La batalla contra el bloqueo económico en la Campaña de Carabobo, doscientos años después

Escrito por William García

Las fechas que marcan el comienzo de las dos acciones más criminales contra la población civil venezolana en toda su historia, son emitidas desde las sedes de los imperios a los cuales nos hemos enfrentado: la monarquía española y el imperio norteamericano, en los dos contextos más determinantes y decisivos en la lucha por la soberanía, no solo de Venezuela sino también del continente. .

La primera medida fue una orden de bloqueo a nuestras costas, instruida por la Corte de Cádiz el 1° de agosto de 1810 en España y la segunda es un decreto firmado el 9 de marzo de 2015, por el entonces presidente de EE.UU. Barack Obama, en donde declara a Venezuela como una amenaza

inusual y extraordinaria, siendo el más descarado pretexto para aplicar las medidas coercitivas, escondidas bajo el eufemismo de “sanciones”.

Lo cierto es que el primer bloqueo económico produjo el colapso de los dos primeros proyectos republicanos, a pesar de todas las medidas implementadas por los patriotas para evitar los estragos económicos ocasionados, sobre los cuales, la retórica discursaría realista descargaba toda la culpa a los revolucionarios de la emancipación.

De allí que Simón Bolívar diseñe un plan de campaña para hacer frente a esta abomínale arma, la cual termina derrotando en la gesta heroica de Carabobo.

Doscientos años después, los venezolanos nos encontramos en un contexto muy similar al que le correspondió al Libertador, dar la batalla y salir victorioso.

Pero a manera de conocer y comprender las estrategias empleadas por Bolívar para enfrentar el bloqueo económico que ocasionó el desplome de la primera República en 1812, examinaremos el formidable plan de campaña de Carabobo, que le llevó a ese extraordinario contraataque.

El primer paso será de carácter diplomático. Consciente de que los enemigos gozaban del apoyo político de la Santa Alianza (Una especie de Unión Europea), el Libertador emprende un enorme desafío que consiste en dar un giro al mapa geopolítico. No obstante, con antelación a la campaña de Carabobo, ya Bolívar había conseguido el respaldo buscado durante años al lograr la alianza internacional con Inglaterra y otras potencias como Holanda. En mayo de 1820 mete en cintura a los Estados Unidos, al hacer que Monroe claudique su respaldo a España y apoye con envío de armas y demás pertrechos de guerra a la revolución emancipadora, produciendo de este modo, un equilibrio de fuerzas.

El segundo paso será en el plano monetario, un asunto que ya tenía preconcebido en su plan de campaña. Asi emprende una cruzada contra el cerco financiero y monetario que causó estragos en la población y llevó al derrumbe del primer gobierno patriota. Por consiguiente, Bolívar tendrá dentro de sus objetivos visionarios, atacar los centros de producción de monedas y debilitar la plataforma con la cual el imperio español le hacía la guerra en este campo. Así va por el territorio de Nueva Granada, el cual le arrebata al enemigo con los triunfos de Pantano de Vargas y Boyacá en julio y agosto de 1819. El 21 de noviembre de ese mismo año, emite en su Cuartel General de Sabana Larga un decreto muy determinante, al instruir medidas de emergencia sobre acuñación de monedas, mandando resellar y poner en circulación las acumuladas en la Casa de la Moneda de Santa Fe.

Con el control en mano de esta instancia, se inician las operaciones financieras de mayor auge durante la campaña de Carabobo “A Santander se le piden veinte y cinco mil pesos en oro o plata para entregárselos al general Páez” (Eloy G. González. La Ración del Boa. 1908, p. 167). Otro recurso al cual apela para compensar el déficit ocasionado por el bloqueo al comercio exterior de cacao, principal generador de ingresos de la época, serán las “negociaciones con el oro en pasta, que era más lucrativo” (Ibídem. González. 1908, p. 167).

Tras conseguir la solución a estos problemas, buscará simultáneamente los recursos en dos zonas geoestratégicas: el mar Caribe y los Llanos, al tiempo que le permitirá debilitarlos. Ambos territorios serán claves para el avance de una campa de esta dimensión. El Caribe era sumamente indispensable para la adquisición de dinero, armas y demás pertrechos de guerra, así como también para el comercio de exportación de mulas, cuya actividad dependía del contacto con las islas antillanas y paleaba la paralización del comercio del comercio de cacao y café. Con el dominio de los Llanos les arrebataba los centros de producción ganadera, además del beneficio del tabaco.

