"...quizás el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido".

Simón Bolívar, Discurso de Angostura

Crónicas Leninistas (I). Lenin, el gato en el agua PARA CAMARADAS

¿Qué decir acerca del gato en el agua para que la revolución bolivariana sea?

Ex y no leninistas retrucan: “nada que ver con dogmas…Lenin es la catástrofe…”.

En tal estereotipo, tenemos las frases de ocasión para negar el acontecimiento que supuestamente no debía acontecer.

Para CAMARADAS,  la cosa es el gato que se lanza al agua.

El anti-intelectualismo de izquierda (no leninista y ex leninista) elude tal aprieto,  borra de la pizarra, que las revoluciones no consisten en  la “puntada” de “lanzar los dados”.

Para nosotros CAMARADAS, la lucha de Lenin contra  el empirismo y el pragmatismo es un asunto espinoso y complejo:

“Lo peor que le puede acontecer al conductor  de un partido revolucionario es tomar  el poder en un momento en que el movimiento todavía no está maduro para establecer el dominio de la clase  y para la aplicación de las medidas que este dominio requiere…”.

De Lenin en el agua, se dice que la cosa es filosófica, ya  que todo fracaso político es una derrota teórica, y entonces existe el riesgo de tomar el camino de nunca jamás la revolución.

Para nosotros CAMARADAS, el asunto es la ética de la responsabilidad política topados con antagonismos,  que no admiten soluciones mecánicas ni automáticas… y con la amenaza real de hechos y resultados inesperados, no calculados e indeseados:

Lenin articula su política, deslindándose de los supuestos amos  que saben de antemano cómo hacer la revolución, su idea de subjetividad   no guarda relación alguna con el voluntarismo político.

Otro gato en el agua, Bertold Brecht, calibra a los no leninistas y ex leninistas, en tanto cualquier opinión que  confronta al «personaje implicado» en la situación,

Para los gatos lanzados al agua,  el asunto es  crucial, la teoría no  regula la política sino el alcance directo e inmediato  de las luchas de clases.

Para nosotros Camaradas,  el imperativo político es de no excluirse de las contradicciones  que calan a toda  revolución, admitir  que  una  verdad respecto de una situación concreta, es  al mismo tiempo  parcial, porque nadie ha visto ni verá el mañana.

Ya está clara la cosa de la «sorpresa del ojo humano”. También aquello de la realidad exterior a la mente, al punto que Jean Searle, sin asumirse  marxista o materialista  valida que   así es.

Las cuestiones de  la distorsionada  copia del ojo humano  y  de la realidad que nos mira, esto es, que funcionamos con base de esa doble, mirada implican que  en la práctica  encontramos la calamidad de la teoría y en la teoría las desventuras   de la práctica, en  términos de Zizek: «En su mirada insolente está escrita mi ruina o mi perdición».

Para Camaradas, es imposible  simbolizar adecuadamente los antagonismos sociales y las contradicciones políticas. Por ello,  el personaje aquel se permite decir que la historia es el devenir de las luchas de clases

Si  coincidiesen coherentemente  la mirada y la realidad, sí fuese adecuada la simbolización de la realidad objetiva: la política no existiese.

Sin dardos envenenados, en la pretensión  coherencia y de adecuación  tenemos un dejo totalitario y hasta fascistoide.

¿Cuál es la diferencia?

El gato en el agua con su distinción entre lucha económica y  política redefine sus intervenciones políticas, de forma bastante extraña para  el pragmatismo y el economicismo.  No  puede omitirse que Marx se había planteado ese asunto, y que Lenin lo lee, de seguro  una y otra vez, en El Capital:

“¿De dónde procede, el carácter misterioso que presenta el producto del trabajo, tan pronto como reviste  forma de mercancía? … evidentemente, de esta misma forma… La economía política…no se le ha ocurrido preguntarse  por qué este contenido reviste aquella forma…”

 

Para nosotros CAMARADAS, es errático asumir  las luchas de clases en términos del   combate  entre  partes de una sociedad. De eso también se trata, empero la radicalidad  que decide la ruptura de los pobres (los proletarios, el pueblo) con la  dominación de los ricos,  supone “el salto cuántico” de contraponer  dos formas de vivir juntos (de comunidad, de sociedad).

Entonces, determinar un campo político radical, a contrapelo  de la lucha sin conciencia de clase, disolver los límites internos que obstaculizan la constitución y despliegue del sujeto, es el asunto primordial, para los gatos lanzados al agua.

Lenin, en el brete de la Primera Guerra Mundial  asume  la desolación del movimiento socialista y  moviliza los ajustes políticos-teóricos correspondientes; sus biógrafos dicen que  el momento por excelencia de su soledad política, es la coyuntura  de su  Gran Estrategia: el derecho a la auto-determinación de los pueblos,  la cuestión nacional mediada por una política de clases; el ritmo acompasado de explosiones sociales, insurrecciones  y tiempos de relativa calma; y  el partido que sabe “cómo emplear todas las armas”

Ahora estamos en condiciones de responder la pregunta respecto del significado de Lenin para la Revolución Bolivariana. ENTRE CAMARADAS, Lenin:

En el periodo  punto de  crucial  marzo 1921-marzo 1923, en un primer momento analiza los fallos de su revolución como efectos no deseados del fin de la guerra civil: derrotadas las  “tropas   apoyadas por los capitalistas  e  imperialistas  de  todo el mundo…los cálculos de planificación, gestión estatal y del partido…desestiman  “dificultades y consecuencias  derivadas de  desmovilizar del Ejército Rojo”.  Empero, debates sobre la producción agrícola y la inversión de capitales extranjeros,  refieren una cuestión de mayor calado,  la política económica: “No cabe duda que en un país donde  la  mayoría  de  la población  es  de  pequeños  productores  agrícolas,  la revolución   socialista   puede   hacerse   únicamente mediante  toda  una  serie  de  medidas  especiales  de transición… ”

Topado con  las contradicciones  desatadas  reparte de nuevo sus cartas,  y escribe lo que sigue, en el momento más crítico de su vida política,

“…un   hombre   asciende  a una montaña alta, abrupta y aún no explorada….ha superado increíbles dificultades y peligros y ha logrado alcanzar un punto mucho más alto que quienes lo precedieron, pero sin llegar a la cumbre.  Se encuentra en una situación donde no solamente es difícil y peligroso avanzar en la dirección   elegida, sino imposible. Debe volver atrás, buscar otros caminos… que le permitan llegar a la cumbre… Debe tenerse clara conciencia de esto y reconocerse abiertamente, pues no hay nada más peligroso que las ilusiones…No han perecido…los comunistas que no se permiten hacerse ilusiones, para  volver a  «abordar  desde el principio» la dificilísima tarea”

No vamos a especular  acerca de qué  pasaría si  hubiese continuado con  vida. Lo relevante, PARA CAMARADAS, ES EL GATO EN EL AGUA, Lenin  tuvo a mano la grandeza infrecuente de la Cosa todavía cuesta arriba:

Nos queda el testimonio de  una subjetividad política, que no se reconocía en la mirada capitalista,  y su querella con los observadores   externos que  presuponen la objetividad al margen de los antagonismos sociales y reparten culpas como sabios indolentes.

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