Más vista que un pato macho

Los patos domésticos se “bambolean” al caminar, tienen patas cortas, ancho pico y graznido característico. Son mansos y por excepción agresivos, escarban como los pollos pero son más grandes y dominantes. También son excelentes nadadores y caminadores frecuentes, ayudados por una membrana que enlaza sus dedos. “Ponen” huevadas numerosas y se reproducen por cantidades.

Conocí muchos patos en patios y “materas”. Mi tío Emilianito crió tantos que sus “camadas” abastecían comelonas, fiestas y hambres de parranderos, aun así, no le faltaban en el “cerco” o realengos, escarbando todo el tiempo y conviviendo y peleando con las gallinas.

Luego supe que los patos machos cumplían obligaciones paternales cuidando la bandada de “paticos” que siguen a la madre, estirando el “pescuezo” para divisar cualquier intruso o depredador. Por esta tarea, se atribuyó a los patos machos el poseer una larga y aguda visión que apartaba su prole de peligros, estando en el agua o en el suelo. En realidad, no está demostrado que superan a las hembras en la capacidad de ver, simplemente es su papel familiar.

Los seres humanos debemos elevar nuestra capacidad para interpretar la realidad, desentrañar las contradicciones y advertir los peligros que nos acechan. Mirar más allá de nuestras narices y descubrir las causas y los responsables de la crisis que sufrimos nos permitirá cumplir la misión preventiva que la naturaleza delegó a los patos machos.

Los imperialistas norteamericanos tienen “vista” para localizar las riquezas que tienen los demás países, codiciarlas y luego arrebatarlas. En ese empeño, poseídos de un acomplejado “Destino Manifiesto”, calculan en sus haberes el patrimonio que pertenece a los otros, lo definen como suyo, por una supremacía que nadie les ha atribuido.

Hacen de todo: Conquistan el consentimiento de una parte de la población, provocan la entrega y resignación de los débiles, desconocen el derecho internacional, no sin antes amenazar con destruirnos y prometernos la “reconstrucción”.

No se trata de la “vista” defensiva del pato macho. Se trata de un incansable arrebato por hacerse de los bienes de los demás, como pillos ambiciosos que asedian en los caminos.

 

¡ORGULLOSAMENTE MONTUNO!

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