Con respecto a la zona marítima, Bolívar hará ver la importancia de su control. El mismo día previsto para la ruptura del Armisticio, el 28 de abril de 1821, se oficia desde Barinas al Almirante Luis Brión, comandante de la Marina, para comunicarle que el Libertador “conoce bien la utilidad de la marina para la defensa de nuestras extensas costas y para facilitar nuestras operaciones militares de tierra” (Archivo del Libertador. O’L. Vol. XVIII, primera parte, f° 217-218 y vto).

En este sentido, asienta que es “indispensable perseguir y molestar el comercio enemigo por todos los medios posibles, lo cual se logra ventajosamente con corsarios particulares”, Por consiguiente, hace énfasis que siendo éste el medio “más eficaz para destruir el comercio español sin gastos del Gobierno, tiene también la ventaja de que aumenta nuestro comercio y trae ingresos muy considerables en nuestras cajas libren “todas las patentes que se pidan, facilitando y promoviendo los armamentos particulares”. (Ibídem. Archivo del Libertador. f° 217-218 y vto).

Fue de esta manera como se pudo enfrentar el bloqueo naval a nuestras costas. Uno de los hechos más notorios de su relevancia lo refleja la sentencia de Corte del Almirantazgo con sede en Margarita, la cual dictamina el 08 de abril de 1821, contra varios buques enemigos la confiscación de sus bienes, a escasos días de la victoria de Carabobo.

A la par que se libraba una ardua batalla en el mar Caribe, y cuando ya los españoles estaban diplomáticamente debilitados, hacen publicar en la edición Nro. 31 de la Gaceta de Caracas, en fecha 14 de marzo de 1821, una nota relacionada con los Estados Unidos, en donde dicen textualmente: en “muy en breve no sufriremos ya rivales en los mares de América en donde hace falta una fuerza respetable para proteger nuestro comercio”, con la cual intentan intimidar y confundir a la población, de que aun gozaban del respaldo de los norteamericanos, pero estos habían ya claudicado su apoyo a la monarquía.

Un mes y una semana más tarde, según lo que publica el Correo del Orinoco. Nro. 104 del 19 de mayo de 1821, se anuncia que el 9 de marzo de 1821 había salido del puerto de Angostura el bergantín goleta Nacional “El Meta” al mando del capitán Guillermo Wilke, de Maracaibo y Saint Tomas. De manera consecutiva se irán publicando el arribo y zarpe de buques cargados de provisiones que indican una derrota al bloqueo económico. Todo esto confirma la victoria patriota en este vital espacio marítimo.

En relación a los mecanismos para cubrir los giros de pago por conceptos de los empréstitos, sostiene Eloy Guillermo González en su obra “La Ración del Boa” (1908, p. 95) que “Bolívar insta a Páez para que le haga recoger cuantas mulas haya en el Bajo Apure, con inclusión de los particulares”. En otro testimonio, sostiene el historiador cojedeño que “el Consejo de Gobierno de Angostura, celebró con Mr. Hamilton, que había llegado de Londres, una contrata de diez mil (10.000) fusiles, de los que debía conducir a aquella plaza el bergantín nacional Colombia, cuatro mil en el mes de julio, pagadero su precio en tabaco de Barinas y mulas…antes del día quince del mes dicho”. Un ejemplo sobre la trascendencia del control del área llanera.

La relación epistolar del general español Pablo Morillo entre 1819 y 1820, y luego las cartas del mariscal Miguel de La Torre, evidencian que las tropas de la monarquía española sufrirán el rigor de la ausencia recursos con los cuales defenderse del acorralamiento que le hace Bolívar y esto termina afectándolos y debilitándolos, al punto de no poder evitar su derrota en Carabobo.

Doscientos años después, nos encontramos ante el más criminal de los bloqueos económicos. Tras recibir varias derrotas, sobre todo en el terreno electoral, el imperio norteamericano acude a esta perversa arma de guerra con el objeto de asfixiar la economía y provocar el derrocamiento del gobierno bolivariano. Algo parecido a las medidas implementadas por los españoles, con el bloqueo del comercio al cacao, el gobierno imperial de los Estados Unidos también lo hace contra el primer generador de divisas, al impulsar una descomunal guerra del mercado petrolero, llegando a bajar al mínimo el precio del crudo, en 20 dólares el barril. Un ataque que entre el 2013 y 2016 le supimos dar la batalla con las alianzas internacionales de Rusia y China principalmente, para obtener las divisas que por concepto del petróleo dejaron de ingresar.

