"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Cisjordania es para los expertos de Naciones Unidas el nuevo “apartheid”

El momento y la forma de la anexión unilateral por Israel de partes de la Cisjordania palestina constituyó el plato fuerte de la reunion del miércoles noche [17 de junio] entre Benyamin Netanyahu y su principal socio de gobierno, el ministro de Defensa, Benny Gantz.

No hay diferencias de envergadura entre los dos sobre este particular en el programa de gobierno. Sin embargo, si bien Gantz está a favor del proyecto de anexión que ha puesto en movimiento el plan de Donald Trump para Oriente Medio, lleva insistiendo en que deberían tomarse en cuenta las ramificaciones diplomáticas de una rápida “ampliación de la soberanía israelí” sobre Cisjordania.

Pero el primer ministro se muestra reacio a moverse, en contra de lo que sugieren algunos diarios. Ha ido prometiendo a los votantes israelíes la anexión de los asentamientos coloniales judíos y del Valle del Jordán durante las dos últimas campañas electorales: es su legado politico.

Y luego tenemos también el problema de Joe Biden, quien es hoy seguro candidato demócrata para las elecciones presidenciales norteamericanas a finales de año, el cual ha declarado que es sincero aliado de Israel, pero está en contra de acciones unilaterales llevadas a cabo sin negociaciones. En los últimos días, la posibilidad de que Biden pueda sacar de la Casa Blanca a Donald Trump, estrecho aliado de Netanyahu, se ha vuelto más concreta. En consecuencia, el primer ministro israelí procederá a la anexión antes de las elecciones presidenciales norteamericanas, mientras actúa a la vez con cautela.

El miércoles, el diario derechista israelí Israel HaYom reveló que el primer ministro planea llevar a la práctica la anexión en dos fases: el 1 de julio declarará parte integral de Israel sólo algunos de los asentamientos (más o menos el 10% de Cisjordania); luego, tras haber presentado una invitación a negociar a los palestinos sobre la base del plan de Trump, procederá a la anexión de todas las demás colonias.

Está previsto que el Valle del Jordán quede anexionado en la segunda fase, o quede por ahora en suspenso, pues, en cualquier caso, Israel no renunciará nunca a esta porción de los territories palestinos que ocupó en 1967. Netanyahu está convencido de que, si se le da tiempo, tendrá éxito en obtener el reconocimiento de facto por parte de la UE y Jordania de la anexión.

Netanyahu ha evaluado correctamente la actitud de otros gobierno, occidentales y no occidentales, respecto a sus medidas políticas. La UE ha hecha públicos avisos y exhortaciones a que no se viole el Derecho internacional, pero Bruselas nunca aplicará sanciones contra Israel. De manera semejante, Jordanía no pasará de las declaraciones encendidas, como las pronunciadas por el rey Abdulá. Una ruptura real de relaciones entre Amán y Tel Aviv resulta impensable.

Sin embargo, es cada vez mayor la implicación de representantes de la sociedad civil internacional y las Naciones Unidas, y las críticas al plan israelí se extienden cada vez más en estos días. Más de cuarenta investigadores académicos y expertos independientes de derechos humanos de las Naciones Unidas han condenado la anexión como una resurrección contemporánea del “apartheid” al modo sudafricano, y como una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas.

Tras la anexión, “lo que quedase de Cisjordania sería un bantustán palestino, islas de tierra inconexa completamente rodeadas por Israel y sin conexión territorial con el mundo exterior”, han escrito los expertos en un documento publicado en Ginebra el martes pasado [16 de junio].

Recalcan que “Israel ha prometido recientemente que mantendrá un control de seguridad permanente entre el Mediterráneo y el Río Jordán”. Por consiguiente,”al día siguiente de la anexión cristalizará una realidad ya injusta: dos pueblos que viven en el mismo espacio, gobernados por el mismo Estado, pero con derechos profundamente desiguales. Es la vision de un apartheid para el siglo XXI”.

Con plena consciencia de que la anexión unilateral de los Altos del Golán en 1981 no provocó ninguna reacción internacional concreta, los expertos e investigadores de las Naciones Unidas apremian a todo el mundo a reconocer “las lecciones del pasado”: “La crítica sin consecuencias no frustrará la anexión ni terminará con la ocupación”.

 

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