El ejército que nació en el desembarco del Granma

Escrito por Javier Ortiz

Es poco probable que otra Fuerza Armada en el mundo tenga una historia fundacional similar a la de la cubana. El 2 de diciembre de 1956, 82 hombres a bordo de un yate llamado Granma, en su mayoría jóvenes, desembarcaron en una playa cenagosa del Oriente de Cuba. Sus planes eran iniciar una lucha armada contra la dictadura militar imperante en el país.

Tres de ellos eran Fidel, Raúl Castro y Ernesto Che Guevara, quien en su libro “Pasajes de la Guerra Revolucionaria” escribió sobre las fatalidades ocurridas tras tocar tierra, «perdiendo casi todo nuestro equipo y caminando durante interminables horas por ciénagas de agua de mar (…) nuestro arsenal médico había desaparecido, nuestras mochilas habían quedado en los pantanos.”

Setenta y dos horas después del desembarco son atacados por sorpresa y la expedición se desbanda. Dos de los grupos se reencuentran más tarde, ayudados por campesinos de la zona. Fidel les preguntó cuántos fusiles traían. Cinco, le respondió Raúl. Y el Comandante en Jefe le replicó: “¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!”

Empezando con esos siete fusiles, dos años después, el Ejército Rebelde vence en diferentes puntos de la isla a las tropas del dictador Fulgencio Batista, quien huye a República Dominicana. El año nuevo de 1959 coincidió con el triunfo de la Revolución peleada por los jóvenes que habían desembarcado veinticuatro meses atrás. El 2 de diciembre de 1961, lo que comenzó con la expedición del Granma se constituyó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), bajo la dirección del ministro Raúl Castro.

“El Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución” diría Fidel en 1975, precisando que “en los días en que no existía todavía una integración de todas las fuerzas revolucionarias ni el Partido que nacería después, el Ejército fue factor de cohesión y unidad de todo el pueblo.”

Durante los procesos de descolonización y liberación nacional en África, misiones internacionales de las fuerzas armadas cubanas apoyaron a algunos de los nuevos gobiernos en ese continente. En 1991 Nelson Mandela describió en compañía de Fidel cómo una de esas victorias militares en el sur de Angola contra los invasores sudafricanos “destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco”, agregando que «sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones nunca hubieran sido legalizadas.»

Al cumplirse cincuenta años del desembarco del Granma, el General de Ejército Raúl Castro comentó el rol de las FAR en la historia del país, expresando: «Es pertinente ratificar la unidad monolítica de Pueblo, Ejército y Partido; esa unidad que echó raíces muy profundas a lo largo de los años transcurridos desde el triunfo revolucionario el 10 de enero de 1959; esa unidad que es nuestra principal arma estratégica, que ha permitido a esta pequeña isla resistir y vencer tantas agresiones del imperialismo y sus aliados.»

 

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