"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

La compañera de Carlos Lanz: su desaparición es un secuestro político

José Gregorio Yépez

 

El 8 de agosto del año pasado el intelectual y exguerrilero salió de su casa y no volvió. Nadie se lo llevó por la fuerza y era un hombre que trabajaba con el alto mando militar. Su compañera de vida sentencia: “No se puede permitir que la gente desaparezca y no pase nada”

Sobre el paradero de Carlos Lanz solo hay dudas y sombras.

Desaparece un veterano exguerrillero que hacia labores de inteligencia con parte del alto mando militar, y 365 días después las investigaciones no revelan ninguna pista que su familia conozca.

Desde el mes de febrero no hay comunicación entre los encargados de las investigaciones y la familia de este intelectual de izquierda que es referencia para muchos de los que hoy dirigen “el proceso”.

Mayi Cumare, compañera de Carlos Lanz, señala que ha tratado de hacer contacto con el alto gobierno y algunos “hacen un intento. Pero después ‘no, no puedo seguir en esto’. Es como que hay alguna información que yo no manejo, que pudiera manejarse a nivel de alto gobierno, que no sé por qué no me lo dicen y no sé qué es lo que está detrás de eso”.

-¿Cuál es el estatus del caso Carlos Lanz en este momento?

-A 10 meses de nuestra última conversación te puedo decir que la situación está, no vamos a decir que igual, yo diría que más crítica, por no saber nada. Uno apuesta siempre por el tiempo. Que en cualquier momento el tiempo hará aparecer alguna información porque hay una confianza en que los cuerpos de seguridad del Estado, de este Estado revolucionario, están investigando. Sin embargo hasta ahora no tenemos ningún indicio, ninguna información al respecto. Por el contrario, siento que se ha apaciguado la búsqueda. Ya ni siquiera tenemos estos contactos permanentes con las personas que forman parte de los cuerpos de seguridad del Estado. Ni una llamada, ni una visita; ninguna pregunta, ni ninguna información.

-Hace 10 meses cuando conversamos usted decía que le parecía extraño que solamente el CICPC fuese el encargado y que la investigación se concentraba fundamentalmente sobre el entorno familiar de Carlos Lanz.

¿Eso ha cambiado?

-Cambió, pero no para bien sino para mal. En principio el que tuvo la mayor responsabilidad del caso fue el Cicpc. Entiendo, según lo que me dice la gente de la Fiscalía, que se nutren de la información que da este tipo de cuerpo que trabaja con la investigación criminalística y todo lo que tiene que ver con secuestro o antisecuestro. Efectivamente se abocaba a la familia como primer entorno, como el primer anillo que converge alrededor de Carlos Lanz. Mi crítica siempre fue que se estaba perdiendo el tiempo investigando a la familia porque Carlos Lanz es un sujeto político, un sujeto de la revolución, pero además de eso venía desarrollando un trabajo sumamente importante. Un trabajo de inteligencia, de análisis político estratégico que se los pasaba a los decisores. Por eso no se puede mirar de una manera tan reducida y creer que esta situación pasó porque la familia estaba involucrada. Obviamente que no descarto, porque es un hecho que ocurre permanentemente, que las familias o la gente cercana están involucradas con este tipo de crimen, de delito, pero ya al pasar un tiempo determinado se debió evidenciar que realmente la familia no está involucrada directamente en esta situación. Eso no descarta que haya otros otros sujetos y sujetas cercanos que pudieran estar involucrados, que también tendrían que investigar, como por ejemplo la gente con la que Carlos Lanz acostumbraba a trabajar.

-¿Con quién desarrollaba exactamente su trabajo Carlos Lanz? ¿Quién era ese otro círculo cercano que no es su familia que pudo haber llegado a su casa y sacarlo de allí sin ningún signo de forcejeo, como hasta ahora han revelado las investigaciones?

-Carlos Lanz trabajaba con el sector militar, con el alto mando militar. Una persona muy allegada, muy cercana a nosotros como familia, es el general César Mejías, que por cierto no sé si está preso porque en un momento lo detuvieron, luego no supe más nada de él ni de su familia. No sé si encontraron alguna relación del general César Mejía en esta situación de la desaparición de Carlos. Si no fue así, ¿por qué lo detuvieron? Eso nunca se dijo. Se ha mantenido un hermetismo en torno a ese tipo de información.

-En este momento no se sabe si ese general está preso o está en libertad.

-Por lo menos yo no lo sé ni mi familia. Porque alguien nos dijo que lo habían puesto en libertad, pero posteriormente hablando con otra persona amiga, que también es militar, me dijo que sigue detenido.  Total que no sé, porque no tengo forma de llegarle ni de averiguar porque he perdido contacto totalmente con él y con su familia.

-¿Cuándo fue el último contacto que tuvo la familia de Carlos Lanz con quienes llevan la investigación?

