Trump: jefe político-administrativo de la oposición

Escrito por Fernando Soto Rojas

El imperialismo yankee con su ideología calvinista y el fundamentalismo de EEUU Primero, arrastra consigo una  trayectoria expansionista, guerrerista, y racista. En  plena decadencia histórica, la naturaleza antidemocrática e injerencista, el imperio se ha constituido como la maquinaria  ejecutora de un proyecto de violación masiva de los derechos humanos y del derecho internacional: en la entente del fascismo

Con relación a Venezuela, el imperialismo tradicionalmente operaba a través del control de la oficialidad de las fuerzas armadas nacionales y de  lacayos como Juan Vicente Gómez, que  en 1908 derroca al Presidente Cipriano Castro; el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez,  el presidente de la Creole (compañía petrolera de la época) y el oficial Adam de los Estados Unidos dirigen el golpe de Estado; de Rómulo Betancourt, Eugenio Mendoza, Rafael Caldera y el Almirante Larrazábal en el hito histórico de 1958; y de Pedro Carmona Estanga (Presidente de Fedecámaras) Generales de las Fuerzas Armadas y el Embajador Shapiro de EEUU, en el 2002,  con el efímero golpe de Estado

En el siglo XXI las circunstancias cambiaron: la Revolución Bolivariana, la unidad cívico-militar y el liderazgo de Chávez y Maduro, generan el escudo protector de la patria con base de una concepción de la soberanía de la nación y de la defensa militar  de todo el pueblo

El presidente Trump ha tenido que despojarse de la máscara y quitar el velo del  intervencionismo estadounidense delegado, y asumir sin tapujos la dirección política y administrativa de la oposición fascista amamantada desde Washington. Y los resultados no les son favorables:

La oposición, en su conjunto, está fragmentada, anarquizada y sin proyecto estratégico  alternativo al proyecto bolivariano; la oposición fascista experimenta un profundo aislamiento y Guaido es un cadáver político

Podemos convivir con una oposición conservadora pero tiene que ser respetuosa del contenido del texto constitucional de 1999, de lo contrario no será posible la convivencia pacífica con fuerza política que de nacionalista. Demasiados sacrificios y sangre hemos derramado desde agosto de 1498: desde la llegada de los barcos de Colón  se inició la lucha por la ña liberta y la soberanía, que aún no ha concluido:

El fracaso de la miserable invasión militar por tropas mercenarias, dirigida por Trump con el apoyo de Iván Duque y contratada por Juan Guaido, no es más que un anticipo de la derrota segura, que le tenemos reservada a la insolente injerencia yankee.

Venceremos    y Viviremos

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