"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Marketing, elecciones y la unidad de la oposición: Nace PUSCI

La oposición venezolana anunció el lanzamiento de una nueva plataforma de unidad. En lo que va de historia política, este es el quinto intento de la bancada por caminar junta pero ¿tiene posibilidad de funcionar esta nueva iniciativa?

La unidad política es uno de los pasos más complejos. Encontrar puntos en común y no traicionarlos, es un reto que requiere madurez y respeto por quienes acompañan la unidad.

En los últimos años, la oposición venezolana ha mostrado al país varios intentos por presentarse como un solo bloque frente al gobierno nacional, pero los esfuerzos han sido infructuosos.

A la fecha, podemos mencionar:

  1. Coordinadora Democrática (2002-2004). Objetivo: sacar a Chávez del poder por la vía del revocatorio o por la ejecución de un golpe de Estado. Resultado: fallido.
  2. Mesa de la Unidad Democrática (MUD): (2009-2018). Agrupó a sectores de oposición para participar en las elecciones parlamentarias de 2010. Resultado: no obtuvo la mayoría en la Asamblea.
    • Bajo esta alianza, se promovió la participación electoral en 2018. Sin embargo, faltando semanas para las elecciones, el bloque (exceptuando el partido Avanzada Progresista) se retiraron de la contienda alegando que: “El evento prematuro y sin condiciones que se anuncia para el próximo 22 de abril es solo un show del propio gobierno para aparentar una legitimidad que no tiene”.
  1. Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL): (2018). Fue el responsable de convocar gran parte de las protestas en contra del gobierno. Objetivo: golpe de Estado a Nicolás Maduro. Resultado: ninguno.
  2. Comando Único de la Oposición (C.U.L.O): (2020). Propuesta hecha por el exdiputado zuliano, Juan Pablo Guanipa, en entrevista con Carla Angola para reagrupar a los partidos de oposición. Esta iniciativa no trascendió en lo político, pero sí en la guerra de memes que generaron sus siglas.

Si observamos la narrativa de las organizaciones de oposición, podemos notar lo siguiente:

  • Surgen con una intención electoral para agrupar a los partidos y sus bases.
  • Pasan al desconocimiento del CNE y se dividen entre demócratas y golpistas.
    • Los demócratas se mantienen en las elecciones.
    • Los golpistas inician movilizaciones de calle y acciones violentas.
  • Son derrotados en ambas apuestas.

Este resultado, debería indicar a la oposición que la lectura política del escenario venezolano es más compleja que una estrategia de marketing. No basta con cambiar colores, letras, exaltar alguna propiedad diferente del producto-personaje, para derrotar a la revolución bolivariana.

Sin embargo, señales de que aún no se ha aprendido la lección se dibujan cuando  ante una nueva crisis de opinión, la respuesta es la conformación de otra plataforma unitaria más.

Otro intento unitario más

El mismo día que la vicepresidenta Delcy Rodríguez hacía presencia en la Cumbre Iberoamericana, en nombre del presidente Nicolás Maduro, Juan Guaidó anunció la creación de otra organización para agrupar a la oposición.

Se denomina Plataforma Unitaria de la Sociedad Civil (PUSCI) (¿Pussy?) y sus objetivos son: “atender la crisis humanitaria, restituir el orden constitucional y los DD. HH., restablecer la soberanía a través de elecciones libres, y promover la reconciliación nacional”.

En una lectura superficial, se observa que, por un lado, sólo 2 aspectos unen a los partidos de oposición:

  • El compromiso con la agenda interventora internacional, que nutre el llamado “expediente Venezuela”.
  • Y, como en el pasado, la agenda electoral.

Y por otra parte, el marketing opositor intenta responder a la pérdida de espacio del líder de su bancada y su crisis de opinión, reflejada en opiniones como la de Marcel Granier.

 

A dónde va la «unidad» la oposición

Desde inicios del año 2020, sectores nacionales e internacionales han puesto en duda el liderazgo de Guaidó. Si bien algunos países insisten en ratificarlo como autoridad en el país, la situación del covid-19 dejó claro que Nicolás Maduro es el presidente de Venezuela.

La crisis de Guaidó, presiona acciones de posicionamiento público, que arrastran al resto de las organizaciones políticas opositoras, maniatadas por el papel financiero y de vocería que él mantiene con los Estados Unidos.

Por ello, en una oposición tan diversa -que se pasea entre sectores fascistas (que la lideran), personalidades de trayectoria electoral y disidentes del chavismo- sólo las agendas internacional y electoral representan los puntos en común.

Nuevamente, no es un programa de lucha ni la afinidad en los objetivos lo que les reúne. Esta situación, permite predecir que nuevamente el sector golpista se impondrá ante el desconocimiento del CNE en las venideras elecciones territoriales y un nuevo intento de golpe de estado se escribirá en la historia de la revolución bolivariana.

Mientras tanto, el sector en gobierno, haciendo caso omiso a las teorías de mercado,  mantiene la misma estructura orgánica desde el 2002: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), incólume en sus objetivos y liderazgo y, en consecuencia, sumando victorias democráticas.

 

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