-Aproximadamente hasta el mes de febrero tuvimos el último contacto con la Fiscalía del estado Aragua, porque a escala nacional nunca he tenido contacto con el Fiscal. El Fiscal ha tenido una actitud que, desde mi punto de vista, no ha sido receptiva con la familia. No entiendo por qué, si nosotros somos víctimas directas de esta situación. Creo que como Estado revolucionario que somos, y con unas instituciones que se supone deberían ser diferentes a otro tipo de prácticas que hemos tenido en otros momentos históricos, la Fiscalía ha debido a asumir una actitud totalmente distinta. Sin embargo yo respeto su postura, aunque no la comparto. Para nada nos ha dado la oportunidad de conversar abiertamente con él en persona. No ha sido posible, y a mí me hubiese gustado hablar con él personalmente porque yo tengo una referencia de él, del propio Carlos Lanz, como una persona poeta, compañero de lucha en la cuarta república. Tengo un buen referente, pero su actitud no ha sido la mejor. Quizá conversando con él personalmente me hubiese dado la libertad de conversar y entre ambos pudiésemos haber analizado algunos momentos. Yo no sé si por esa vía se pudieran conseguir algunas pistas. Pero me ha tocado tener que decirlo abiertamente porque no he tenido la oportunidad de tener a alguien de confianza con quien analizar lo complejo de esta situación de la desaparición de Carlos.

Mayi Cumare hace una pausa en su conversación solo para reiterar un planteamiento que ha sostenido desde hace un año: “No es una desaparición espontánea, como han querido hacerlo ver; como que él se fue de la casa porque tuvo un problema familiar, porque tuvo un problema con su compañera. No, para nada. Es una situación política. La desaparición de Carlos es un secuestro político, porque el que se lo llevó, la gente que está detrás de esta situación, tiene las razones y tienen que ser razones políticas porque Carlos no tenía problemas personales con nadie.

-La hipótesis de que Carlos Lanz haya sido extraído de Venezuela por alguna fuerza internacional ha sido manejada por los cuerpos de seguridad del Estado.

-Formalmente no me lo han dicho. Pero esas son hipótesis que han surgido entre los compañeros y las compañeras que hacen análisis, que andan en esa búsqueda y que se han constituido como Comité de Búsqueda de Carlos Lanz. Sin embargo esa no ha sido la explicación formal que nos haya dado ningún cuerpo de seguridad del Estado, y tampoco siento que haya habido alguna investigación al respecto.

-¿Ha habido algún avance, alguna vinculación con aquella llamada que usted recibió desde Canadá para decirle dónde estaba Carlos Lanz?

-No. Para nada. La llamada de Canadá se quedó allí, se quedó allí en esa llamada que me hicieron y nunca más se volvió a hablar del caso. Yo no sé si realmente eso era una llamada o había alguien interesado en despistar. Nos quedamos allí, no hubo más argumentos o elementos relacionados con el caso. De hecho, la esposa de la persona que me llama estuvo detenida, pero tengo entendido que ya está en libertad. Ahora… ¿qué pasó con la persona que me llama? No lo sé tampoco. No lo sé, porque no tengo información.

-Conociendo la trayectoria de Carlos Lanz, y el referente que es para mucha gente que hoy está dentro del alto gobierno, le pregunto: ¿No ha tenido ninguna llamada, un contacto con gente del alto gobierno que pudiera ayudarle a tratar de abrir puertas para que el caso se esclarezca?

-No he tenido. Eso no quiere decir que no haya tenido contacto con algunas personas del alto gobierno, como un intento de lograr una búsqueda, de investigar a profundidad, pero se queda allí como un primer contacto y posteriormente no hay llamada nuevamente. Es algo así como que sí se hace un intento, pero después como que “no, no puedo seguir en esto”. Es como que hay alguna información que yo no manejo, que pudiera manejarse a nivel de alto gobierno que no sé por qué no me la dicen y no sé qué es lo que está detrás.

-Es usted quien ha tomado la iniciativa y ha solicitado conversar con ellos.

-Es así. He intentado. Les he escrito por teléfono, por todas las vías. He buscado mecanismos de que alguien vinculado con las instituciones del Estado me dé alguna respuesta, pero hasta ahora no lo he logrado.

-A un año de la desaparición de Carlos Lanz… ¿cuáles son las acciones que ustedes, sus familiares, van a realizar?

-Yo continuo con mi búsqueda. Continuamos activos con la gente del Comité de Búsqueda de Carlos Lanz, emitiendo escritos. Hemos solicitado un derecho de palabra en la Asamblea Nacional y hasta ahora no hemos tenido respuesta, pero vamos a seguir insistiendo porque no podemos quedarnos de brazos cruzados y tampoco la vida de una persona, de un revolucionario como Carlos Lanz o de cualquier otro venezolano o venezolana habitante de este país, puede depender de un tuitazo. Permanentemente hacemos actividades. Cada mes que se cumplía un mes de desaparecido hacíamos un tuitazo y de repente una que otra cosa, pero nada distinto, más de lo mismo; nada nuevo. Yo digo que no puede ser que esa sea una práctica dentro de nosotros. Y nosotros, como revolucionarios, en que la medida que haya presión con Twitter, en las redes sociales, es que se puede emitir una respuesta.

