo de transformación propio del sector secundario.
Es aquí cuando nos damos cuenta que con la Diplomacia de Paz venezolana, se evita la guerra como entorno conflictivo pasando al cooperativo, claro, se realizan algunos ajustes tácticos que pueden ser incómodos o dolorosos, pero no lo es solo para Venezuela, sino también para el propio EE.UU porque ellos mismos hacen que se les caigan las máscaras ideológicas y demuestran su verdadera naturaleza expansionista y depredadora ante su propio pueblo, al igual que ante el mundo, ya que es obvio que no se trataba de narcoterrorismo ni dictadura. Ni tampoco de demócratas o republicanos porque en esencia comparten los ideales.
EE.UU comprendió que la oposición extremista del país no es garantía de una Venezuela estable al corto tiempo que ellos quisieran, son incapaces de ponerse de acuerdo para negociar a nivel internacional, ya que no solamente los líderes de la oposición aman el caos, sino que han perdido electoralmente durante 27 años y no saben, ni sabrían gobernar un país tan importante en el escenario mundial.
Resulta claro, que las oposiciones de Venezuela contemplan la posibilidad de un escenario electoral, cuyo momento no corresponde ni es lo más adecuado para el país, pero además de eso, subestiman al pueblo a pesar del intento permanente de querer manipular las consciencias, ya que en general hay una comprensión popular sobre las principales bombas que afectaron el desarrollo económico del país, las cuales fueron las mal llamadas sanciones internacionales solicitadas por la propia oposición extremista.
Mientras exista la ausencia forzosa del Presidente Nicolás Maduro, producto de su secuestro, Venezuela seguirá exigiendo justicia en un juicio que carece de fundamentos jurídicos en los EE.UU, porque realmente es un juicio político que quiere burlarse del derecho internacional que, si bien ha sido golpeado, está vivo y es una de las herramientas, la cual no es la mejor del mundo, pero es una de las más fuerte por ahora que tiene Venezuela y todos los demás países del mundo ante el realismo.
El razonamiento lógico indica que se requiere pensar más allá de lo que se ha venido pensando hasta los momentos, no solamente consiste en contener al imperialismo hambriento, sino de ganar tiempo para reconstruirnos como una sola Venezuela con su Doctrina Bolivariana, con la finalidad de lograr dar un paso gigante hacia adelante, ya que no solo el chavismo podría derrotar al imperialismo, sino todas y todos juntos como un solo pueblo, independientemente del auto-ostracismo de la política del sector extremista que solo piensa en la destrucción del Estado y el racismo, en una Venezuela donde el 60% son afrodescendientes.
Ahora bien, así como tenemos fortalezas dentro del tablero político, por otro lado, están las debilidades que persisten debido a los 11 años de bombardeo con las mal llamadas sanciones en contra del país, como lo es el bajo salario de la clase trabajadora y la problemática de servicios. Para los cuales se estableció un Fondo Soberano de Protección Social que garantice un mejor ingreso salarial, al igual que los recursos para hospitales, escuelas y la alimentación. Y un segundo Fondo Soberano para la Infraestructura y los Servicios, que sea útil al desarrollo económico que contempla áreas estratégicas como el agua, electricidad y vialidad.
Toda la problemática anteriormente señalada, tenderá a solucionarse de forma responsable por fases, cuya ganancia también está contempla en el gambito de dama, pero para eso tenemos que restablecer las negociaciones en condiciones de igualdad y en otros casos en condiciones asimétricas que más adelante cambiaran a favor de Venezuela por múltiples factores objetivos y subjetivos.
Sin duda alguna, la confianza en el liderazgo es fundamental para llevar la fiesta en paz, porque el chavismo es la única garantía que tiene toda Venezuela de salir adelante, no solamente por los niveles de organización popular que existen, sino también por las medidas que se vienen tomando paso a paso para poder incrementar los sueldos de forma responsable y coherente con los ingresos que va obteniendo el país. Sin ocasionar hiperinflación o desequilibrios económicos y sociales que pudieran verse al corto tiempo con un salario desproporcionado a la realidad del lento, pero continuo crecimiento sostenido.
En este sentido, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez anunció la llegada de inversionistas extranjeros para proyectos de petróleos, agroindustria y minería, dentro del marco de la exigencia de Venezuela sobre el levantamiento de todas las sanciones sin ningún tipo de tutelaje, ni una flota de barcos militares cercando el libre derecho mercantil de la República para el normal restablecimiento de todas las operaciones económicas, comerciales y financieras del país.
No obstante, EE.UU, dentro de su estrecha visión de mundo unilateral seguirá otorgando licencias que le permitirá a empresas comercializar con Venezuela. Por consiguiente, la unidad total de todas las venezolanas y venezolanos, siempre será lo fundamental para rescatar integralmente la soberanía del país. Tenemos que tener en claro, que la lucha por la segunda independencia continúa desde los tiempos de Cristina Kirchner y del Comandante Chávez, pero no solo se trata de un país, sino de todo Latinoamérica y el Caribe porque solos, no podemos.