De manera simultánea y amparados en su diabólico Sistema Mundial de Compensaciones de Pagos (Swift) ordenan el congelamiento de cuentas bancarias, bajo la absurda y descarada excusa de que son “sanciones” para “el cese de la usurpación” y “para proteger nuestros activos”, según declaraba a BBC Mundo el exdiputado opositor Carlos Paparoni. Por un lado el Banco de Inglaterra, retiene 1.359 millones de dólares, el Citibank 196 millones de euros, el Clearstream London: 453 millones de euros, el North Capital 238 millones de euros, el Novo Banco (Portugal) 1.543 millones de euros y el Sumitomo (Japón): 415 millones de euros; lo que suman el equivalentes a cinco mil millones de euros los cuales serían destinados para comprar alimentos, insumos y medicinas.

Las acciones se recrudecen con el secuestro de manera flagrante a los activos de Venezuela en el exterior, caso especifico de CITGO en los EE.UU y Monómeros en Colombia, cuyas acciones violatorias al derecho internacional han sido oficialmente denunciadas por nuestra cancillería. Lo cierto es que con esto persiguen, bloquear el acceso a los ingresos petroleros de PDVSA en el exterior.

No obstante, nuestro presidente Nicolás Maduro genera medidas para enfrentar el robo dantesco a los bienes de los venezolanos y también para contraatacar a la despiadada embestida a la moneda, que ha sido por demás brutal. En este sentido, el 2018 se registran tres importantes disposiciones para contrarrestar el ataque sistemático al Bolívar. Una será la creación del Petro como Unidad de Cuenta, para sortear el cerco financiero, una criptomoneda respaldada en las reservas de petróleo y oro. Así mismo emiten seis aumentos salariales escalonados y se decreta la reconversión monetaria, como respuesta a la devaluación y a la escasez de dinero inducida.

Por otro lado, realiza ingentes esfuerzos para proteger al pueblo con la emisión de bonos a través del carnet de la patria, al tiempo que defiende de manera estoica el sistema de distribución de alimentos a la población, conocido como el CLAP. Sin embargo, mientras se activan estos instrumentos, la arremetida del imperialismo no cesa, ya que proceden a atacar directamente los envíos de comida y medicinas, “sancionando” en mayo de 2019, a 10 de las 12 empresas navieras que trasladaban alimentos a Venezuela, para los CLAP. Pero para salirle al paso, el gobierno hizo maniobras para evadir el sistema de pago monopólico del imperio a través de un tercer país, logrando que los alimentos lleguen al pueblo.

En mayo de 2020 le dimos un duro golpe al imperio en el mar Caribe al desafiar a la amenaza de la flota naval imperial que intentaban detener el arribo de los cinco buques iraníes cargados de combustible, ganando una batalla crucial tanto en el ámbito diplomático en el Consejo de Seguridad de la ONU y luego en el terreno marítimo comercial.

En el plano legislativo se aprueba en octubre de 2020 la “Ley constitucional Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos”, para eludir las sanciones económicas coercitivas impuestas principalmente por Estados Unidos.

Otra victoria en el marco de uno de los bloqueos más grotescos de la historia, se registra en medio de una pandemia mundial como lo es el Coronavirus, desatada por este gendarme de la humanidad, quien amenaza, persigue y arremete contra todas las empresas o gobiernos que le vendan vacunas a Venezuela, al lograr el pago de más del 50% de la suscripción del mecanismo Covax para acceder al banco de vacunas contra el CovId 19 que coordina la Organización Mundial de la Salud, tras haber liberado los recursos que estaban secuestrados por la Reserva Federal de los EE.UU, hazaña que se hace efectiva con “el pago en francos suizos a la alianza “Gavi”, cuya transacción asciende a 59.2 millones de francos suizos (más de 64 millones de dólares, a las autoridades del Covax, cifra que representa más del 50% del total a pagar, que son 120 millones de dólares”, conforme a Noticias Rusia Today, 12 de abril de 2021.

Asi nos encuentra el bicentenario de la campaña de Carabobo, dando la batalla contra las medidas coercitivas de este hegemón mundial que se ha empeñado rendir a este pueblo por hambre, pero no lo va a lograr porque nosotros resistiremos y venceremos, para escribir otra de las páginas más brillantes en la lucha por la definitiva independencia.

 

FUENTE: BOLETIN 246 DEL PARTIDO UNIDO SOCIALISTA DE VENEZUELA

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