Poder popular y el rol de la mujer en la autogestión de la vivienda en Venezuela

Escrito por Nahir González

El gobierno de Nicolás Maduro, a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), ha hecho la entrega de la vivienda tres millones 105 mil 131, y se convierte en el único país del mundo que realiza este tipo de acciones sociales en medio de una pandemia. Asimismo, se ha concretado entrega de títulos de tierra a las familias beneficiadas un millón 087 mil 869 aproximados en lo que va de año, según los datos emitidos por prensa del ministerio de Habitad y Vivienda del país.

La GMVV ha promovido con los Consejos Comunales, que son una de las organizaciones de base popular más consolidadas, la autoconstrucción, preparando a hombres y mujeres en esa área, otorgando herramientas que sirvan para el levantamiento de las estructuras, limpieza del terreno, elaboración de materiales de construcción como bloques, estructuras metálicas, entre otras tareas de la construcción, también participan en el proceso de planificación y propuestas urbanística.

Estas políticas de protección social se extienden por todo el territorio nacional, la creación de la “Misión  Venezuela Bella” que arribó recientemente a un año de haber sido creada, ha sido un factor fundamental para la restauración de espacios públicos y su mantenimiento en pro de brindar calidad de vida a las y los venezolanos. También se apoya a alcaldías y otros organismos con la rehabilitación y reacondicionamiento de viviendas en urbanismos establecidos por medio de la “Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor”. La meta del Ministerio de Hábitat y Vivienda para el 2025, es cumplir con la entrega de cinco millones, por lo cual se ha garantizado la procura de materiales especiales de construcción nacional e internacional con la cooperación con China, priorizando las áreas y recursos.

A fines de abril, en el marco de la celebración por los nueve de años de  GMVV, el presidente Maduro firmó un punto de cuenta en el cual aprobaba recursos para continuar cumpliendo con esa deuda social que en Venezuela es parte del Plan de la Patria impulsado por el chavismo: “Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos, sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Para este 2020 se tiene previsto la construcción de 500 mil viviendas: “Estoy firmando el punto de cuenta por 647 mil 133 mil petros, para esta primera fase que contempla la construcción de 500 mil viviendas, 602 obras de urbanismos y servicios básicos, la activación de 729 terrenos, la entrega de títulos de propiedad unifamiliar y de tierras urbanas, así como la planificación de nueve nuevas ciudades y la asignación de 200 mil viviendas para la juventud” afirmó Maduro.

En 2018, se lanzó el plan Asambleas Viviendo Venezolano (AVV) Construye, para preparar a la población en el proceso de autoconstrucción y gestión de viviendas sustentables. Conversamos con Ayary Rojas, vocera principal de la organización y responsable de obra de construcción urbanismo Jorge Rodríguez padre, ubicado en  el sector El Algodonal de Caracas.

¿En qué consiste este proyecto y cómo ha sido la preparación de la gente en el proceso de autoconstrucción de viviendas?

Es una construcción vertical de planta baja, con más de cinco pisos, que beneficiará a 96 familias caraqueñas. Gracias la claridad política y la conciencia que despertó el comandante Hugo Chávez Frías, en todo, somos un sistema organizativo, participativo y protagónico cada uno de los de las familias involucradas que están forjando su propia llave, su hábitat y su vivienda digna, con mucha disciplina constancia, voluntad, con metas claras, con mente, con corazón, con acción, nuestro deber, nuestro derecho, nuestra obligación a mantener este maravilloso proceso que es la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Contamos con organización del poder popular empoderado, somos nosotros y nosotras los garantes de ese proceso autogestionario constructivo y de la distribución equitativa de los recursos económicos, de los materiales que son asignados por el Estado a través de Construpatria y la AVV.

Las decisiones son asamblearias, se discute, se diagnóstica y sociabiliza la información, ahí planificamos, ejecutamos, reevaluamos en todos los aspectos modificamos y estamos involucrados completamente en todas sus aristas.

