El oso frontino no necesita anteojos

Es una especie de oso muy poco conocida entre nosotros, a pesar de lo nuestra que es. Sabemos mucho del oso polar y el canadiense, por aquello de admirar más los animales propios de otras latitudes. El oso frontino apenas se deja ver porque prefiere las altas montañas del Táchira, Mérida y la Sierra de Perijà.

Este oso se refugia, descansa y se aparea de noche; camina, caza, come frutas y vegetales de día para sustentar su corpulencia fuerte; posee permanente andar y es capaz de trepar por los troncos hasta alcanzar las horquetas de los árboles donde se esconde.

Es inofensivo y atractivo por su pelaje denso y oscuro. En él se destacan las manchas de su cara, que asemejan anteojos que le dan el nombre con el que se le conoce. En una oportunidad, perdí el tiempo tratando de verlo camino a Chirimi. Huyendo de nosotros, su lento andar pudo más que nuestro empeño en conocerlo.

El oso andino y perijanero, en verdad «no necesita anteojos» para divisar cazadores furtivos e imprudentes parceleros y buscadores de miel que le prenden fuego a la Sierra. Sabe que hemos atacado y destruido su hábitat, percatándose del peligro que representa una visión ecocida.

No ha necesitado lentes para ver la amenaza que significa llenar de máquinas y explosivos su vulnerable Sierra para extraer carbón. Lo percibe aunque no lo comprenda. No entendería por qué? estando en revolución, se abandona la idea de explotar fuentes de energías renovables y no contaminantes como el sol y el viento, para insistir en concesiones a extranjeros que en sus países encuentran resistencia a la explotación minera.

«El oso frontino no necesita anteojos» para resistirse a su extinción, son los carboneros quienes deben colocárselos para ver los efectos que produciría su insensible vocación extractivista y Capitalista.

 

¡ORGULLOSAMENTE MONTUNO!

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