"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Hasta le sol de hoy EL GRAN DAVID

Queridos amigos,

Estoy desolado por la partida del querido David, mi hermano, en una bonita relación que se propuso construir desde cuando era un carajito, que el gozaba llamando el flaco Carlitos. Fue mi <responsable> en diferentes épocas, funciones y organismos de la militancia, que llenó de alegría.

En los últimos años le tocó encargarse de la despedida de nuestros queridos compañeros Alfredo del Nogal, el Lobito, y Orlando Yajure, El Cabezón. Hoy nos corresponde decirle adiós. Y gritamos al viento: Gracias por existir gran David

…….

EL GRAN DAVID.

Hasta el sol de hoy,  y desde siempre, David ha sido un militante, más bien un cuadro, disciplinado y humilde; que cumple la tarea en el ámbito donde lo plantean las circunstancias y las necesidades del proceso con el cual está comprometido desde carajito.

No ha dejado de cumplir en la agitación y la propaganda, en la denuncia de la represión, en la solidaridad, en la clandestinidad, frente a la tortura, en la prisión y en la organización de los sectores populares para la lucha por el socialismo.

En todo momento ha sido decidida su participación como impulsor de la construcción de organizaciones de base en el seno del pueblo. Seguramente para quienes miran para otro lado, esta sería una faceta no muy relevante de su vida; pero algunos de los que estamos aquí somos testigos de su paciencia y creatividad para arrastrar a la militancia a cumplir el trabajo allí donde están las masas.

En las fábricas; David, pulseando con el Viejo Coa, el avance de la organización obrera en la zona industrial de la Yaguara o de los Flores de Catia, de los Ruices y los Cortijos. O motivando a Hugo Amudarain, “Atila”, en la labor con los trabajadores de La Guaira. En el trabajo de hormiguita, que decíamos; lento pero seguro y productivo, porque poco a poco se iban incorporando más gente.

En las barriadas, David  animando la construcción de núcleos de trabajo con los vecinos para acompañarlos en su lucha, para vivir allí, porque de ahí somos y en esa práxis avanzar hacia la conciencia revolucionaria. Orientando al “Filosofo” Carlos Wilfredo García en el trabajo organizativo en San Agustín del Norte, o al “Amiguito” en el Valle y a Enrique Velasquez en el 23 de Enero. O balanceando y planificando la labor del llamado Comité Zonal de Catia, que tenía más nombre que gente y del cual está aquí otro sobreviviente, “Ferrocarril” como le puso David.

En los liceos -diurnos donde estaban los hijos de los trabajadores  y nocturnos, donde estudiaban los obreros avanzados-, David orientando puntualmente la organización de cada núcleo del Comité de estudiantes revolucionarios organizados, el CERO, de “Juan”, Alberto Viana, en Catia, de “Pancho”, Leonardo Corredor, en el Valle, de “Jaime”, Nils Romero, en el centro y “Luis”, en la Guaira. Trabajo paciente desde donde viene mucha gente que sigue dando la pelea desde las posiciones más modestas a las más elevadas.

Esto de lo que uno se acuerda; porque como casi siempre era en la clandestinidad, solamente él sabe en cuántas fábricas más, en cuántos barrios más, en cuántos liceos más, en cuántos caseríos más, en cuántos pueblos y ciudades más, anduvo construyendo organización. En 50 años, como diría una vieja sifrina –porque ahora no lo son sólo las muchachas-, es “como mucho con demasiado”.

David, con los compañeros, evaluando, planificando el crecimiento, allí donde están las masas;  que con el tiempo se hizo consigna. ¿Con quien no militó o ha militado David?  Estuvo con Zabala, a quien llama el maracucho, con Pablo Emilio Ochoa, “Juan Pueblito”, con Jorge, con el flaco Lolo, con Agustin Calzadilla, con el Cabezón Yajure, con Carmelo, con el negro Onofre y con muchos de los que están hoy aquí. Y otra vez la sifrina: “mucho con demasiado”.

 

Algunos se recordarán subiendo con David pa’ arriba del Rio San Julian o pa’ arriba del Manantial del Agua mineral Trevi, para la reunión de balance y planificación del trabajo de un organismo X.

David desparramado por toda la organización, en la Juventud del MIR, en la OR, en la Liga. Con más animo después de las más bárbaras torturas y de los carcelazos prolongados. Cumpliendo disciplinadamente su responsabilidad en la construcción de organizaciones populares; junto a compañeros del pueblo a quienes les conoce los apodos, si es que no los se los inventó él. A todos les sabe un cuento y lo suelta en el colectivo para que los camaradas se cuajen de la risa.

Pero la seriedad de su compromiso queda al descubierto en la concentración a las orientaciones para que los compañeros cumplan su trabajo organizativo. Aunque el que mira desde afuera podría dudarlo por la cantidad de salidas jocosas y mamaderas de gallo que nos hicieron alegre la militancia en el hambre, la soledad, el sacrificio y el miedo.

A pesar de la crueldad y el ensañamiento, nadie pudo con David: doblegó a los torturadores, que se degradaron y animalizaron, mientras él se convirtió en un ser humano excepcional. Por la alegría vive y nunca la tristeza será unida a su nombre; tal como lo pidiera para si Julius Fucksi.

David es un cuadro –no una cañuela como nos dijo cuando nos mandó pa’ Guayana a hacer trabajo entre los obreros-. Comprometido con la lucha del pueblo, David es un cuadro revolucionario; por eso organiza, lee, conversa, convence, evalúa, planifica, goza con los compañeros que lo disfrutan, llega al sacrificio y por ellos aguanta los coñazos solo. David se burla de los esbirros; que, si acaso, andan por allí derrotados y él aquí con nosotros celebrando la reimpresión de su libro sobre la tortura.

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