“Como mujeres nos empoderamos de esta realidad y vimos en la construcción las posibilidad de ejercerla como una profesión o parte de nuestro oficio”

La preparación de la gente en el proceso autoconstrucción de vivienda ha sido progresivo. Contamos con apoyo técnico por parte del Ministerio de Hábitat y Vivienda y mano de obra calificada, somos organizaciones atípica porque el 80% somos mujeres, constructoras integrales, imprimimos el tiempo de ejecución nosotras y nosotros siendo partícipes directos, desde escoger la calidad de los materiales hasta la ejecución adecuada de la obra. El material debe cumplir con los estándares de seguridad, tiene que ser el correcto, cortado a la medida exacta, de acuerdo a lo establecido en el proyecto original.

En la parte de autogestión, y para ser sustentable en el tiempo, hemos incursionado en la producción de proteína animal, somos una comunidad dedicada a la producción cunícula, lumbricultura, tenemos una unidad porcina y una siembra de maíz que abarca dos hectáreas, diferentes árboles para cosecha a mediano y largo plazo de mangos, maracuyá, zanahorias, aguacate, guanábanas, zapallo, que se distribuyen de manera equitativa a las y los integrantes de la organización.

Tratamos todas las áreas que consideramos son vitales, la formación política, convivencia social, salud, constructivo, lamentablemente hemos estado sufriendo un bloqueo bestial e infrahumano y ha mermado algo, pero no, no hemos paralizado y seguimos en pie de lucha, somos un proyecto que va de lo personal a los colectivo.

¿Cómo ha afectado el Covid-19 a la culminación de la obra?

La cuarentena por supuesto que ha afectado a nivel mundial y nosotros no nos escapamos de esta gran realidad, sin embargo, como somos un proyecto autogestionario, todos los días construimos con algunas limitaciones, porque evitamos aglomeración de personas dentro de los espacios, aunque tenemos la ventaja de estar en un espacio abierto y tenemos corrientes de aire muy buenas en el día, hay buena ventilación, pero cumplimos con los mecanismos de bioseguridad implementados por el gobierno nacional.

Se ha retrasado un poco, es cierto, por ejemplo, estábamos para hacer el vaciado de la loza entrepiso del tercer piso y tenemos dos semanas que nos han suspendido, por la cuarentena radical, es algo que no podemos evitar, estamos de acuerdo como comunidad que debemos garantizar la salud y no generar una sobreexposición a las y los integrantes de la organización.

El Estado nos ha acompañado en todo momento, no ha dejado de apoyarnos, de hacernos llegar los materiales de cumplir con expectativas y nuestra urbanización entra en la estadística para ser entregada a fines de este año.

¿Cómo ha sido la transformación personal para ti como mujer, líder comunitaria, para la familia?

Pienso que ha sido 360°, intensa y siempre ha habido modificación familiar, no es común, a pesar de que Hugo Chávez se calificó como feminista, en nuestro país en alguna medida seguimos con esa cultura patriarcal, donde la mujer por lo general ha sido invisibilizada, etiquetadas como el sexo débil, que no somos capaces de ejecutar actividades de este tipo. Creo que en base a eso hemos roto paradigmas, porque nosotras como mujeres nos empoderamos de esta realidad y vimos en la construcción las posibilidad de ejercerla como una profesión o parte de nuestro oficio, si bien es habitual para los hombres, nosotras demostramos tener la fuerza física, a nuestro ritmo, la capacidad necesaria para ejecutar las tareas con la misma destreza y habilidad que cualquier experto.

Hemos descubierto estos años que es un trabajo en colectivo, el núcleo familiar involucrado totalmente, las expectativas son muchas y las proyecciones a futuro sabemos que no terminan acá, que a nivel nacional existe el Movimiento Vivienda Venezolano y simultáneamente en todas las regiones se están haciendo viviendas unifamiliares y que, a diferencia de Caracas, el sistema constructivo ha sido extraordinario y esa formación, autoformación, ese trabajo cohesionado es lo que nos ha llevado al éxito y seguimos pensando que esta es la vía que tenemos nosotras y nosotros como poder popular, como persona de bajos recursos o de recursos no fluidos, que en el capitalismo no somos capaces de  comprar una vivienda en un hábitat digno, como estos espacios que se están proyectando y haciendo realidad en este país.

 

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