La revancha por la Asamblea Nacional 2020

Escrito por Alí Rojas Ramírez

Hace cinco años el pueblo de Venezuela estaba empezando a vivir por  diferentes causas uno de los impactos más fuertes en materia económico-social  en el que no se descifró correctamente los ataques del enemigo y de los  adversarios debido a la conmoción de haber perdido físicamente al Comandante  Chávez unos años antes en el que muchos oportunistas se terminaron de alinear  con la derecha nefasta dentro del plan de esa supuesta caída de la Revolución  Bolivariana y así poder lucrarse de forma ilegal e indecorosa a costa del Estado.

Recordemos que inmediatamente después de la muerte del Comandante  Chávez se abrió la caja de Pandora de donde salieron todos los males, se  desataron los demonios de la derecha provocando la violencia irracional e  innecesaria, ocasionaron una hiperinflación brutal, hubo acaparamiento de  alimentos y productos de primera necesidad que provocaron largas colas de  insatisfacción en las que desde ahí se perdieron las elecciones de la Asamblea  Nacional del año 2015 y no precisamente en los Centros de Votación del Consejo  Nacional Electoral (CNE).

En esas largas colas fue donde en cierta manera se abandonó al pueblo  chavista y no chavista. En esos espacios de guerra psicológica donde reino la  angustia, los chismes y las propagandas dirigidas a cambiar la opinión pública,  destruir el sistema de valores, creencias y la moral de un Pueblo que sigue siendo  valiente, fue donde derrotaron a la Revolución Bolivariana por segunda vez en la  historia democrática y electoral como bien sabemos.

Cada elección tiene su particularidad dentro de ésta larga coyuntura en  contra del sistema imperial, pero en ese año electoral 2015 totalmente atípico,  realizamos una campaña electoral totalmente típica como en todas las elecciones  anteriores en las que a pesar de tener la razón y estar en el lado correcto de la  historia como nos enseñó el Comandante Chávez, no supimos reinventarnos,  desenmascarar a los demonios y explicar ideológicamente dentro de esas colas lo  que estaba pasando en verdad.

Así como el bienestar integral del Pueblo nunca será suficiente hasta que  construyamos un sistema Socialista, jamás será suficiente en una campaña  electoral montar toldos, pegar afiches, gritar consignas, repartir propagandas y  difundir por las redes sociales simples imágenes a todo color. Tenemos diferentes  tipos de organizaciones en el seno del Pueblo que se tienen que orientar para dar  la batalla de forma adecuada, orgánica, inteligente y con argumentos políticos  serios, ninguna organización es perfecta, pero todas las organizaciones son  perfectibles en el tiempo y en el espacio. Una pregunta de oro que debemos  hacernos es: ¿Aprendimos la lección del año 2015?

Ahora bien, estoy seguro de que muchos aprendimos la gran lección, solo  hay que demostrarlo y qué mejor ocasión que en ésta batalla electoral del 6 de  diciembre del 2020 en la que se cumplen 22 años de la victoria popular donde por  primera vez el Comandante Chávez se convirtió en el Presidente. También  tenemos la gran oportunidad de la revancha electoral por la Asamblea Nacional  que perdimos el 6 de diciembre del año 2015 ante la clase política más  antidemocrática, mentirosa e inmoral de la historia de Venezuela. Así que,  independientemente de las circunstancias fuertes que vivimos, de que estemos de  acuerdo o no con algunos candidatos de la Patria o las correcciones que tenemos  que hacer, no podemos darnos el lujo de volver a perder la Asamblea Nacional ante “la nada”.

“La nada” es la destrucción holística de Venezuela por la fuerza militar y  paramilitar, “la nada” no es otra cosa que la guerra civil entre hermanas y  hermanos venezolanos, “la nada” fue el mayor temor de Simón Bolívar y del  Comandante Chávez, y por esa razón él, después del golpe de Estado salió con  un crucifijo para enseñarnos una manera distinta de hacer la política, una política  en grande, nos enseñó a conservar la unidad como factor organizativo  fundamental, nos enseñó a pensar políticamente con ese planteamiento del  debate de ideas para construir un Programa liberador y le enseño al mundo que  otro mundo es posible dentro del marco del respeto al Derecho Internacional.

Por esas razones fundamentales, no podemos volver a fallar por  desconocimiento, por infantilismo político, por planes grupales o por triunfalismo  electoral, ni por cualquier otro motivo muy bien maquillado pertinente al  egocentrismo humano.

