“Barcelona”, la red parecía enredarse. Pero no, como querías, la pesca sigue

Ya muchas líneas, nunca las suficientes, han sido escritas sobre la despedida de nuestro hermano,  Ángel “Barcelona” Salazar. Para mí, “Barcelona” a secas, sencillamente “Barcelona”. Así lo conocí y así lo recordaré siempre. No era ningún seudónimo, como acostumbrábamos usar en nuestros años de militancia en los 70. Era, simplemente la asociación, un tanto folclórica, que tenían esos dos “compinches” de las luchas estudiantiles de la UDO al  inicio de esa década.

La década de los 70 estuvo antecedida de hechos que impactaron la vida de los jóvenes nacidos al inicio de los 50. El asesinato del Che Guevara en Bolivia, el Mayo Francés, la irrupción del contestatario movimiento hippie, el “prohibido prohibir” y un largo etcétera que moldearon las protestas y conductas de quienes en ellas participamos. Muchos  jóvenes comprometimos nuestras vidas a unos ideales en ciernes, entonces, no claramente definidos. Para algunos no fue más que un “sarampión juvenil”. Otros, en cambio, fueron dándole forma y contenido a esos ideales que   perduraron, y se fortalecieron en el tiempo. “Barcelona” fue uno de ellos, y, desde entonces,  “la lucha por los derechos del pueblo y el socialismo” copó buena parte de su existencia, hasta su reciente y doloroso hasta luego.

“Cerro Colorado”, como se identificaba al núcleo de Sucre de la UDO, fue escenario y testigo de las manifestaciones de “rebeldía” de esos dos “compinches” a los que me refería líneas arriba. Jóvenes a quienes todos conocíamos como “Barcelona” y “El Puerto”, pero muy pocos sabían sus nombres. El de “Barcelona”, ya se nos quedó grabado para siempre y “El Puerto”, hoy convertido en luchador comunal en Barrio Sucre: Armando Suárez.

Entre Teoría y Práctica, “Barcelona”, siempre fue un militante de “armas tomar”. Sin desdeñar la teoría, lo suyo siempre fue la acción. Quienes lo conocieron de cerca dan testimonio de eso. Relata Armando, parte de sus andanzas, en un librito editado en el 2014, donde no podía dejar de nombrar a su hermano y compinche “Barcelona”.  Ambos militaron en la Juventud Universitaria del MIR en la UDO. Pero, para sus energías revolucionarias y la efervescencia de la luchas estudiantiles de entonces, esa militancia, en un MIR recién pacificado, era para los dos “una camisa de fuerzas”. Decidieron crear, entonces, un Frente Estudiantil. Recuerda, en su relato Armando: “… en eso el compañero “Barcelona” (Ángel Salazar) dijo: bueno, si ya tenemos Frente Estudiantil agreguémosle Revolucionario y ya está, así se debe llamar”. La necesidad de “combinar formas de lucha y organización”,  fue así resuelta. Sin muchos preámbulos y protocolos. Así era y así fue “Barcelona”, hasta que nos dio hace poco, el hasta luego, que casi nadie esperaba, y nos dejó, por momentos, mudos, paralizó las palabras y brotaron las lágrimas.

En uno de sus últimos mensajes me dice: “Cuando llego a Caracas expulsado de Cumaná, me incorporo al MEUP, con el cabezon Yajure y Cruz Moreno. Me lo sugirió Alí, en una noche que coincidimos en casa de mi mamá”. Se refería a Alí Gutiérrez, su primo ya fallecido, responsable de la OR en Puerto La Cruz, en esos años. También me soltó esta primicia en ese intercambio: “Por cierto el primer Jefe del MEUP fue el amiguito”.

Pero, ya ese negro bonachón y jodedor, de sonrisa contagiosa, se estaba sintiendo mal.  Se despidió de la conversa con esta frase: “Te las explico luego hermano, no me siento bien y quiero abrir la vídeo mañana, necesito descansar”, eso fue el 24 de Julio en la víspera del 44 Aniversario del asesinato de Jorge, a la 1:43 p.m.  Mi hermano “Barcelona” con ese mensaje, sin saberlo, se estaba despidiendo de mí. No pudo estar en la ofrenda de la mañana a nuestro maestro, “su maestro”, en el cementerio, ni en la Videoconferencia. Tuvo que ser internado por el grave mal que lo apartó físicamente de nosotros.

Fueron diez días de tensión para todos nosotros, donde el “amiguito” su camarada inseparable de los últimos años, nos mantenía informado de su evolución. Pero ese mediodía del 5 de agosto, un mensaje de Francisco nos paralizó a todos: “Walkiria confirma la muerte de Ángel”. Las frases del magistral escrito De Francisco ( “Ángel de las playas de lecherías” ), definen los momentos vividos en distintos lugares, con corta diferencia de tiempo, pero con un mismo dolor que  nos laceró el alma.

Pido prestadas las palabras del amiguito: “El “¡NO!” profundo de Ingrid Cortez; la pregunta fulgurante de Rodulfo Pérez “Que hay qué hacer”; el guayabo a más no poder de Alexis Corredor; un Twitter urgentísimo de Damaso Pérez; Hugo Márquez en llantos; la consternación de Jackeline Farías y Lisbeth Farías; las cartas tristes de la Vicepresidenta Delcy Rodríguez; (…)” y así se deja ir, entre pesares y sentires, para luego referirse a “el  banner que Castor Díaz diseña a pesar de que “a cada momento la luz se fue”; las palabras sinceras de Wilfredo Jiménez; el mensaje apasionante de Ricardo Chang; los relatos de Fernando Soto Rojas, Agustín Calzadilla y Omar Galindez;  y culmina con las “notas sensibles de Zulima Pérez, Carolina Tovar y Nelly Carrillo; los mensajes dolidos y guerreros de todos los equipos de la Brigada y de Red Angostura; y el amor inconmensurable de Aron”.

Y aquí estamos “Barcelona”, cada quien en su trinchera, intentando ser cada vez más eficientes y más eficaces. Tejiendo, ampliando y fortaleciendo la red. Conscientes  que dejas un vacío y que, nunca podrá ser igual, ese debe ser llenado con más articulación y más trabajo. Golpeando en la misma dirección y simultáneamente los efectos son más demoledores contra el enemigo que hace tiempo se la hemos jurado. No podemos distraer esfuerzos, no podemos dejarnos confundir. La contradicción Imperio-Nación determina tareas y alianzas. Hemos dicho, por allá debes haberlo oído: ¡ HONRAREMOS NUESTRO COMPROMISO ¡

Y David, el que con cariño, con la misma jodedera tuya, en algún momento te dijo: “negro faramallero”, te recuerda en un escrito que nos hizo llegar: “… no habrá pandemia toda la vida, te despediremos con los honores que mereces, con el puño en alto y el corazón vibrando y cantando en dolor mayor. Abriremos las jaulas a todos los pájaros para que te marches adorando el aire, vueles alto con tus pensamientos y que tus secretos se conviertan en estrellas brillantes y que junto a tu luna llena alumbren el camino de la revolución”.

Y remata, ese indoblegable luchador, que ha sido y es David, quién dice que te adelantaste y nos hiciste trampa: “Le contaremos a Nicolás que saliste con una bayoneta calada a luchar por la unidad, y que regresarás con Neruda, con Bolívar y toda Latinoamérica hecha pueblo”.  Te recordaremos siempre “Barcelona”, las lágrimas se convertirán en fuerzas, y los recuerdos en un alerta permanente para no desmayar en esta lucha, tu lucha.

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