A Rusia no le dejaron alternativa y Putin hizo lo necesario

Es sin dudas complejo lo que acontece en el conflicto “entre Rusia y Ucrania”. No sólo son estos dos países, los que  están involucrados.  Para quienes nos ubicamos en el lado del pensamiento de izquierda, no debería resultar difícil entender que no se trata simplemente de la “invasión” de un país fuerte a un país débil. No, es algo más que eso. Es la respuesta de un país, sin dudas con fortaleza militar, que pretende ser cercado por la OTAN, que es lo mismo decir, cercado por EE.UU. y sus acólitos de la Europa Occidental. Por ello hay que ver con mucha agudeza el movimiento de piezas en el tablero geopolítico mundial. No es poca cosa lo que está en juego

1.-

El contexto a analizar es de amplio espectro. Lo acontecido desde el 2014, incluso antes, tiene que ser en mi opinión, el punto de partida para entender lo que sucede hoy y lo que eso influye en el cuadro geopolítico de un mañana no tan lejano. Ubicar la importancia estratégica de la región euroasiática y dentro de ella la posición de Ucrania, es fundamental. En el problema confluyen, desde el asunto energético, por el suministro de gas desde Rusia hacia Europa Occidental, hasta la ubicación de bases misilísticas a pocos minutos de Moscú, sin dejar de considerar la pugna actual en la transición de un mundo unipolar hacia otro pluripolar y multicéntrico.

2.-

Como es sabido Ucrania formó parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Hay pues lazos históricos, anteriores incluso a la formación de la URSS, que unen a estos  pueblos. El porcentaje de ucranianos que hablan ruso en Ucrania es igual al que habla su lengua originaria.Rusia desde la disolución de la Unión Soviética se declaró un estado independiente con sus fronteras bien definidas. Con Ucrania lo de las fronteras aún está pendiente, desde diciembre de 1991, según lo afirmado por el anterior y actual Presidente de la ONU  Su condición de estado está en el limbo, no se concibe un estado nación sin fronteras.

3.-

Crimea  es una península   que históricamente perteneció a Rusia y todos  sus habitantes hablan ruso. Nikita Kruschev, Presidente de la URSS, en la década del 70 del siglo pasado cedió su administración a Ucrania, por conveniencia de la URSS, de la cual Ucrania formaba parte. Por eso. a nadie debería sorprender que Crimea y Sebastopol,  decidieran mayoritariamente (97%) en plebiscito    volver a  ser parte de la Federación Rusa. Otra historia ha “vendido” a la opinión internacional, la mediática  transnacional al servicio del mundo capitalista occidental.

4.-

Anterior al 2014 existía en la región de Donbass, y en todo el sudeste de Ucrania, un profundo sentimiento pro-ruso que se acentuó luego del golpe de estado promovido por Estados Unidos y sus acólitos de Europa Occidental, para deponer a Viktor Yakunovich Ese golpe  , consumado pocos meses antes de unas nuevas elecciones, colocó al frente del gobierno ucraniano a una dictadura ultraderechista neonazi, encabezada por Petró Poroshenko,  que desde sus inicios  desató una sangrienta y feroz persecución contra todo aquel que hable ruso en Ucrania, vale decir, un tercio de su población actual. El  Presidente actual de Ucrania, Volodimir  Zelensky, ha dado la cómica a nivel Internacional, como buen comediante que es,  anunciando y negando una “invasión inminente”, que cuando se produjo nadie sabía si era cierto o no. Ahora vocifera que la OTAN y EEUU lo han dejado solo.

5.-

Un hecho doloroso y sanguinario sucedido en Odessa, ciudad de Ucrania, en mayo del 2014 pone en evidencia la catadura del actual régimen de Ucrania. Ese día, 2 de mayo para ser más preciso, fueron quemados vivos más de 100 personas, encerrados en la Casa de los Sindicatos. De este criminal genocidio y horrenda masacre poco se dice. Nada importa a los medios occidentales, la vida de inocentes seres: niños, mujeres y ancianos, entre ellos, que huían de las hordas fascistas. Hechos como ése generaron una situación de guerra civil en Ucrania que se extendió hasta septiembre de 2014, cuando fue firmado el “Tratado de Minsk” que parcialmente puso fin a esa guerra fratricida, donde los muertos no eran ni estadounidenses, ni europeos occidentales, sino rusos y ucranianos. Esa es la verdad verdadera, y no la que nos pretende hacer ver la Mediática Transnacional, que bien sabemos a qué intereses obedece.

6.-.

El Tratado, también llamado Protocolo de Minsk, contempla el cese a la persecución a la disidencia política y a las provincias ruso-parlantes del sudeste ucraniano, Donestk y Lugansk entre ellas, quienes recientemente se han declarado repúblicas independientes, reconocidas, como resulta lógico, por Rusia. El tratado de Minsk firmado por Rusia y Ucrania, y avalado por Francia y Alemania, ha sido desde el 2015, sistemáticamente violado por la actual dictadura neonazi, que mal gobierna a Ucrania. Incluso, en reunión reciente realizada en Francia, el régimen ucraniano desconoce el tratado por ellos firmado.