Dentro de éste sentido, con respecto a las imagines caricaturesca que  están surgiendo en las redes sociales que están “very cool” para captar la  atención de un sector importante de la población juvenil, no se pueden banalizar; se requiere que estén acompañadas de eminentemente un contenido político  ideológico en sus códigos frescos y coloridos con base a sus necesidades  sociales, así no se van a agotar las imágenes por muy divertidas que sean. Sin  embargo, no hay nada más sincero para poder conectarnos que mostrar el  verdadero rostro humano, expresar las ideas transformadoras de conciencias y ser  un buen ejemplo con nuestras acciones.

En el momento dado, e incluso antes en algunos aspectos, respetando las normas del CNE, la campaña política tiene que ser temática y no monotemática.  Por lo tanto, la campaña debe tener propuestas programáticas de leyes derivadas  del Plan de la Patria conforme a las necesidades básicas de cada sector social que sirvan para generar esperanzas reales, más allá de quedarnos hablando solos  de la nefasta oposición, independientemente que el diferenciarnos de esa clase politiquera nos sirva para ganar, recordemos que el Comandante Chávez nos  enseñó que la política no puede ser nunca pan para hoy y hambre para mañana.

La otra pregunta de oro dentro del ajedrez político nacional en el marco de  la campaña, y transversal a todos los temas sociales es: ¿cómo podemos salir  de ésta crisis sistémica actual que vive Venezuela a través de la Asamblea  Nacional en conjunto con los otros Poderes Públicos Nacionales?

El texto argumentativo se tiene que desarrollar desde la lógica de  convencer para vencer porque el campo de batalla es la mente y para eso se  requiere centralizar todas las fuerzas, actualizar el diagnóstico problemático en  cada comunidad y tomar esas pequeñas banderas de lucha, solucionando los  casos puntuales pertinentes con la buena gestión que se demanda indistintamente  de la coyuntura pandémica, explicando las veces necesarias y de las formas  requeridas lo perjudicial de las mal llamadas sanciones, que no son otra cosa que medidas coercitivas de carácter unilateral que violan los Derechos Humanos de  todas las venezolanas y los venezolanos sometidos a la guerra multiforme del  sistema imperial.

El objetivo que tiene el imperialismo norteamericano como cabeza de la  serpiente capitalista no es ganarnos en elecciones con sus payasos diabólicos, no  solamente es la de destruir a la Revolución Bolivariana, ni el ideal de un sistema  político alternativo como lo es el Socialismo, sino, también quieren destruir a  Venezuela como Estado Nación, borrarnos del mapa mundial para quedarse  militarmente con los recursos naturales y así tener más fuerza en el  enfrentamiento por desarrollarse con sus enemigos históricos como lo son la  Federación de Rusia y la República Popular China, ya que estos están  expandiéndose cultural, comercial y económicamente, mientras que los EE.UU  viene perdiendo el control del ambiente y resultado internacional.

Los mismos demonios que enfrentaron al Comandante Chávez siguen  enfrentando al Presidente Constitucional Nicolás Maduro, el cual ésta defendiendo  a Venezuela con gran concepto político estratégico de esa oposición que tiene mil caras, que está dividida por sus luchas viscerales con las cuales ellos mismos  quebraron las cuatro patas de la Mesa en la que había supuestamente unidad; que si bien nos ganaron en el año 2015 sobre todo por la abstención de una gran  cantidad de Pueblo que sigue siendo chavista de corazón aún algunos de ellos no  lo sepan, pero al querer que las condiciones espirituales y materiales mejoren no  es solamente por una necesidad individual, sino el despertar que ocasionó el  Comandante Chávez de la posibilidad real de convertir a Venezuela en un país  potencia, al igual que el de ser una Patria libre y soberana.

La esperanza real de que sí podemos reconstruir el país, potenciar el  Estado de Derecho legislando desde la Asamblea Nacional y mejorar  integralmente en estas elecciones que manda nuestra Constitución de la  República Bolivariana de Venezuela, tienen que ser un elemento medular a  difundir en los medios de comunicación con respeto, humildad y claridad  ideológica que permita motivar el voto consiente. También es fundamental difundir  esa esperanza real en los espacios donde converge el Pueblo para derrotar al imperialismo y sus payasos diabólicos que son el enemigo común que tiene toda  Venezuela.

“El Socialismo no es, precisamente, un problema de cuchillo y tenedor, sino  un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo.”  Rosa Luxemburgo

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