"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Otra operación de guerra, “made in USA”, contra Venezuela desde Bogotá

Siguiendo un ridículo y risible libreto diseñado por Washington, el ultraderechista mandatario colombiano, Iván Duque Márquez, recibió este domingo 19 de enero con honores presidenciales y alfombra roja, al diputado venezolano Juan Guaidó, ficha de los Estados Unidos, acusado de escándalos de corrupción y de vínculos con el grupo paramilitar Los Rastrojos, quien infructuosamente ha buscado dar un golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

En esta oportunidad, Guaidó viajó nuevamente de manera clandestina a Colombia para reunirse con el desprestigiado presidente Duque y el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, con el propósito de tratar de poner en marcha una nueva operación de guerra contra Venezuela. Coincide el encuentro Pompeo-Duque-Guaidó con la convocatoria de nuevas protestas sociales en la principales ciudades colombianas este martes 21 de enero para rechazar las políticas de despojo neoliberal que impulsa el pupilo del cuestionado expresidente Álvaro Uribe Vélez, desde la Casa de Nariño.

Esta es la segunda vez que Guaidó sale de Venezuela hacia Colombia, violando la prohibición de salida del país que pesa en su contra, de acuerdo a una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

En febrero del año pasado Guaidó viajó a Colombia para participar en una reunión del autodenominado Grupo de Lima y del concierto Aid Live, organizado por Washington con la complicidad del gobierno colombiano bajo la treta de recaudar fondos para apoyar a Venezuela, el cual resultó un tremendo fiasco.

Duque, en el colmo de la desfachatez le da tratamiento de Jefe de Estado a Guaidó, y junto con Pompeo participan en una Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo que se celebra este lunes 20 de enero en Bogotá.

Un Guaidó desprestigiado y debilitado que necesita de “aire”

Para infortunio tanto de Pompeo como de Duque, que buscan desde Bogotá continuar con la guerra de desestabilización contra Venezuela preconcebida desde Washington, el Guaidó que reciben para que continúe con su acción política de rebelión, ya no es el dirigente que lograron “fabricar” gracias a una inmensa operación mediática y política que lo mostraba como un líder imparable. Ahora es un diputado que si bien sigue contando con un amplio espacio en la canalla mediática latinoamericana, acumula a los escándalos de corrupción de los que ha sido objeto, la pérdida de la presidencia de la Asamblea Nacional de Venezuela el pasado 5 de enero. No obstante, la administración Trump sigue manteniéndole el apoyo tanto político como económico.

La presencia de Guaidó en Bogotá persigue esencialmente que tanto Pompeo como Duque le den “aire” político y de esta manera el diputado golpista venezolano logre ser “noticia” por unos días en los medios de comunicación de la derecha latinoamericana, generando además expectativa en Venezuela. Para ello se despliega todo un arsenal mediático.

Dándole tratamiento de Jefe de Estado, dialogan en la Casa de Nariño con Juan Guaidó, el presidente Duque, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y la canciller colombiana, Claudia Blum.

Coordinación de acciones contra gobierno de Maduro

La reunión Pompeo-Duque-Guaidó servirá, igualmente, para determinar nuevas acciones desestabilizadoras contra el gobierno de Nicolás Maduro. En ese sentido tanto el mandatario colombiano como el diputado venezolano recibirán instrucciones precisas del Departamento de Estado.

Washington persigue por todos los medios a su alcance boicotear la convocatoria a elecciones para integrar una nueva Asamblea Nacional y para ello intentarán que Guaidó juegue un rol determinante. Sin embargo, juega en su contra  un hecho político preponderante y es que el sector opositor a Maduro que paulatinamente se viene alejando de las directrices del gobierno de Trump y rechaza a Guaidó, cada vez es más numeroso y ha logrado interlocución con el oficialismo.

Otro aspecto que marca en la crisis venezolano es el factor de la geopolítica mundial y en ello hay que tener en cuenta que dos nuevos actores con características de potencia como China y Rusia juegan sus fichas contra las intenciones cínicas de Estados Unidos de apropiarse de los recursos minero-energéticos de Venezuela.

Debilidad y desprestigio de Duque

Si bien Colombia desde hace décadas es un enclave de Washington en Latinoamérica, la cada vez mayor debilidad y desprestigio del presidente Duque es otro factor que juega en contra de la política estadounidense de convertir a la Casa de Nariño, en el centro de operaciones para propiciar un golpe de Estado contra Maduro.

Duque que es percibido como un simple ujier del cuestionado expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez, no cuenta ni con el liderazgo, la solvencia política, ni el carácter para asumir la responsabilidad que busca endosarle el gobierno de Trump de coordinar desde Bogotá acciones desestabilizadoras contra el gobierno de Caracas. Muestra de ello es la vergonzosa y cínica actitud de su gobierno de copiar, calcar y difundir como propio un documento sobre Venezuela, elaborado por el Departamento de Estado, como lo denunció el canciller venezolano Jorge Arreaza a través de un tuit.

Si bien Duque ha dado muestras en desarrollo de su gestión gubernamental de que no tiene ninguna clase de escrúpulos, está por verse hasta qué punto su obsecuencia a Washington le dará resultado en el propósito de lograr afectar con sus operaciones que rayan en lo criminal al gobierno de Maduro, pues hasta el momento todas sus acciones han rayado en lo risible y lo ridículo.

 

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