Educación para un nuevo Estado (II)

Escrito por Bartolo Hernández

En el escrito anterior intentamos describir a partir de un análisis de la coyuntura mundial presente, la gran oportunidad que ella representa para los pueblos en vías de emancipación de avanzar a partir de esta irreversible debacle del sistema capitalista y su lógica depredadora. Ahora intentare adentrarme más en algunos aspectos propositivos que den cuenta de una aproximación del como ir transitando hacia una nueva consecución de lo palpable en el terreno teórico-práctico del proceso educativo; de allí entonces que nos planteamos algunas interrogantes que nos vayan ubicando en el camino hacia ese horizonte.

Empezamos por preguntarnos ¿Que enseñar y para que enseñar? A la luz la concepción de una nueva sociedad, un nuevo sujeto que no sea al mismo tiempo objeto, una escuela y un nuevo modelo de gestión en la perspectiva del nuevo Estado. ¿Cómo concebimos al ciudadano que formaremos?, teniendo presente que estamos aún signados por fuertes conductas arraigadas y que se reproducen con nuestras posturas, si no sabemos desenredar las marañas ideológicas que se arrastran del pasado que queremos dejar atrás.

Esas claves están en la revisión del currículo, en la formación de los docentes y su ambiente escolar, en la comunidad que rodea a la escuela y su dinámica cultural, en los cambios o reproducciones que se generan en la escolaridad, las metas y temporalidad que nos fijemos para revisar los procesos y sus resultados.

El Impulso de la revolución cultural y productiva; así como el desarrollo y fortalecimiento de la Educación Técnica en su concepción productiva para el vivir bien, donde hombre-mujer-naturaleza sean una yunta indisoluble. Esos son algunos elementos a tomar en cuenta, además de formarnos y formar en ese mismo proceso a los ciudadanos en, por y para la democracia política, social, participativa y protagónica.

Hay que consolidar definitivamente desde la escuela el verdadero Estado productivo, que fortalezca además el de derecho y de justicia, potenciando la democracia participativa y protagónica de todo el conjunto que ejecuta la cotidianidad educativa y escolar.

El reto actual de la nueva institucionalidad es construir más democracia, que combata los viejos esquemas de la representatividad y la discrecionalidad supra jefatural de los liderazgos políticos y administrativos.

Asumir la educación como elemento concreto para el desarrollo de la conciencia en la defensa de la soberanía, la libertad y el pensamiento independentista, anti imperialista y de unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, donde su mayor principio sea la solidaridad con los pueblos que luchan por su emancipación de cualquier forma de opresión.

Formar y formarse para el logro de la soberanía cognitiva (pensar con cabeza propia) es decir pensar como republicano descolonizado con conciencia de clase en si y para si. El nuevo modelo de gestión debe fortalecer la atención integral del niño, niña, la y el adolescente, la seguridad alimentaria y nutricional, la gestión compartida y la optimización de los ambientes educativos. Establecer mecanismos de comunicación, planificación y organización directa con autoridades, educadores, estudiantes y comunidad para el cumplimiento y orientación de la política educativa.

Centrar esfuerzos para que todos los sujetos sociales comprendan, apliquen en la práctica acciones que eleven la

conciencia del deber social en el desarrollo educativo y comunitario, que permita adelantar formas de una nueva manera de convivencia en su habitab. Educarse y educar para Poseer criterios firmes sobre el enfoque geohistórico con conciencia de nacionalidad y soberanía, aprecio por los valores patrios, valorización de los espacios geográficos y de las tradiciones, saberes y haceres populares, ancestrales, artesanales y culturales de las diversas regiones del país.

Todas y todos los que ejercen funciones, cualquiera sea en las instituciones educativas, tiene que formarse, bajo el enfoque de la participación protagónica, donde se asuma de manera consciente la construcción de un nuevo modelo productivo endógeno, que transforme los esquemas de dependencia se perfile el valor de la complementariedad.

Desde la función que tienen los centros educativos, avanzar hacia la consecución de un ciudadano con valores éticos de tolerancia, justicia, solidaridad, paz, respeto a los derechos humanos a la dignidad de las personas y a la no discriminación del sujeto social y productivo. El currículo de formación para el buen vivir tiene que contemplar el principio de tener conciencia ecológica que implique preservar la biodiversidad y la socio diversidad, las condiciones ambientales y el aprovechamiento racional de los recursos naturales. Un que verdaderamente contribuya a la cultura del buen vivir, tiene que hacerse pueblo, los trabajadores de la educación son pueblo, los estudiantes son pueblo, las instituciones son del pueblo la gestión tendrá que ser del y para el pueblo.

1 comentario

  • Excelente, exposición de lo que se debe hacer en la educación, esto comienza con la formación del personal docente para que esté desde su formación sea el primero en romper con el colonialismo cultural y mental al que nos han sometido para luego poder en el proceso enseñanza aprendizaje educar y formar a los niñas y niños las y los adolescentes y jóvenes quienes son el relevo de las autoridades nacionales, el futuro presidente o la futura predide presidenta y demás personalidades que ocuparán otros cargos.

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