En este punto Mayi Cumare reflexiona y dice: “Nosotros, cuando optamos por construir una sociedad distinta, decidimos entre la barbarie y el socialismo. La barbarie se desarrollaba en la cuarta república, cuando desaparecían a la gente sin dar ningún tipo de información y nunca más su familia la volvía a encontrar. Tenemos cualquier cantidad de expedientes de esto.

-¿Usted cree que eso está sucediendo ahora?

-Los que optamos por el socialismo optamos por superar la barbarie y desaparecerla; entonces no se puede permitir bajo ningún concepto, ni nadie lo puede permitir en esta sociedad, que eso se instaure nuevamente. Aquí hay gente que está desaparecida. No te puedo decir nombres, pero sí he escuchado de gente que ha desaparecido.

-El caso de Alcedo Mora, por ejemplo.

-Hay que investigar qué hay detrás de eso. ¿Por qué está desaparecido Alcedo Mora? ¿Por qué desaparece Carlos Lanz? ¿Qué es lo que hay detrás de esto? Son elementos que tenemos que poner en el debate de esta sociedad, de los revolucionarios, de las revolucionarias, en el partido, en todas las instancias. Los que soñamos y que trabajamos por construir una sociedad distinta, y que apostamos por esta revolución, no podemos dejar que eso siga sucediendo. ¿Qué es lo que hay detrás de esto? Eso hay que desvelarlo, lo que de verdad hay allí. Esa es la indignación que como familia tenemos.

Con vehemencia Mayi Cumare cuenta lo que ha sido este tiempo de búsqueda y las diversas posibilidades que ha manejado, así como las sugerencias que le han hecho para el manejo del caso.

“En algún momento alguien me dijo: ‘Pon un abogado’. Pero… ¿por qué voy a poner un abogado? ¿Un abogado para defenderme de quién? ¿De quién me tengo que defender? La situación está tan, pero tan compleja que muchas veces no sabe por dónde entro, por dónde tengo que transitar. Donde no haya gente que sea parte de la misma situación compleja que está viviendo Carlos Lanz. Es todo un panorama muy turbio. Yo pido, y de verdad siempre le hago un llamado al Presidente de la República, que no podemos permitir que este tipo de situaciones siga desarrollándose. Sea quien sea que esté detrás de esto. Si son organismos internacionales que lo extrajeron de Venezuela tenemos que hacer algo. No nos podemos quedar de brazos cruzados. Venezuela es un país con autonomía, con soberanía. Tenemos que hacer algo.

-Perdón si la pregunta pudiera sonar banal. ¿Tenía problemas con usted? ¿Tenía problemas dentro de su relación? ¿Se fue para otro lado y como usted es muy brava él llamó al organismo de seguridad y dijo: “no le digan nada, porque me encuentra”?

-Ojalá fuese así. Me da risa. Ojalá fuese así. Imagínate tú. Yo sería entonces una persona… Ponte en este lugar: Carlos Lanz viene de ser un guerrillero. Viene de la lucha armada de los años 60. Fue preso político. No claudicó ante las torturas de los cuerpos de seguridad de aquel momento, y entonces ante mí…  ¿soy tan fiera y tan peligrosa?

-Alguien podría decirlo. Perdone, pero se lo tenía que preguntar.

-Se cae por su propio peso.

-Usted insiste en que esto es un secuestro político. ¿Quiénes son los interesados, desde el punto de vista político, en que Carlos Lanz no aparezca?

-Es la gran pregunta que nos hacemos. ¿Dónde está Carlos Lanz y quiénes están detrás de esto? ¿A quién le perjudicaba, le hacían ruido las cosas que venía investigando? ¿Las cosas que venía haciendo? Esa es la pregunta que nos hacemos a diario y que nos llena de incertidumbre de manera permanente. Es insólito que a un año de desaparecido nosotros no tengamos ninguna respuesta. No la tenemos como familia, ni el Estado como tal tampoco tiene una respuesta al respecto. Lo que demostramos cuando eso pasa es un nivel de incompetencia, un nivel de desinterés, un nivel de indolencia ante una familia que llora, padece y sufre la desaparición de un ser querido; no termina de cerrarse la página porque no sabemos qué es lo que ocurrió detrás de ello. Esa es mi petición constante al Presidente de República, a la vicepresidenta, al presidente de la Asamblea Nacional, al presidente del partido, al ministro de la Defensa, a todo este alto gobierno que me den una respuesta: ¿Qué pasó con Carlos Lanz? No es un objeto, algo que se pierde y no pasa nada. Aquí no puede ser, no se puede permitir que la gente desaparezca y no pase nada.

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