7.-

Es en ese contexto, resumidamente descrito, en el que hay que entender lo que acontece en suelo ucraniano, Bastante paciencia ha tenido la diplomacia rusa., para no haber actuado antes. Ante la conocida experiencia de lo sucedido en Libia e Irak, Vladimir Putin, no quiso jugar el triste final de esos países y de sus presidentes  Mouanmar Kadafi y Saddam  Husein. Lo  acontecido con Siria, Palestina, Yemen e innumerables países de África, Asia y Latinoamérica ponen de bulto que ante la política reiterada de agresión e invasión de los EEUU y los países colonialistas de Europa Occidental, ningún Jefe de Estado que se precie de defender la soberanía de sus naciones, puede quedarse de brazos cruzados. En ese supremo deber de defensa de la nación y su territorio, el actuar a tiempo es de suma importancia. Y eso hizo el líder ruso Vladimir Putin, más allá de cualquier otra consideración.

8.-

Nuevamente se acude a la doble moral quienes históricamente han sembrado de muerte y terror a los pueblos del mundo. Un Derecho Internacional mil veces violado y pisoteado se esgrime hoy para sentar en el banquillo de los acusados a la Federación Rusa. La mentira como arma de guerra nuevamente aparece en el escenario. Nadie debería poner en duda la carga negativa que tiene toda guerra, al estar en juego la vida de pérdidas humanas, pero ello no puede llevarnos a un “pacifismo” bobo que sólo sirve a los intereses de una minoría privilegiada e hipócrita que hoy gobierna el mundo y pretende perpetuarse haciendo lo que le viene en gana. He dicho y lo sostengo que no es cierta la conseja que “la violencia es el arma de los que no tienen razón”. Si así fuera, muchos pueblos del mundo, incluido el nuestro, estuvieran sometidos a las cadenas del Colonialismo. Como acertadamente dijera nuestro Libertador Simón Bolívar, el 3 de julio 1811: “Es que trescientos años  de calma no bastan”

9.-

Los acontecimientos están en pleno desarrollo. Han fijado posiciones que, en general, a nadie sorprenden de un lado y de otro. Nuestro Presidente, en nombre del país todo, ha fijado posición, la cual comparto, de solidaridad con la Federación Rusa. No podemos estar con quienes nos agreden y bloquean. Por el contrario debemos ubicarnos al lado de quienes han sido aliados en los momentos difíciles que hemos vivido.  El presidente chileno, Gabriel Boric, en esa posición ambigua y errónea del progresismo latinoamericano, condena la “invasión rusa”.

 

10.-

No menos importante es el interés económico y el aspecto energético en el asunto tratado. Rusia es el mayor productor de gas en el mundo y ya ha sido construido un gasoducto Nordstream 1 para surtir de gas a Europa Occidental. La construcción de un segundo gasoducto (Nordstream 2) en acuerdo con Alemania beneficiaría a todos, incluida Ucrania al recibir su correspondiente regalía, si hubiese permitido el uso de una franja ucraniana como territorio de paso.  Ha prevalecido por encima del interés lógico y racional de la mayoría involucrada,  el interés económico de Estados Unidos de Norteamérica y de Hunter Biden,  ejecutivo de una empresa de gas estadounidense, e hijo del actual inquilino de la casa blanca. El gas gringo  resulta 4 veces más caro que el ruso, por  los gastos de transporte. Por ahora, Alemania ha suspendido su participación en el proyecto  Nordstream 2.  Nadie podría garantizar que esta suspensión pueda ser mantenida en el tiempo. La abismal diferencia que le tocaría pagar a los pueblos de Europa generaría un descontento a lo interno de esos países, de consecuencias impredecibles.

11.-

Finalmente, y probablemente lo más complejo e importante:  está la pugna existente en la geopolítica mundial por el cambio de un mundo pretendidamente unipolar que hegemoniza los Estados Unidos y la implantación de un mundo pluripolar y multicéntrico que impulsan y lideran desde hace rato China y Rusia. China ha sido, como es su característica, muy cauto, sin dejar de tomar partido. Por ahora, no se ha sumado al coro de condena a las operaciones militares y selectivas de Rusia. Además, ha condenado las medidas de bloqueo hacia la Federación Rusa por parte de Estados Unidos y países de Europa Occidental, y ha brindado facilidades a las exportaciones del trigo ruso, mayor exportador de este rubro a nivel mundial. Rusia y China actuando conjuntamente y en forma sincronizada, no le auguran un final exitoso a los planes de Estados Unidos y la OTAN, valga la redundancia. No pocas cosas están en disputa y los días por venir serán decisivos en muchos aspectos.

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