Mientras tanto, nos queda seguir defendiendo la soberanía en la ONU, perdonar, perdonarnos y buscar la reflexión de todo el país. Dentro de este marco, se sigue desarrollando la Diplomacia Bolivariana de Paz y avanzando en una agenda estratégica a largo plazo, ya que EE.UU formalizó para ellos mismos el reconocimiento de Delcy Rodríguez como Presidenta (E), algo que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de por sí, garantiza para el país, pero es útil dicho reconocimiento para destacar las contradicciones del sistema imperial.
Todo esto ocurre dentro del marco de los 3 puntos concretos que planteó la Presidenta (E) Delcy Rodríguez, como lo son: el rescate del Presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, garantizar la paz nacional y la gobernabilidad política ante los desafíos económicos, la problemática de servicios presentes y al mismo tiempo encabezando la Comisión de la Gran Consulta Nacional que sirva para crear un nuevo sistema de justicia.
Toda esta reflexión se inscribe en un contexto donde existe una Fiscalía de la Corte Penal Internacional, que concluyó la no existencia de una base razonable para investigar las mal llamadas sanciones internacionales de EE.UU contra Venezuela por presuntos crímenes de lesa humanidad. Seguramente las sanciones unilaterales y amenazas a altos funcionarios específicos, son parte de esa realpolitik de bombardeo que está en pleno desarrollo en todo el mundo.
No obstante, la Presidenta (E) Delcy Rodríguez dentro de sus movimientos de piezas en el tablero, demuestra que es el país con mayor expansión en Latinoamérica para la nueva fase de recuperación, gracias a los sacrificios tácticos que permiten abrir el juego, desbloquear la económica, las finanzas y el comercio para que Venezuela cree un nuevo paradigma dentro de otro paradigma.
Por esa razón, invita a toda Venezuela a una peregrinación holística para exigir el levantamiento de todas las sanciones internacionales que perjudican la seguridad jurídica del país y el Estado de bienestar, lo cual permitirá avanzar en el desarrollo del juego de ajedrez político, fortaleciendo los principios constitucionales como objetivos superiores en un corto, mediano y largo plazo.
Toda reflexión se inscribe, que en un juego de ajedrez político cuando se mantiene a un país en jaque perpetuo, es una tabla para ambos jugadores y ésta puede ser una victoria o una derrota si transcurre mucho tiempo y más aún en momentos de guerra total donde el petróleo sigue moviendo el mundo. Lo cual hace que el FMI, el BM, el BID y la Unión Europea quieran volver a trabajar con Venezuela, inmediatamente después del gambito de dama como respuesta al bombardeo que llevó a EE.UU al otorgamiento de licencias para que Venezuela reactive el intercambio con múltiples jugadores en una relación ideal de ganar-ganar.
Por lo tanto, se crea un portal digital para la Transparencia Soberana de los ingresos por concepto de venta del petróleo y también todo fluye para que tanto EE.UU y Venezuela coloquen sus Misiones Diplomáticas en ambos territorios, lo cual obliga a la OFAC de EE.UU a seguir otorgando licencias. Estas son pequeñas victorias tácticas ante el imperialismo, claro, todo es un gran reto y un sacrificio por comprender para poder ver la resurrección de Venezuela, como cuando estaba el pueblo sin las sanciones, integralmente feliz y con plena seguridad social en tiempos de Chávez.
Para finalizar, es evidente que toda cooperación dentro de un mundo en guerra, es todo un desafío, como el continuar existiendo, ya que mientras haya vida, podemos decir que hay esperanza para coronar, ver el suicidio cultural del hegemón o estar presentes en el jaque mate civilizatorio al imperialismo por parte de ese mundo multipolar, con los pueblos conscientemente movilizados, a tal punto de estar organizados con un nuevo Programa histórico de lucha mundial alternativo al tecnocapitalismo; porque de lo contrario estaremos entre la espada y la pared, entre el transhumanismo o la muerte de la especie humana.
Dentro de esta perspectiva, a Venezuela le tocará seguir desbloqueando el juego, defender la postura histórica concerniente al Acuerdo de Ginebra de 1966 para hacer valer sus derechos sobre la Guayana Esequiba, prepararse para otras batallas que permitan el renacer de Venezuela y descubrir el secreto del futuro, ya no dando un paso adelante y dos pasos atrás, sino un salto triple hasta materializar la estrategia del Socialismo del Siglo XXI como visión de vida, que es hasta los momentos la única alternativa real de transformar las cosas y contribuir humildemente con su cuota responsable de salvar el planeta.